Cooperación bilateral en materia de seguridad
Las autoridades de Estados Unidos concretaron la transferencia de más de 20 fugitivos que contaban con órdenes de aprehensión vigentes emitidas por la justicia mexicana por la presunta comisión de delitos de alta gravedad. Con esta reciente acción, el acumulativo de individuos devueltos al territorio nacional rebasó la barrera de los 370 repatriados desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump, de acuerdo con la información difundida por el embajador estadounidense, Ronald Johnson.
El representante diplomático detalló mediante un pronunciamiento público que los perfiles entregados enfrentan acusaciones por ilícitos que van desde homicidio, secuestro, lavado de dinero y agresión, hasta violencia doméstica y delitos contra la salud. Asimismo, se incluyó a personas vinculadas con estructuras criminales a las que la administración de Washington cataloga formalmente bajo la denominación de narcoterroristas.
Estas devoluciones forman parte de los esfuerzos compartidos de nuestros países para hacer rendir cuentas a los criminales, afirmó Johnson, quien acompañó su mensaje con fotografías de varios de los fugitivos bajo custodia de agentes estadounidenses.
A pesar de la relevancia del operativo de traslado, el embajador no precisó la identidad de los entregados, el lugar específico de sus capturas ni el procedimiento jurídico exacto que se empleó para concretar su retorno a suelo mexicano.
Incremento en las cifras de devolución
Este nuevo bloque de repatriaciones representa un incremento significativo frente al reporte previo brindado por el propio Johnson en el mes de junio, cuando apuntó que la cifra de personas entregadas a las instituciones mexicanas ascendía a 313 individuos desde el retorno del líder republicano a la Casa Blanca en enero de 2025.
El flujo de estas entregas se da en un contexto donde el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido gestiones e insistido en la importancia de alcanzar una mayor reciprocidad en los procesos de extradición. Las tensiones y discusiones diplomáticas también han estado influenciadas por señalamientos recientes contra actores políticos estatales, como el exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha.
En su momento, la Cancillería mexicana dio a conocer que, en el periodo comprendido entre enero de 2018 y mediados de mayo de 2026, México había formalizado un total de 269 requerimientos orientados a lograr extradiciones o detenciones con fines de extradición en territorio estadounidense. No obstante, dado que los mecanismos de deportación o entrega directa utilizados por Washington pueden diferir de un proceso formal de extradición, los analistas recuerdan que ambas estadísticas no guardan una proporcionalidad directa.
Operativos de traslado implementados por México
En la ruta contraria de la cooperación bilateral, el Estado mexicano ha llevado a cabo diferentes operativos masivos para enviar a suelo norteamericano a individuos altamente buscados por la justicia de aquel país, amparándose en la legislación nacional en materia de seguridad.
El primero de estos despliegues notables se ejecutó el 27 de febrero de 2025 con la transferencia de 29 personas. Posteriormente, un segundo bloque de 26 individuos fue enviado el 12 de agosto de ese mismo año, seguido por una tercera operación masiva en enero de 2026 que involucró a 37 personas.
En conjunto, estas tres intervenciones coordinadas permitieron el traslado de 92 personas hacia Estados Unidos. El grupo incluyó a líderes de cárteles, operadores financieros y jefes de plaza reclamados por cortes federales y estatales por cargos vinculados al narcotráfico y homicidios múltiples.
Entre los nombres más destacados que figuraron en dichos traslados históricos se encuentran capos de la talla de Rafael Caro Quintero, requerido por el homicidio del agente de la DEA Enrique Kiki Camarena; los hermanos Treviño Morales, identificados como líderes históricos de la organización de los Zetas; y Antonio Oseguera Cervantes, hermano del exlíder del Cártel Jalisco Nueva Generación, conocido como el Mencho, consolidando así una dinámica compleja de intercambio de objetivos prioritarios entre ambas naciones.


