Especialistas advierten que la falta de regulación en criptomonedas facilita el lavado de dinero del crimen organizado
La digitalización de las finanzas globales ha transformado profundamente la manera en que operan las redes delictivas. Durante el desarrollo del Foro Technovation Argentina, llevado a cabo en Buenos Aires, diversos expertos en seguridad y fiscalización señalaron la urgencia de establecer marcos normativos estrictos para los activos virtuales. El objetivo principal de estas medidas es cerrar los vacíos legales que permiten a las estructuras delictivas ocultar las ganancias generadas por sus actividades ilícitas.
Alejo Campos, director para América Latina de Crime Stoppers, enfatizó durante su participación que la persecución tradicional de los recursos económicos se encuentra en un punto de inflexión. Según el especialista, el avance tecnológico exige que las agencias de seguridad modifiquen sus paradigmas de investigación para hacer frente a la modernización de los delitos financieros.
“Ahora, además de la frase de follow the money, se debe decir follow the data”, enfatizó el director regional.
El experto advirtió que la ausencia de controles gubernamentales sobre el ecosistema de las monedas virtuales equivale a ceder un terreno estratégico a las mafias. “Si nosotros no regulamos en nuestros países los activos digitales, lo que estamos haciendo es entregar ese ecosistema a manos criminales”, sostuvo.
Asimismo, aclaró que las herramientas tecnológicas y los activos digitales no fueron concebidos originalmente para facilitar operaciones de blanqueo de capitales. Sin embargo, advirtió que funcionan de manera similar a los puertos o las cadenas logísticas tradicionales, los cuales pueden ser instrumentalizados por los grupos delictivos si carecen de una supervisión estatal adecuada.
Nuevos retos para la investigación de los flujos financieros
El director de Crime Stoppers indicó que los métodos de investigación policial han quedado rezagados frente a la evolución delictiva. Explicó que los investigadores ya no pueden limitarse a buscar efectivo durante los operativos, ya que una parte fundamental del patrimonio ilícito se encuentra resguardada en dispositivos móviles o monederos virtuales.
En este sentido, detalló que un individuo puede almacenar miles de dólares en una wallet sin que las autoridades logren asegurar dinero en efectivo durante un cateo domiciliario. Por esta razón, consideró indispensable modernizar los marcos legales, incrementar el conocimiento especializado de los ministerios públicos y dotar de tecnología avanzada a las instituciones dedicadas a rastrear el dinero del crimen organizado.
La transformación del delito transnacional y los mercados ilegales
Durante su intervención, Campos también cuestionó las perspectivas tradicionales sobre la delincuencia. Señaló que es necesario superar la noción de que el contrabando de mercancías representa una simple infracción aduanera o una falta menor de evasión fiscal, así como abandonar los conceptos rígidos sobre el crimen organizado transnacional heredados de convenciones internacionales previas.
En su lugar, propuso entender el fenómeno como una convergencia criminal global donde diferentes actores, tales como narcotraficantes, redes de trata de personas, contrabandistas y operadores financieros, colaboran estrechamente bajo la lógica de una corporación multinacional. Estas estructuras comparten de manera habitual rutas logísticas, cadenas de suministro y redes de corrupción.
Bajo este esquema operativo, el contrabaje de productos específicos opera como un componente más dentro de un portafolio criminal diversificado. Su distribución en las comunidades locales suele quedar a cargo de las mismas agrupaciones delictivas que controlan el territorio, integrando los mercados ilegales con el narcomenudeo y otras economías subterráneas.


