JPMorgan advierte que el verdadero desafío financiero y económico para Colombia apenas comienza

JPMorgan advierte que el verdadero desafío financiero y económico para Colombia apenas comienza

El reciente cambio en el panorama político nacional inauguró un capítulo diferente para los activos colombianos, pero la entidad financiera global JPMorgan advierte que el periodo venidero exigirá un esfuerzo mucho mayor. Luego de un rally significativo tanto en la bolsa local como en la moneda, la atención de los mercados deja de centrarse en las expectativas sobre el nuevo mandato presidencial para enfocarse de lleno en la implementación práctica de las medidas y en una economía que apunta a perder tracción.

Este análisis forma parte de la evaluación actualizada que la institución presentó durante el Investor Day de la Bolsa de Valores de Colombia, un evento respaldado por Nuam y el propio banco. La perspectiva abarca el desempeño macroeconómico, el mercado de renta variable y el comportamiento del peso colombiano tras la euforia inicial de los inversores.

Diego Celedón, estratega de acciones para la región andina en JPMorgan, señaló al respecto que “el optimismo respecto a este cambio de régimen de política, avanzando hacia un marco macroeconómico más ortodoxo y, con suerte, regresando al crecimiento, es ciertamente algo que apoya bastante al mercado”.

Presión fiscal y desaceleración económica a la vista

Desde la perspectiva macroeconómica, Diego Pereira, economista jefe de JPMorgan para Sudamérica sin incluir Brasil, indicó que la sostenibilidad fiscal constituirá una de las pruebas de fuego más complejas. Bajo el marco normativo actual, el déficit total se ubicaría en el 8,2% del PIB en 2026, incluso antes de considerar las estrategias adicionales de contención del gasto que deberá implementar el Ejecutivo, las cuales tendrán que convivir con los costos derivados de la reconstrucción tras el sismo registrado en agosto.

El plan gubernamental contempla un decreto orientado a recortar aproximadamente 1,1 puntos del PIB en gastos durante los últimos tres meses del año, lo que permitiría cerrar 2026 con un déficit situado entre el 7,1% y el 7,2%. Posteriormente, para 2027, las autoridades buscarán un ajuste complementario de 1,1 puntos porcentuales mediante una iniciativa legislativa que deberá superar el debate en el Congreso.

Dicho reajuste fiscal inevitablemente generará repercusiones sobre la actividad productiva. Las proyecciones de JPMorgan anticipan un crecimiento del producto interno bruto de 2,5% para 2026 y de apenas 1,7% para 2027, con sesgos negativos para el próximo ejercicio a medida que se desvanezca el estímulo estatal que venía sosteniendo la demanda.

Aunque la inversión privada está llamada a tomar el relevo como motor económico, Pereira advierte que esta transición demanda plazos prolongados. Modificar normativas, alinear expectativas empresariales y materializar nuevos desembolsos de capital requiere un tiempo considerable antes de reflejarse en los indicadores generales.

“Probablemente lo que vamos a ver en Colombia en los próximos dos o tres trimestres es una fuerte desaceleración económica”, sentenció Pereira.

En materia inflacionaria, el retorno al rango meta fijado por el Banco de la República tampoco será inmediato. El banco de inversión calcula que el indicador se situará en el 6,5% al cierre de 2026 y en el 5,2% al finalizar 2027, manteniendo como escenario base una tasa de interés de referencia anclada inicialmente en el 12%.

Los recortes monetarios no comenzarían sino hasta el tramo final del segundo trimestre de 2027, estimando que la tasa concluya ese periodo en el 11%. Incluso, el economista advierte sobre un riesgo latente de un endurecimiento adicional de 50 puntos básicos antes de que la política monetaria inicie su ciclo de relajación.

Valorizaciones bursátiles y el atractivo de la plaza local

El debate en torno al mercado accionario parte de un escenario de importantes revalorizaciones. Celedón destacó que la plaza colombiana acumuló un incremento cercano al 100% durante los últimos doce meses, mientras que los seguros contra impago o CDS soberanos retrocedieron cerca de 100 puntos básicos, pasando de 340 a 240.

Esta dinámica elevó los múltiplos de valoración desde aproximadamente cinco veces las utilidades hasta cerca de 10 veces. Para JPMorgan, el mercado se acerca a cotizaciones más sensatas, por lo que cualquier expansión futura dependerá exclusivamente de la materialización del crecimiento económico y el éxito de las reformas estructurales.

“Estamos empezando a llegar al punto en el que la segunda parte de la historia, este crecimiento que puede llegar en el futuro, se vuelve más relevante”, puntualizó el estratega.

A pesar de que históricamente el mercado colombiano ha operado a múltiplos de 14 o 15 veces las utilidades, la firma identifica mejores catalizadores a corto plazo en naciones vecinas como Chile, Perú y Argentina, a las cuales mantiene con una calificación de sobreponderación dentro de su asignación regional.

No obstante, la bolsa nacional cuenta con un factor de respaldo significativo: el bajo nivel de exposición por parte de los grandes fondos globales. De 55 fondos especializados en mercados emergentes analizados por la entidad, 47 mantenían una asignación nula hacia Colombia, y ninguno superaba el 2% de participación en sus carteras.

Moneda, sector energético y perspectivas estratégicas

En el frente cambiario, JPMorgan adopta una postura constructiva sobre el peso colombiano, si bien advierte un margen limitado para mayores apreciaciones desde una óptica estrictamente fundamental. El tipo de cambio real ya se ubica en los promedios observados a lo largo de la última década, presionado también por una inflación interna superior a la de sus principales socios comerciales.

A corto plazo, sin embargo, el atractivo del mercado de tasas —conocido como carry trade— continúa ejerciendo un fuerte soporte. Con una tasa de interés en el 12% y un déficit de cuenta corriente bajo control, la moneda nacional encuentra un amortiguador potente frente a un banco central que avanza con cautela en sus recortes.

“Mientras el carry continúe siendo un factor clave aquí, veo un potencial de caída muy limitado para el peso colombiano”, afirmó Pereira, justificando la decisión de mantener una recomendación de sobreponderación sobre la divisa.

Dentro del universo corporativo, el sector energético presenta una narrativa de transformación más clara que el sector financiero, donde una economía desacelerada podría restringir la colocación de créditos y elevar la morosidad. Ecopetrol se perfila como el vehículo preferido para capturar la tesis del sector hidrocarburos, impulsada por expectativas de reactivación exploratoria y posibles alianzas estratégicas a futuro.

En resumen, el balance expuesto por JPMorgan combina una perspectiva optimista a largo plazo con exigencias operativas inmediatas muy estrictas. El comportamiento del gasto público, el trámite legislativo de las reformas, la senda de los tipos de interés y la respuesta de la iniciativa privada definirán qué proporción del entusiasmo inicial de los mercados logra consolidarse en desarrollo económico real.

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