Choque de perspectivas sobre la estabilidad financiera
El panorama económico mexicano enfrenta un nuevo disenso de carácter técnico entre las autoridades hacendarias y los organismos financieros globales. Mientras que el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Edgar Amador, sostiene que los compromisos financieros del país se mantienen bajo control, el Fondo Monetario Internacional (FMI) emitió una advertencia contundente al señalar que las acciones implementadas hasta el momento resultan insuficientes para encauzar los pasivos hacia una baja sostenida.
Al concluir formalmente la evaluación correspondiente a la Consulta del Artículo IV de 2026, la entidad multilateral indicó que se requiere una consolidación más ambiciosa y acelerada para colocar la deuda en una firme trayectoria descendente y recuperar margen de maniobra para la política fiscal.
Esta perspectiva choca directamente con la postura expresada recientemente por el funcionario federal ante el poder legislativo. Durante su comparecencia, el encargado de las finanzas públicas aseguró que la evolución de los compromisos monetarios no representa motivo de alarma, argumentando que conservan un carácter sustentable a largo plazo y se ubican en parámetros manejables.
De acuerdo con las proyecciones oficiales, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), considerado el indicador más amplio de los pasivos estatales, alcanzará el 55% en proporción del producto interno bruto hacia 2027, con la meta de estabilizarse en un 56% del PIB al llegar al año 2030.
Propuestas para endurecer la estrategia económica
Con el propósito de dotar de mayor solidez y credibilidad al esquema presupuestario, el organismo internacional planteó un conjunto de directrices que abarcan tanto la optimización de los egresos como la ampliación de la recaudación tributaria.
En el ámbito del gasto público, las recomendaciones apuntan hacia una focalización más estricta de los apoyos sociales, la supresión gradual de las ayudas destinadas a los energéticos y el fortalecimiento permanente de los recursos de Petróleos Mexicanos (Pemex).
En cuanto a los ingresos, el organismo sugirió elevar los gravámenes locales sobre bienes inmuebles y automotores, descontinuar paulatinamente los beneficios fiscales vigentes en las franjas fronterizas, incrementar y expandir el gravamen al carbono, modificar el impuesto sobre la renta aplicable a las personas físicas e impulsar la integración a la economía formal.
Perspectivas de crecimiento y factores de riesgo
Estas discusiones presupuestarias ocurren en un escenario de expansión económica moderada. Las propias estimaciones del organismo internacional indican que la actividad productiva nacional concluirá 2026 con un incremento del 1.5%, situándose dentro del intervalo previsto por la dependencia hacendaria.
Para el ciclo siguiente, el FMI pronostica una ligera recuperación que permitirá alcanzar un avance del 1.8%, impulsado por condiciones monetarias y fiscales menos restrictivas, un mayor dinamismo en las ventas hacia Estados Unidos y un impacto moderado de las fluctuaciones globales en el costo de la energía.
Pese a este escenario, el reporte advierte sobre diversos peligros asociados a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), sumados a las recientes modificaciones en el marco regulatorio e institucional del país.
En materia inflacionaria, la institución reconoció una desaceleración en el índice general, aunque alertó que la persistencia en los precios subyacentes y las expectativas elevadas podrían postergar hasta principios de 2028 el regreso definitivo al objetivo establecido por el banco central. Actualmente, la autoridad monetaria calcula que dicha meta del 3% se alcanzará en el tramo final de 2027.


