Gritos, empujones y enfrentamientos empañan la asamblea estatal de la organización Somos en Chiapas
La crispación política ha vuelto a manifestarse mediante dinámicas que muchos analistas recuerdan de antiguas etapas partidistas en México. Durante un encuentro político celebrado en el sureste del país, la disputa por el control interno de una naciente fuerza opositora derivó en agresiones físicas, abriendo un frente de tensiones internas y señalamientos cruzados sobre la responsabilidad de los hechos.
Violencia en Tuxtla Gutiérrez y señalamientos de infiltración
El pasado jueves, la reunión programada para definir la dirigencia estatal en Chiapas de la agrupación política en formación Somos México —impulsada por figuras de la oposición y cuyo registro nacional se proyecta para 2027— concluyó en una trifulca. Los incidentes se desataron en Tuxtla Gutiérrez, cuando simpatizantes del aspirante local Jorge Iván Alfaro Morales protagonizaron una confrontación verbal que rápidamente escaló a empujones, jaloneos y agresiones físicas dentro del inmueble.
Diversos asistentes e integrantes de la organización apuntaron que Alfaro Morales mantendría vínculos cercanos con el político priista Willy Ochoa, operador político del dirigente nacional del tricolor, Alito Moreno Cárdenas. Sin embargo, en medio del descontrol, operadores internos de la organización en la Ciudad de México, quienes prefirieron el anonimato, deslizaron una versión alternativa al señalar directamente a presuntos operadores de Morena por haberse infiltrado en el evento con el objetivo deliberado de sabotear el proceso y generar un impacto mediático negativo contra el movimiento.
La postura oficial de la dirigencia nacional
Ante la repercusión local de los hechos, Guadalupe Acosta Naranjo, dirigente nacional de la organización, emitió un comunicado oficial para minimizar la gravedad de lo sucedido en el recinto. El líder opositor aseguró que se trató de «un altercado ocurrido fuera del recinto entre personas que no formaban parte de la asamblea», insistiendo en que este episodio «no interrumpió ni afectó el desarrollo de los trabajos».
Asimismo, Acosta Naranjo detalló cómo transcurrió la sesión interna bajo los cauces normativos:
«La asamblea estatal de Chiapas se llevó a cabo cumpliendo las formalidades establecidas en la convocatoria y las reglas previamente aprobadas. Una vez acreditado el quórum requerido, se sometió a votación la única planilla registrada. Sin embargo, la propuesta no alcanzó la mayoría requerida de los asambleístas», puntualizó el dirigente.
Al no existir una resolución prevista para este escenario en la normativa interna, la Comisión Electoral Nacional decretó un receso para evaluar el estatus de la elección. Fue en ese intervalo cuando se registraron los desmanes que incluyeron el lanzamiento de mobiliario. «Estas son prácticas que Somos rechaza y lamentamos profundamente que se hayan presentado estos incidentes», añadió Acosta Naranjo.
Definiciones pendientes en la ruta hacia 2027
A pesar de la gresca y de la imposibilidad de conformar el comité directivo chiapaneco durante la jornada, la cúpula de la agrupación busca mantener el control de su expansión territorial. Desde la dirigencia se ha remarcado que la organización ha constituido delegaciones en 31 entidades federativas sin contratiempos mayores.
En la misma línea institucional, la agrupación subrayó mediante sus canales de comunicación que «SOMOS reafirma así su compromiso con una vida interna democrática, con reglas claras y con instituciones capaces de procesar las diferencias».
Pese al tropiezo en tierras chiapanecas y a los cruces de acusaciones sobre la autoría intelectual del boicot, la dirigencia nacional confirmó que la resolución definitiva sobre el liderazgo en dicha entidad será emitida a más tardar el 14 de septiembre, fecha límite para cerrar este capítulo en la construcción del partido.


