Estudio privado revela que YPFB arrastra fallas estructurales tras cumplir nueve décadas de existencia

Estudio privado revela que YPFB arrastra fallas estructurales tras cumplir nueve décadas de existencia

La principal compañía hidrocarburífera de Bolivia arriba a sus 90 años de trayectoria con severos cuestionamientos sobre su eficiencia y su grado de autonomía institucional. De acuerdo con un reciente análisis elaborado por la Fundación Jubileo, la corporación estatal nunca logró consolidar un modelo de gestión sólido, atravesando distintas administraciones gubernamentales sin resolver sus problemas operativos de fondo ni garantizar la sostenibilidad financiera necesaria para el desarrollo del sector.

El documento académico detalla que, desde su fundación en 1936, las sucesivas gestiones estatales adoptaron posturas cambiantes que alternaron entre la expansión y el repliegue de la firma, aunque ninguna logró dotarla de los mecanismos de gobernanza indispensables para blindarla frente a los vaivenes políticos. Esta vulnerabilidad histórica convirtió a la estructura empresarial en un centro de colocación laboral afín a los distintos partidos que asumieron el poder en el país.

La promesa incumplida de la transformación corporativa

El análisis profundiza en los efectos del proceso de nacionalización impulsado a partir de 2006. Mediante el Decreto Supremo 28701, promulgado en mayo de aquel año, se estableció la obligación de transformar a la compañía en un plazo máximo de 60 días en una entidad corporativa, moderna, transparente y sujeta al escrutinio social.

No obstante, el diagnóstico independiente señala que el resultado distó drásticamente de los objetivos planteados inicialmente. “En 20 años que han transcurrido desde entonces, ha ocurrido lo contrario”, puntualiza la investigación, al remarcar la persistencia de prácticas de clientelismo político dentro de la organización.

Como muestra de esta inestabilidad directiva, el relevamiento destaca que la compañía estuvo dirigida por 17 presidentes ejecutivos en condición de interinatos desde el año 2006, periodo marcado además por diversas investigaciones sobre presuntos hechos de corrupción que no concluyeron con esclarecimientos definitivos.

Complejidad administrativa y superposición de tareas

Más allá de la conducción política, el informe advierte sobre el gigantismo administrativo que caracteriza actualmente a YPFB Corporación. La entidad opera bajo la conducción de una presidencia ejecutiva que coordina directamente 11 empresas subsidiarias, además de supervisar siete gerencias nacionales y cinco direcciones, mientras que otras dos vicepresidencias administran de forma paralela otras 10 gerencias nacionales.

Para los especialistas de la Fundación Jubileo, este esquema configura un aparato excesivamente pesado y operativo al mismo tiempo que mantiene una dualidad normativa conflictiva, ya que la compañía estatal actúa simultáneamente como juez y parte al desempeñar roles operativos y de fiscalización en la industria energética.

Declive operativo y dependencia externa

Las consecuencias de este diseño institucional se reflejan en el retroceso sostenido de los principales parámetros operativos de la industria hidrocarburífera boliviana durante las últimas dos décadas. Las reservas certificadas experimentaron una reducción drástica, acompañada por descensos pronunciados en el volumen de extracción tanto de gas natural como de líquidos.

Este bache productivo impactó de manera directa en los compromisos comerciales con el exterior. Bolivia dejó de proveer al mercado argentino y experimentó un desplome del 60% en las ventas externas de gas natural hacia Brasil, según detalla el documento.

La merma en la generación de hidrocarburos se traduce de manera inmediata en una menor recaudación de divisas y una caída en los ingresos fiscales derivados de la renta petrolera. En contraste, el territorio nacional profundizó su vulnerabilidad ante la necesidad de adquirir combustibles en el mercado internacional, incrementando las compras externas de diésel y gasolina para abastecer la demanda interna.

Gasto en recursos humanos y costo de oportunidad

El informe también pone el foco sobre la asignación presupuestaria destinada al sostenimiento del plantel de trabajadores. Para el ejercicio 2025, YPFB Corporación proyectó un gasto superior a los 2.400 millones de bolivianos en servicios personales, cifra que se aproxima a los 800 millones de bolivianos si se contabiliza exclusivamente a la Casa Matriz.

Ante este escenario, la Fundación Jubileo enfatiza que el debate público debe trascender la discusión sobre la magnitud de los montos asignados, enfocándose en evaluar el rendimiento real que obtiene la sociedad a cambio de dichos recursos en un momento crítico para la economía energética del país.

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