El encarecimiento del combustible aeronáutico interrumpe la racha positiva de Aerolíneas Argentinas en el primer semestre
Tras acumular dos ejercicios consecutivos con balances favorables, la empresa estatal de aviación volvió a reportar números rojos. Durante el primer semestre del año, la firma experimentó un déficit financiero que interrumpió su ciclo de ganancias operativas, presionado fundamentalmente por los incrementos en los insumos energéticos globales.
De acuerdo con los registros contables correspondientes a los primeros seis meses, la aerolínea de bandera concretó un saldo negativo de US$63 millones (equivalentes a 95.580 millones de pesos argentinos). Esta variación en los estados contables responde de manera directa al encarecimiento sostenido del queroseno para aviación, impulsado por las tensiones geopolíticas internacionales.
Impacto financiero y contexto operativo
Fuentes con conocimiento directo de la situación corporativa señalaron que los conflictos bélicos globales provocaron un sobrecosto superior a los US$100 millones en este tramo del año. Sin embargo, desde la administración destacaron que la compañía logró hacer frente a sus compromisos utilizando exclusivamente recursos propios, prescindiendo por completo de asistencias financieras por parte del Tesoro Nacional o de créditos bancarios.
Como parte de su saneamiento económico, la organización liquidó por completo al cierre de junio el fideicomiso financiero Global ARSA, el cual había sido emitido por US$100 millones a finales de 2023. Asimismo, antes de concluir el año previo, la empresa ya había cancelado la totalidad de los pasivos pendientes vinculados a los contratos de leasing de sus 30 aeronaves en propiedad.
En la misma línea, los informes de la Secretaría de Hacienda reflejan que los gastos corrientes de la corporación experimentaron un crecimiento interanual del 38,3%, al tiempo que la recaudación por ventas avanzó un 20,7%. Como saldo de este comportamiento, se contabilizó un déficit primario de 185.091 millones de pesos y un resultado financiero adverso de 193.095 millones de pesos.
El peso del combustible en la industria global
El valor del combustible JP-1 registró un incremento cercano al 90%. Según estimaciones internas, si este factor de costo se hubiese mantenido estable, la compañía habría alcanzado un resultado operativo antes de intereses e impuestos (EBIT) positivo de aproximadamente US$25 millones. No obstante, el EBIT real se situó en terreno negativo por US$84 millones, mientras que el EBITDA reportó un saldo favorable de US$64 millones.
Este fenómeno no es exclusivo del mercado argentino, sino que impacta de lleno a todo el sector aerocomercial internacional. Las proyecciones actualizadas de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) indican que el gasto global de las líneas aéreas en carburante ascenderá a US$350.000 millones durante el año, frente a los US$252.000 millones registrados previamente. Esto sitúa el precio promedio estimado del barril en US$152, lo que representa un encarecimiento interanual del 69%.
Ante esta coyuntura, la propia IATA ajustó a la baja sus expectativas de beneficios globales para el sector, reduciéndolas de US$41.000 millones a US$23.000 millones, y ubicando el margen neto esperado en apenas un 2%.
Proyecciones y autonomía fiscal
Pese a la contracción semestral, la dirección de la empresa reafirmó que no contempla solicitar asistencia financiera al Estado nacional, manteniendo la autonomía presupuestaria lograda a mediados de 2024. Los datos históricos demuestran una evolución dispar: en el primer semestre de 2023 el EBIT negativo rondaba los US$266 millones, cifra que se contrajo a US$44 millones en 2024 y pasó a un saldo positivo de US$66 millones en 2025, antes del actual retroceso.
Durante un reciente encuentro del sector aeronáutico regional, las autoridades de la compañía enfatizaron que la estructura actual mantiene niveles óptimos de productividad y facturación, operando con una plantilla reducida en 2.200 trabajadores en comparación con etapas anteriores.


