Las fuerzas de seguridad federales lograron la captura de David ‘N’, conocido bajo el alias de ‘Mando 20’, señalado como un operador clave de una estructura delictiva vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en la región colimense, específicamente en el municipio de Tecomán. La captura fue confirmada por el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
A este individuo se le atribuye una presunta participación directa en el atentado perpetrado mediante un vehículo cargado con explosivos que estalló el 6 de diciembre de 2025 frente a las instalaciones de la Policía Comunitaria situadas en Coahuayana, Michoacán. Aquella agresión generó una fuerte movilización de los servicios de emergencia debido a la gravedad de los daños provocados.
Como saldo trágico de aquel suceso, las autoridades confirmaron la muerte de seis personas, además de registrarse numerosos lesionados y cuantiosos perjuicios materiales en el perímetro afectado por la detonación de los artefactos explosivos.
Operativo de captura y material decomisado
Durante la intervención táctica que permitió el arresto de ‘Mando 20’, los agentes federales detuvieron también a otros dos individuos identificados como Sinuhe ‘N’ y Cristian ‘N’, presuntos cómplices dentro de la misma organización criminal. En los inmuebles inspeccionados se confiscaron armas de fuego de diversos calibres, unidades automotoras, dinero en efectivo y diversos expedientes con documentación relevante.
Uno de los elementos que llamó la atención de las autoridades fue el hallazgo de lo que se catalogó como “propaganda” del Cártel Jalisco Nueva Generación, cuyos detalles específicos no fueron desglosados por el funcionario, aunque usualmente corresponden a mensajes impresos en mantas con amenazas dirigidas a grupos rivales.
Derivado de investigaciones coordinadas por la Unidad de Inteligencia Naval de la Secretaría de Marina @SEMAR_mx, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana @SSPCMexico y @FGRMexico, a través de la Agencia de Investigación Criminal, se realizaron cateos en dos inmuebles… pic.twitter.com/qZFtxrT4up
— Omar H Garcia Harfuch (@OHarfuch) October 23, 2026
De acuerdo con las líneas de investigación integradas por las instancias de procuración de justicia, el principal sospechoso coordinaba las operaciones ilícitas en las zonas limítrofes entre Colima y Michoacán, fungiendo como jefe de plaza para la facción criminal.
El representante del gabinete de seguridad recalcó que las pesquisas continúan su curso con el objetivo de esclarecer por completo el ataque cometido a finales del año pasado, identificar a la totalidad de los autores intelectuales y materiales, y asegurar que ningún involucrado evada la acción de la justicia.
Los primeros peritajes sobre la modalidad del ataque sugieren que el coche utilizado fue detonado a distancia; sin embargo, el operador encargado de conducirlo hasta el recinto de la Policía Comunitaria de Coahuayana no logró desalojar la unidad a tiempo, pereciendo en el sitio de la explosión.
La postura institucional ante los grupos de seguridad locales
Tras los acontecimientos violentos, el gobierno del estado de Michoacán optó por no reconocer oficialmente a la Policía Comunitaria de Coahuayana como un cuerpo formal de seguridad pública, argumentando que sus integrantes se negaban sistemáticamente a cumplir con los lineamientos y exámenes de control establecidos por el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Dicha agrupación opera bajo el mando de Héctor Zepeda Navarrete, apodado ‘El Comandante Teto’, un personaje histórico que formó parte del movimiento de autodefensas levantado en 2014 para combatir las extorsiones y crímenes atribuidos al cártel de Los Caballeros Templarios.
El clima de inseguridad en la demarcación era ya sumamente crítico antes del atentado con el vehículo explosivo, al grado de que las autoridades locales decidieron suspender las actividades escolares como medida preventiva para salvaguardar la integridad de la comunidad estudiantil.
Asimismo, los habitantes de la zona habían reportado previamente detonaciones de menor escala generadas mediante el lanzamiento de proyectiles desde drones cargados con explosivos, una táctica implementada por células delictivas para amedrentar a las corporaciones comunitarias y a la población civil que rechaza someterse a sus intereses territoriales.


