Impacta el cambio climático y el fenómeno de El Niño a la temporada alta de venta de chocolates

El inicio del ciclo comercial más importante para la confitería

Para la industria de la confitería en México, la etapa de mayor movimiento comercial da inicio con las celebraciones tradicionales del Día de Muertos y continúa a lo largo de las festividades decembrinas de Navidad, Año Nuevo, Reyes Magos, para concluir con el festejo del 14 de febrero. Durante este extenso periodo, corporaciones globales y nacionales de la talla de Nestlé, Hershey, Mars, Ferrero, Lindt & Sprüngli y Costanzo logran acumular más de la décima parte de sus ingresos totales anuales.

De acuerdo con cifras reveladas por la consultora especializada NielsenIQ, la comercialización de chocolates de mesa y malvaviscos experimenta un incremento de hasta el 68 por ciento dentro del canal mayorista y de tiendas de autoservicio durante las conmemoraciones de noviembre. No obstante, el punto culminante de la demanda se registra el Día del Amor y la Amistad, fecha en la que las ventas se disparan hasta un 240 por ciento, consolidando a esta categoría como la de mayor dinamismo en el mercado.

La crisis en los precios internacionales del cacao

A pesar del entusiasmo de estas fechas, una severa volatilidad en las cotizaciones internacionales del cacao, combinada con el encarecimiento de los combustibles y las cadenas de distribución, ha obligado a las empresas a trasladar estos incrementos al consumidor final. Esta situación provocará una desaceleración notable en el volumen de comercialización, el cual apenas registrará un avance del 1 por ciento al cierre de este año.

“En el último año ha habido un aumento en los precios de productos de chocolate por el tema del precio del cacao y sus derivados, así como sus componentes como el azúcar y otros insumos transversales que tiene han aumentado sus costos como el petróleo, la logística. Este año cerraremos con un crecimiento muy flat”, señaló Paolo Quadrini, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares (Aschoco).

En entrevista, el líder del sector advirtió que esta inestabilidad económica llegó para permanecer debido a las alteraciones provocadas por el fenómeno de El Niño. Este ciclo climático ha generado períodos prolongados de sequía, precipitaciones atípicas y huracanes que dañan directamente las plantaciones en Costa de Marfil y Ghana, naciones africanas que en conjunto aportan el 60 por ciento de la producción mundial de este grano.

Por su parte, México aporta anualmente cerca de 29 mil toneladas de cacao, posicionándose en el octavo peldaño dentro de América Latina y en el decimotercer puesto a escala global. La producción nacional se concentra primordialmente en los estados de Tabasco y Chiapas, regiones que encabezan la oferta interna con aportaciones del 68 y del 33 por ciento respectivamente.

“Desde hace dos años para acá, el precio del cacao ha tenido unos picos muy fuertes y con el fenómeno de El Niño es difícil de pronosticar la estabilización del precio. Las empresas ya entendieron que esta volatilidad llegó, digamos, para quedarse y el impacto ya lo están llevando de la mano de sus procesos”, explicó Quadrini.

Como muestra de esta problemática, los contratos de futuros del insumo registraron un incremento del 63 por ciento durante el último semestre. Hacia finales del mes de octubre, la cotización se encontraba en aproximadamente 5 mil 600 dólares por tonelada en la Bolsa Mercantil de Nueva York, luego de haber tocado un máximo histórico de 6 mil 666 dólares en agosto.

La plataforma especializada Trading Economics advirtió al respecto: “Aunque el cacao es uno de los mercados de materias primas blandas más pequeños del mundo, tiene implicaciones globales en los productores de alimentos y dulces, y en la industria minorista”.

El director general de Aschoco apuntó que los estragos de esta crisis impactan de manera desigual, castigando con mayor severidad a las pequeñas y medianas empresas. Estos negocios integran el 97 por ciento del mercado nacional, pero carecen de la capacidad financiera y estructural de las grandes transnacionales para adquirir contratos de futuros a plazos de 90 o 120 días.

“Sin duda, la situación ya se refleja en la reformulación de sus productos o líneas de producción, han establecido portafolios más específicos, más integrales. Y eventualmente se ha trasladado parte de esto al consumidor porque muchas empresas trataron de soportarlo, pero con un alza tan grande llevada en el año, se vieron orillados a trasladar los costos paulatinamente”, detalló Quadrini.

Impacto financiero y alternativas del sector

Como consecuencia directa de las presiones inflacionarias en los costos finales al público, el organismo gremial calcula que la facturación monetaria total de la industria experimentará un incremento del 11 por ciento, alcanzando una cifra estimada de 55 mil millones de pesos al término del presente año.

Ante este panorama, los fabricantes de panadería y repostería buscan alternativas para contener el gasto en un ingrediente tan esencial como el cacao. Un ejemplo es Grupo Rifel, empresa de origen venezolano operando en territorio mexicano, la cual decidió integrar su propia cadena de suministro produciendo su chocolate internamente para protegerse de las tarifas internacionales.

“El cacao no es toda la materia prima del chocolate. El chocolate se compone de en este orden, azúcar, grasa, cacao y leche en polvo. Entonces, claro que afecta el hecho de que el cacao suba más del 50 por ciento, pero no hace que el chocolate cueste 50 por ciento más”, explicó a El Financiero Eduardo Sánchez, director de operaciones de la firma.

En paralelo, la comercialización de este tipo de productos de indulgencia ha ganado terreno constante a través de los canales digitales. Cifras de la plataforma Tiendanube indican que durante los primeros ocho meses del año, las ventas en línea se elevaron un 331 por ciento frente al ciclo previo, con un ticket promedio que pasó de 430 a 748 pesos en marcas especializadas como Le Caméléon, El Legado o Nin Nutrición.

Pese a este crecimiento, Quadrini matizó que más del 90 por ciento de las transacciones continúan realizándose mediante los establecimientos físicos tradicionales. No obstante, reconoció que el entorno digital funciona como una herramienta fundamental para que marcas medianas y artesanales expandan su presencia a nuevas regiones del país sin depender exclusivamente de las grandes cadenas de tiendas de conveniencia.

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