Cifras récord de capital frente a la contracción de nuevas instalaciones
Durante la primera mitad de 2026, la región latinoamericana y caribeña experimentó un incremento del 15% en los flujos de inversión extranjera directa, alcanzando los US$108.000 millones en comparación con el promedio registrado el año anterior. No obstante, este repunte financiero contrasta con una reducción del 18% en el valor de los proyectos tipo greenfield, los cuales están destinados al establecimiento de plantas productivas e infraestructura física.
A esta baja se suma una caída del 35% en la financiación internacional para proyectos de gran envergadura. Esta disparidad pone sobre la mesa un dilema estructural para las naciones de la zona: la llegada de recursos monetarios no garantiza necesariamente la apertura de nuevas fuentes de empleo o la expansión de las capacidades técnicas locales, un fenómeno impulsado por la concentración de capitales en mercados e industrias muy específicas a nivel global.
“Están creciendo los montos, pero no necesariamente las inversiones que generan nuevas capacidades productivas y empleos”, explicó a Bloomberg Línea Pedro Manuel Moreno, secretario general interino de la UNCTAD.
Los datos fueron dados a conocer mediante el Global Investment Trends Monitor No. 51, un reporte difundido por la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) en el contexto del Foro Mundial de Inversiones celebrado en Catar.
Concentración geográfica y preferencia por sectores clave
El panorama internacional muestra que los capitales extranjeros se decantan por economías muy selectas. De acuerdo con cifras de la organización, más del 80% de la inversión mundial en 2025 se limitó a 20 naciones. Una tendencia similar se observa en el territorio latinoamericano, donde el 95% de los desembolsos recientes se repartieron entre solo diez países, a pesar del crecimiento interanual observado.
Esta selectividad responde también a un cambio en la naturaleza de los negocios. Áreas vinculadas con la inteligencia artificial, centros de datos, infraestructura digital, energías limpias y minerales críticos absorben una porción cada vez mayor del mercado. De hecho, los sectores estratégicos pasaron de representar el 16% de los anuncios globales en 2020 al 44% en 2025.
“Estamos viendo que la inversión mundial se está volviendo más concentrada y selectiva, tanto en términos de sectores como de destinos”, detalló a Bloomberg Línea Nan Li Collins, directora del Foro Mundial de Inversiones de la UNCTAD, quien advirtió que la alta exigencia tecnológica de estas industrias eleva las barreras de entrada para las naciones en desarrollo.
Retos pendientes para la competitividad regional
Para maximizar los beneficios de la llegada de capitales, los expertos señalan que los gobiernos deben ir más allá de los incentivos fiscales tradicionales. Entre las prioridades figuran la simplificación de trámites burocráticos, el fortalecimiento de la infraestructura logística y el desarrollo del talento humano especializado para atender las demandas de la economía digital y los servicios avanzados.
Asimismo, se destacó la necesidad de fomentar una mayor integración comercial al estilo de otros bloques internacionales, lo que permitiría que economías con mercados internos más reducidos participen activamente en cadenas regionales de suministro y agreguen mayor valor a su producción industrial y tecnológica.


