Exigen recortar gravámenes a la tecnología en Latinoamérica para destrabar el avance de la red móvil
Durante el desarrollo del evento ANDICOM 2026 en la ciudad de Cartagena, las altas cargas impositivas que afectan al ecosistema digital en la región volvieron a ocupar el centro del debate. Lucas Gallito, director para América Latina de la GSMA —la asociación global que agrupa a operadores móviles y corporaciones tecnológicas—, advirtió sobre las barreras estructurales que impiden acelerar la digitalización y el desarrollo económico en los países latinoamericanos.
El directivo enfatizó que el reclamo del sector no apunta a evadir responsabilidades fiscales, sino a equiparar las condiciones con otros mercados. “No es que no queremos pagar impuestos, queremos pagar impuestos al nivel del resto de las industrias”, afirmó el ejecutivo, al tiempo que criticó que los teléfonos inteligentes sigan catalogados como artículos suntuarios en diversas legislaciones nacionales.
Para la GSMA, esta mirada fiscal quedó completamente obsoleta frente a la realidad actual. “Hace años un celular era un símbolo de estatus. Hoy es una herramienta que permite ejercer derechos civiles y acceder a servicios básicos”, puntualizó Gallito al referirse a la necesidad de actualizar las normativas tributarias de la región.
El panorama en Colombia y la persistente brecha de uso
Al analizar la situación de conectividad, las estadísticas de la GSMA indican que el 65% de los colombianos ya cuenta con acceso a banda ancha móvil, situándose en sintonía con el promedio latinoamericano. No obstante, el sector sin cobertura geográfica se reduce a un porcentaje estimado entre el 3% y el 4% de los habitantes.
El verdadero obstáculo, según detalló el representante del organismo, radica en lo que denominan la brecha de uso. Este fenómeno ocurre cuando aproximadamente un 35% de la población en Colombia reside en áreas cubiertas por señal, pero opta por no contratar los servicios de telecomunicaciones.
Los factores detrás de esta desconexión voluntaria son múltiples. Entre ellos destacan los elevados precios de los terminales móviles, una situación agravada por el encarecimiento global de los semiconductores, sumado a las dificultades de alfabetización digital que afectan fundamentalmente a los sectores de mayor edad.
La quinta generación como infraestructura clave para la producción
Durante su intervención, Gallito subrayó que la tecnología 5G no debe interpretarse únicamente como una vía para ofrecer mayor velocidad a los usuarios particulares, sino como un pilar fundamental para la competitividad económica, comparable con autopistas, puertos y aeropuertos.
“La 5G es un activo estratégico que tienen los países para mejorar la productividad”, aseveró. Su impacto transformador se observa principalmente en el ámbito empresarial y corporativo, optimizando procesos en sectores como la agricultura de alta precisión, la industria manufacturera conectada y los sistemas logísticos automatizados.
Como ejemplo de esta eficiencia, mencionó el caso del Puerto de Santos en Brasil, donde la implementación de vehículos autónomos respaldados por conectividad de quinta generación logró disminuir drásticamente los accidentes laborales y elevar los índices de rendimiento operativo. Bajo esta premisa, la organización aconseja vincular las normativas de telecomunicaciones directamente con las estrategias de productividad nacionales.
Obstáculos financieros, costos de espectro y grandes plataformas
El informe de la entidad sectorial detalla que el 95% de los gastos necesarios para generar infraestructura de conectividad proviene de tres componentes fundamentales: el valor asignado al espectro radioeléctrico, la presión tributaria y los desembolsos requeridos para el despliegue físico.
Si bien se reconocen avances locales tras las recientes licitaciones de espectro, el costo del mismo sigue siendo elevado. Asimismo, persisten trabas burocráticas a nivel municipal que dificultan la instalación de antenas de transmisión en distintas urbes del territorio.
A este escenario se suma una demanda histórica del sector corporativo relacionada con la corresponsabilidad financiera de los gigantes de internet, quienes generan el mayor volumen de tráfico de datos sin aportar al mantenimiento de las redes. “Los grandes generadores de tráfico, como Google, Meta y TikTok, hoy no pagan por el uso de las redes y son responsables por el 60% del tráfico”, denunció el portavoz.
La confianza ciudadana ante la inteligencia artificial
En materia de inteligencia artificial, el director de la GSMA indicó que la herramienta ya opera de forma invisible pero constante en la rutina diaria, desde la administración del tráfico de redes celulares hasta los servicios de banca digital o los dispositivos inteligentes del hogar.
Pese a ello, el freno principal para su masificación no reside en la tecnología misma, sino en la percepción de seguridad por parte de la ciudadanía. Gallito comparó este reto con la industria aeronáutica, donde los pasajeros confían en sistemas automatizados complejos porque perciben un entorno controlado.
“Si el usuario no siente que está en un entorno seguro, no utiliza el servicio”, advirtió, destacando que las inversiones en ciberseguridad deben marchar al mismo ritmo que la expansión de las redes de comunicación.
De cara al futuro cercano, la organización anticipa una integración acelerada de soluciones robóticas en los espacios urbanos, aunque insistió en que los gobiernos latinoamericanos deben atender primero las prioridades urgentes: flexibilizar la carga impositiva, optimizar la disponibilidad del espectro y reducir de forma efectiva la brecha digital.


