El sector empresarial mexicano ha lanzado una severa advertencia sobre el rumbo económico del país, exigiendo a la administración federal una profunda revisión de las políticas vigentes para garantizar una mayor autonomía en los mercados. De acuerdo con el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), las actuales barreras burocráticas y el exceso de regulaciones representan un obstáculo directo que alimenta la incertidumbre y castiga severamente el desarrollo financiero nacional.
Perspectivas desalentadoras para la próxima década
Mediante un informe detallado, el organismo asesor del Consejo Coordinador Empresarial alertó que las proyecciones de diversos analistas sitúan el incremento promedio anual del Producto Interno Bruto en un magro 1.88% durante los próximos diez años. Esta cifra refleja un escenario preocupante, ya que se encuentra por debajo del desempeño observado de manera general en las últimas tres décadas.
Para salir de este círculo vicioso de bajo dinamismo, el centro de análisis subrayó que resulta indispensable que «todo ente económico (empresas y personas) tengan la libertad de tomar las mejores decisiones económicas», permitiendo así una asignación de recursos mucho más eficiente y acorde a las necesidades reales del mercado.
Retroceso histórico en los índices internacionales
El diagnóstico del sector privado se sustenta en diversas mediciones globales elaboradas por centros de pensamiento estadounidenses, los cuales sitúan al territorio nacional en peldaños rezagados en materia de competitividad, apertura comercial y solidez institucional.
Un claro ejemplo de esta problemática se refleja en el Indicador de Libertad Económica que publica The Heritage Foundation. En esta evaluación, que pondera rubros como el tamaño del sector público, el marco legal, la eficiencia regulatoria y la apertura exterior, México se situó en el puesto 91 entre un total de 184 naciones analizadas, obteniendo una calificación de 59.8 puntos.
Dicho puntaje ubica a la economía mexicana dentro de la categoría de naciones «mayormente no libre», un estatus desfavorable que no se registraba desde el año 2000. Ante esta situación, el organismo empresarial enfatizó que «esto lo coloca solo un escalón por arriba del rango de calificación que la consideraría una economía reprimida», lo que evidencia la urgencia de aplicar correcciones estructurales profundas.
El estado de derecho y la sombra de la corrupción
Dentro de los componentes evaluados, el marco legal y la seguridad jurídica obtuvieron las calificaciones más desfavorables. Los especialistas del CEESP pusieron el foco en la vulnerabilidad de los derechos de propiedad, un pilar fundamental para que la iniciativa privada y los ciudadanos puedan planificar y ejecutar proyectos productivos libres de zozobra.
Asimismo, en el rubro de integridad gubernamental, asociado directamente al control y combate a la corrupción, el país obtuvo una evaluación de apenas 28.8 puntos. Esta percepción negativa alimenta un clima de cautela entre los inversores nacionales y extranjeros, inhibiendo la inyección de capitales necesarios para dinamizar el aparato productivo.
Esta tendencia negativa también queda reflejada en el Índice de Estado de Derecho del World Justice Project, donde México descendió al lugar 121 para el periodo 2025, acumulando una pérdida de tres posiciones respecto al año anterior y un desplome de 22 lugares si se compara con los registros de 2019. En este mismo estudio, la debilidad más severa se localiza en el apartado de ausencia de corrupción, situando a la nación en la posición 134 de un universo de 140 economías evaluadas.
Exigencia de un cambio de rumbo institucional
Frente a este panorama adverso, los analistas del sector productivo insistieron en la necesidad imperativa de instrumentar políticas públicas orientadas a consolidar la certidumbre jurídica, simplificar el marco normativo y garantizar el estricto cumplimiento de la ley para reactivar la economía nacional.
Para concluir, la cúpula empresarial reiteró que «sin estado de derecho no es posible mejorar el ambiente de negocios que permita a empresas y personas desarrollarse eficientemente», advirtiendo que cualquier intento de reactivación será insuficiente si no se corrigen las fallas estructurales que frenan el potencial del país.


