Incongruencias en las estadísticas laborales de septiembre de 2026 generan dudas sobre la metodología oficial
Los recientes resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo publicada por el INEGI correspondientes a septiembre de 2026 han puesto sobre la mesa la urgente necesidad de evaluar los métodos actuales para medir el mercado de trabajo en el país.
Contradicciones entre el crecimiento económico y las cifras de empleo
Mientras que los indicadores oportunos de la actividad económica y el IGAE reflejan una marcada aceleración nacional en fechas recientes, la cual debería traducirse en la generación masiva de puestos de trabajo tanto formales como informales, el panorama laboral muestra una realidad opuesta. De acuerdo con el instituto estadístico, el país sufrió una destrucción de 718 mil empleos netos durante el noveno mes del año, impulsada principalmente por un desplome en el sector no registrado.
Lo que desconcierta a los analistas es que, de manera simultánea, la tasa de desempleo se redujo al 2.8% en comparación con el 3% registrado en agosto. Este fenómeno matemático se explica porque una gran cantidad de personas decidieron abandonar la búsqueda activa de empleo, retirándose temporalmente de la Población Económicamente Activa.
El comportamiento atípico del sector informal
El desglose del informe muestra que se eliminaron 847 mil plazas en la economía informal, mientras que el mercado formal apenas logró la creación de 129 mil puestos. Resulta complejo justificar esta contracción en la informalidad en un contexto donde la economía nacional muestra un dinamismo superior al de los últimos cinco años.
Los especialistas apuntan a dos causas principales para entender este comportamiento. Por un lado, se encuentra el deterioro estacional y cíclico, donde la economía subterránea actúa como el primer amortiguador ante desaceleraciones temporales en el comercio y los servicios. Por otro lado, destaca el efecto del desánimo laboral, provocando que la tasa de informalidad descendiera hasta su punto más bajo del año al ubicarse en el 54.3%.
Al analizar el panorama anual, la situación mantiene una tendencia negativa. La población ocupada total en el territorio nacional disminuyó en 267 mil personas durante los últimos doce meses, una contracción anual que no se observaba desde la crisis económica vivida en el año 2020.
¿Cómo se interpreta la caída del empleo y del desempleo a la vez?
La aparente contradicción de un mercado laboral que destruye puestos de trabajo mientras reduce su tasa de desocupación recae en los criterios metodológicos de la encuesta. Para que una persona sea considerada oficialmente como desempleada, no basta con que carezca de un empleo, sino que debe haber intentado encontrar uno de manera activa durante las semanas previas al levantamiento de la información.
Al perderse cientos de miles de puestos informales, una proporción considerable de los afectados optó por no iniciar una búsqueda inmediata, migrando hacia la Población No Económicamente Activa. Al reducirse el denominador del cálculo, la proporción matemática final arroja una tasa de desocupación menor, camuflando la verdadera magnitud de la pérdida de puestos laborales.
Sectores más golpeados por la contracción
El impacto negativo de septiembre se concentró de manera drástica en actividades específicas del sector servicios, el consumo y la industria básica. Las caídas más severas se distribuyeron de la siguiente manera:
- Servicios y Turismo: Esta rama acumuló una baja de 577 mil 979 puestos de trabajo en el periodo, con un impacto focalizado en el rubro de restaurantes y servicios de alojamiento, que sufrieron la pérdida de 749 mil 498 plazas, probablemente como un reajuste tras concluir el periodo vacacional.
- Industria Manufacturera: Talleres familiares y esquemas de subcontratación sin seguridad social recortaron 306 mil 363 empleos durante el mes.
- Construcción: El segmento informal de la construcción destruyó 238 mil 434 plazas, un dato que contrasta fuertemente con el crecimiento anual reportado por el IGAE en el sector.
Finalmente, los datos oficiales indican que las mujeres resintieron con mayor fuerza este impacto, absorbiendo el 87% de la caída total del empleo subordinado al perder 653 mil 186 plazas, una situación vinculada a su alta participación en actividades informales de preparación de alimentos, hospedaje y asistencia en el hogar.


