Fallece ciudadano mexicano de 66 años en la ciudadela de Machu Picchu por una repentina emergencia médica
Un visitante de origen mexicano perdió la vida este viernes en el icónico santuario histórico de Machu Picchu, ubicado en la región sureña del Cusco, Perú, tras experimentar una complicación súbita de salud mientras tomaba instantáneas del emblemático paisaje andino, de acuerdo con los reportes emitidos por las autoridades locales.
El trágico suceso se registró cerca de las 09:25 hora local en una de las terrazas pertenecientes al circuito superior del área de andenería que conforma la majestuosa ciudadela inca, según detalló de manera oficial la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco.
Identidad del turista y protocolo de emergencia en la zona arqueológica
Mediante un comunicado institucional, el organismo dependiente del Ministerio de Cultura identificó al afectado como Álvaro Sánchez Pérez, de 66 años de edad. El documento explica que el viajero experimentó la grave descompensación precisamente cuando se encontraba capturando imágenes del patrimonio cultural, aunque las autoridades no especificaron de inmediato el diagnóstico clínico preciso del deceso.
Tras percatarse de la situación, los operadores turísticos y los custodios adscritos al Parque Arqueológico Nacional de Machu Picchu actuaron con rapidez para proporcionarle los primeros auxilios. Asimismo, se dio aviso inmediato a los profesionales médicos de la clínica local situada en los accesos del complejo arqueológico y a los efectivos de la Policía Nacional de Perú.
A pesar de las labores de asistencia inicial, el personal sanitario determinó tras la revisión clínica que el paciente ya no presentaba signos vitales. La dependencia cultural precisó que se dio parte inmediato al Ministerio Público para dar inicio a las diligencias legales correspondientes y manifestó al mismo tiempo “sus más sentidas condolencias a los familiares y allegados del visitante”.
El reto geográfico y el impacto del mal de altura en los viajeros
El Santuario Histórico de Machu Picchu se sitúa a una elevación aproximada de 2 mil 400 metros sobre el nivel del mar, ubicándose mil metros por debajo de la ciudad cusqueña. En esta geografía de la cordillera andina es frecuente que los turistas extranjeros sufran los estragos del llamado mal de montaña o soroche, un cuadro clínico que puede tornarse peligroso si el individuo cuenta con antecedentes de padecimientos cardíacos o afecciones respiratorias.
De acuerdo con registros de la National Library of Medicine, las alteraciones asociadas a la altitud suelen manifestarse en individuos que rebasan los 2 mil 500 metros de altura, particularmente cuando el desplazamiento vertical se realiza de forma abrupta sin la debida aclimatación previa.
La literatura médica especializada indica que “en la mayoría de los casos se manifiesta como una enfermedad leve y autolimitada, pero en algunos casos progresa a formas más graves que ponen en peligro la vida”. Por esta razón, los especialistas insisten en que la estrategia más eficaz para prevenir complicaciones mayores consiste en realizar un ascenso progresivo que le otorgue al organismo el tiempo necesario para adaptarse a las condiciones de menor concentración de oxígeno.


