El reconocido investigador y premio Nobel de física, Geoffrey Hinton, ha lanzado una severa advertencia sobre el impacto socioeconómico que traerá consigo el desarrollo tecnológico actual. Según el experto, considerado mundialmente como uno de los padres de esta disciplina, la inteligencia artificial está a punto de convertirse en una fuerza capaz de exacerbar la desigualdad a nivel global.
El trasfondo económico y la sustitución laboral
Durante una conversación con medios internacionales, el exinvestigador de Google señaló que las clases más privilegiadas emplearán estos sistemas avanzados para prescindir de la mano de obra humana y así elevar sus ingresos. En su opinión, este fenómeno generará un desempleo masivo, aunque matizó que el problema de fondo no recae en la herramienta digital en sí, sino en las dinámicas del modelo económico actual. Al respecto, sentenció que «los ricos usarán la IA para reemplazar a los trabajadores» y añadió que «esto no es culpa de la IA, sino del sistema capitalista«.
Asimismo, el científico ha manifestado su preocupación ante el hecho de que a las empresas de IA les preocupa más las ganancias a corto plazo que las repercusiones profundas que estas innovaciones puedan desencadenar en la sociedad. Dentro de este panorama desalentador para el mercado laboral, el especialista considera que el sector sanitario podría ser de los pocos que logren capear el temporal del denominado apocalipsis en el empleo.
Respaldos estadísticos y el impacto en las oficinas y fábricas
Lejos de ser una postura aislada, diversas investigaciones económicas respaldan la perspectiva del físico. Informes elaborados por consultoras globales calculan que hasta el 30% de los puestos de trabajo tradicionales podría automatizarse en las economías más grandes de aquí a finales de la década. En la misma línea, instituciones académicas norteamericanas han documentado que la llegada de maquinaria automatizada e infraestructura digital a ciertos sectores industriales ha provocado una contracción directa en la contratación de personal humano.
A pesar de que algunas encuestas empresariales sugieren que ciertas compañías prefieren reciclar las habilidades de su plantilla antes de proceder a despidos masivos, la realidad en los mercados de trabajo muestra una tendencia sostenida a la baja en la oferta de oportunidades para perfiles junior o de nivel de entrada.
Por qué la renta básica no resuelve el problema
Ante la inminencia de una crisis por sustitución de puestos de trabajo, voces prominentes del sector tecnológico han propuesto la implementación de ayudas financieras periódicas e incondicionales para sostener el consumo de la ciudadanía. Sin embargo, Hinton mantiene una postura escéptica frente a esta medida paliativa, argumentando que un ingreso fijo e incondicional para las personas no aborda las necesidades psicológicas profundas del ser humano.
Para el experto, esta alternativa económica funciona únicamente como un paliativo emocional. Sobre este punto, fue enfático al declarar que «no resuelve el sentido de propósito, el valor de sentirse útil. No se trata solo de dinero«.
Un escenario de pronóstico reservado
El laureado investigador reconoce que la tecnología posee virtudes innegables y aplicaciones sumamente beneficiosas para el progreso científico, pero advierte que los peligros se dividen fundamentalmente entre los riesgos inherentes al propio avance de los algoritmos y el uso malintencionado que actores sin escrúpulos puedan darles.
Cerrando su análisis sobre el porvenir de la civilización frente a esta revolución digital, Hinton concluyó que «no sabemos qué va a pasar, no tenemos ni idea, y quienes pretenden predecir el futuro están diciendo tonterías«. Para el científico, nos encontramos en una encrucijada donde el desenlace oscila entre lo extraordinariamente positivo y lo sumamente destructivo.


