La disrupción tecnológica en el sector financiero atraviesa una nueva etapa de transformación. Para David Vélez, director ejecutivo y cofundador de Nubank, el siguiente gran salto en la industria estará impulsado firmemente por la inteligencia artificial. Su visión apunta a un objetivo ambicioso: integrar un asesor experto en la economía personal de cada usuario a nivel global.
El directivo, quien también forma parte de la junta directiva de Open AI, establece un paralelismo directo con la evolución reciente de la industria digital. Así como la telefonía móvil permitió que millones de ciudadanos marginados por la banca tradicional tuvieran una cuenta operativa por primera vez, la tecnología actual promete un nivel superior de inclusión en los mercados de Brasil, México, Colombia y más allá.
Sobre este cambio de paradigma, el empresario afirmó de manera contundente:
“Si el celular pudo crear la opción de poner un banco en el bolsillo de cada persona, la inteligencia artificial da la posibilidad de poner un banco y un banquero en el bolsillo de cada persona.”
Mientras la primera fase resolvió los obstáculos logísticos y de infraestructura —como abrir depósitos, realizar transferencias o solicitar créditos sin acudir a sucursales físicas—, la nueva etapa aborda un desafío más complejo: dotar a los usuarios del criterio necesario para gestionar su capital de forma óptima.
El conocimiento financiero como un privilegio exclusivo
Durante su análisis, Vélez advirtió sobre una desigualdad estructural arraigada en el sistema económico actual. A su juicio, el manejo estratégico del dinero sigue siendo un privilegio al que accede una minoría muy reducida de la sociedad.
Al respecto, señaló que:
“Hoy es un conocimiento que solamente le pertenece en realidad al 1% de la población.”
El ejecutivo profundizó en esta problemática al explicar que este sector minoritario domina las mejores prácticas de inversión, la selección de créditos convenientes y la eficiencia fiscal. En contraste, el resto de la ciudadanía debe desenvolverse sin orientación profesional, lo que perpetúa una brecha económica donde quienes disponen de mayores recursos pueden pagar contadores o planificadores patrimoniales para incrementar su capital, mientras que los sectores vulnerables navegan en solitario.
Para contrarrestar esta dinámica, la inteligencia artificial se perfila como el instrumento definitivo para nivelar el terreno de juego, permitiendo que la totalidad de los usuarios optimicen sus finanzas personales sin barreras de entrada económicas.
Democratización y eficiencia operativa en las instituciones
La promesa de esta tecnología radica en extender herramientas de alta sofisticación analítica al 100% de la población. Según la perspectiva del líder de la fintech, el valor generado para la sociedad y las economías emergentes mediante esta democratización masiva será de proporciones gigantescas.
No obstante, el impacto no se restringe exclusivamente al cliente final. Las entidades financieras, tanto grandes corporaciones como instituciones medianas, también experimentarán transformaciones profundas en sus estructuras operativas.
Respecto a este beneficio corporativo, Vélez destacó:
“Una de las partes de eso, obviamente, es la eficiencia que se puede traer a cualquier institución financiera, grande o pequeña, en cualquier industria. Esa eficiencia puede ser reinvertida en hacer más con menos, o en bajar costos para la población.”
De esta manera, la automatización avanzada operará en un doble frente: por un lado, otorgará mejores capacidades analíticas a los consumidores; por el otro, recortará los costos internos de las compañías, generando un entorno más competitivo que eventualmente repercutirá en tarifas más accesibles.
La convergencia de pagos, datos e inteligencia artificial
Este despliegue tecnológico se integra en una revolución más amplia que ya transforma el ecosistema financiero internacional. Para el cofundador de Nubank, la convergencia simultánea de los pagos digitales, el Open Finance y la inteligencia artificial representa un punto de inflexión sin precedentes.
En su valoración sobre este fenómeno global, concluyó:
“Esa multiplicación de tecnologías —pagos digitales, Open Finance, inteligencia artificial— va a ser una revolución. Son tecnologías globales, eso va a pasar en todos los países.”
En este entramado, la inteligencia artificial funge como la última pieza de un rompecabezas tridimensional: los pagos digitales solucionaron la accesibilidad a la infraestructura, el Open Finance promueve la competencia y los mejores productos, y los sistemas inteligentes aportan el criterio indispensable para tomar decisiones acertadas en cualquier latitud.


