Gobierno cubano responde en la ONU a las acusaciones del presidente estadounidense sobre la isla
La diplomacia de la mayor de las Antillas alzó la voz en el escenario internacional para responder de forma categórica a los señalamientos emitidos desde la tribuna de las Naciones Unidas. Durante la reciente plenaria, el titular de Exteriores de la nación caribeña desmintió las aseveraciones vertidas por Donald Trump, enfatizando que su país mantiene una postura pacífica y rechaza categóricamente cualquier intento de distorsionar su realidad soberana ante la comunidad global.
El jefe de la diplomacia cubana expresó su inconformidad a través de sus canales oficiales, señalando la incapacidad de la administración norteamericana para reconocer la autodeterminación de un territorio libre. “El Gobierno de EU resulta incapaz de aceptar que Cuba es, y tiene derecho a ser, un país plenamente independiente y soberano. Ninguna de las falsedades del Presidente de EU en la ONU y ninguna calumnia pueden ni podrán negar ese hecho”, declaró el funcionario mediante una publicación en redes sociales.
El gobierno de EEUU resulta incapaz de aceptar que #Cuba es, y tiene derecho a ser, un país plenamente independiente y soberano.
Ninguna de las falsedades del Presidente de EEUU en @ONU_es y ninguna calumnia pueden ni podrán negar ese hecho.
Cuba no es una amenaza para EEUU ni… pic.twitter.com/jqG2CpD9yk
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) September 22, 2026
Las reacciones oficiales surgieron de manera inmediata tras una alocución en la que el mandatario norteamericano vinculó al ejecutivo de La Habana con agrupaciones de corte radical en territorio norteamericano. Asimismo, el líder de la Casa Blanca advirtió sobre la posible disposición de usar la fuerza militar en Latinoamérica bajo el argumento de salvaguardar los intereses estratégicos de su país en el hemisferio occidental.
Ante la calificación del territorio insular como un Estado en quiebra y la exaltación de las medidas de presión vigentes, la delegación oficial de la isla optó por abandonar el recinto de la Asamblea General en señal de protesta. Horas más tarde, el ministro reiteró su postura frente a las presiones externas: “Cuba no es una amenaza para EU ni para ningún país. El bloqueo económico, incluido el cerco energético, sí amenaza a Cuba y al resto de las naciones. Es un acto de genocidio y castigo colectivo. Somos un país de paz y merecemos la paz”.
Reacciones desde la más alta instancia gubernamental
En sintonía con las declaraciones del ministerio de Relaciones Exteriores, el máximo representante del poder ejecutivo en La Habana también se pronunció sobre los acontecimientos en Nueva York. A través de sus cuentas oficiales, el mandatario caribeño argumentó que los señalamientos buscan encubrir las consecuencias de las medidas coercitivas unilaterales aplicadas contra la población civil.
“La mentira es el recurso de quienes se niegan a aceptar el derecho a la libre determinación del pueblo cubano. Seguiremos luchando por la paz, defendiendo nuestra soberanía y trabajando de conjunto para superar la agresión despiadada que nos impone el Gobierno estadounidense”, aseveró el jefe de estado, desestimando los calificativos emitidos por Washington en el debate internacional.
Previamente, las autoridades de la isla habían cuestionado la estrategia de seguridad implementada por la potencia del norte, señalando que la retórica en torno a la lucha antidrogas en América Latina y el Caribe encubre un proceso de intervención destinado a consolidar áreas de influencia geopolítica y subordinación regional.
Incapaz de justificar el castigo contra el pueblo de #Cuba y su guerra económica genocida, el presidente de EE.UU repite en la ONU que Cuba representa una amenaza. La mentira es el recurso de quienes se niegan a aceptar el derecho a la libre determinación del pueblo cubano.
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— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) September 22, 2026
Un escenario bilateral marcado por la máxima presión
El diferendo diplomático ocurre en un momento crítico para los vínculos bilaterales, caracterizados por un incremento sostenido en las medidas restrictivas por parte de la superpotencia y por el estancamiento de los canales de diálogo exploratorios mantenidos previamente por ambas delegaciones, los cuales no fructiraron en acuerdos públicos duraderos.
Las tensiones económicas se han profundizado notablemente a raíz de las directrices ejecutivas emitidas desde Washington, las cuales interrumpieron el suministro regular de combustibles hacia la isla y recrudecieron las sanciones financieras secundarias. Estas acciones han impactado severamente la estabilidad económica interna y la atracción de capital extranjero, en un contexto donde el gobierno local enfrenta desafíos estructurales de gran magnitud para garantizar los servicios básicos a su ciudadanía.


