Colectivos de búsqueda llenan la Glorieta de los Desaparecidos con miles de fichas en protesta
Con brochas, cubetas de pegamento y miles de rostros impresos en papel, decenas de familias se congregaron para visibilizar una de las problemáticas más lacerantes que golpea al país. La intervención urbana formó parte de las actividades conmemorativas por el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, fecha en la que los contingentes recordaron que la ausencia de sus seres queridos sigue marcada por la impunidad y la falta de respuestas institucionales.
Entre los asistentes se encontraba un hombre de la tercera edad que cuidadosamente adhería un cartel a las estructuras metálicas que protegen el emblemático espacio público. Su compañera de vida le entregaba los impresos uno a uno, incluyendo el de su hijo, quien fue visto por última vez en el municipio de El Mante, Tamaulipas, hace más de una década. Historias similares se replicaron por cientos, reuniendo a madres, padres e hijos unidos por el dolor y la exigencia de justicia.
Labores ciudadanas ante la inacción oficial
Las acciones comenzaron desde tempranas horas con una jornada de limpieza en las vallas metálicas que rodean el monumento. Posteriormente, los participantes procedieron a colocar exactamente 2,300 fichas de búsqueda en un esfuerzo monumental por recordar a la sociedad que los vacíos dejados por la violencia siguen sin cerrarse.
Entre los casos expuestos destacó el testimonio de una madre proveniente de Guerrero, quien ha recorrido múltiples regiones para dar con el paradero de su familiar, un joven que viajó para conseguir empleo y cuyo rastro se perdió. Tras años de indagatorias infructuosas, la afectada lamentó públicamente el desempeño de las autoridades encargadas de procurar justicia.
“Lamentablemente como madres buscadoras hacemos o estamos haciendo el trabajo que Fiscalía, que el mismo gobierno no hace”, expresó con indignación, evidenciando el desgaste emocional y físico al que se enfrentan cotidianamente los familiares que asumieron labores de investigación ante la omisión estatal.
Indiferencia social frente a la crisis humanitaria
La movilización ciudadana coincidió con la celebración de un concurrido evento deportivo en las inmediaciones de la zona centro, lo que generó contrastes complejos para los colectivos. Mientras los contingentes pegaban los boletines informativos, miles de corredores y espectadores transitaban a pocos metros, enfocados totalmente en la justa atlética y mostrando poca empatía hacia la protesta.
Ante este panorama, los manifestantes hicieron un llamado a la conciencia ciudadana, señalando que cualquier persona corre el riesgo de enfrentar una situación similar en un contexto de inseguridad generalizada. Una de las participantes recalcó la urgencia de que la sociedad se sume a las demandas de los grupos afectados, enfatizando que nadie está blindado ante esta crisis.
“Es triste ver esto, que la mayoría de la gente que está aquí está enfocada al maratón y no realmente a apoyarnos, a unirse a nosotros aunque no sean sus familiares. Yo creo que nunca estamos exentos a pasar algo así, creeme que jamás pensé que yo iba a pasar algo así, jamás”, declaró.
Fechas dolorosas y resistencia familiar
El dolor de la ausencia se entrelaza frecuentemente con fechas significativas que los familiares se ven obligados a conmemorar sin la presencia de sus seres queridos. Este fue el caso de otra madre activista, quien acudió al mitin acompañada de allegados que portaban accesorios festivos para recordar el cumpleaños de su hijo.
El joven, víctima de privación ilegal de la libertad en el Estado de México, alcanzó la edad de 27 años un día antes de la manifestación, mientras que la próxima semana se cumplirán 11 años exactos desde su desaparición. Lejos de ceder ante el olvido, sus seres queridos optaron por honrar su memoria de manera pública.
“Desgraciadamente ya casi 11 años de buscarlo, la próxima semana se cumplen los 11 años y ayer fue su cumpleaños 27, por ello, mi colectivo, mis solidarios y mi familia decidimos de alguna forma celebrar su vida, agradecer su vida, no como nosotros quisiéramos porque quisieramos que él estuviera aquí pero es una forma también de traerlo al presente porque no sabemos qué ha pasado con Diego”, concluyó.


