Una disputa histórica por el liderazgo global del cereal
El escenario agropecuario sudamericano experimenta una transformación profunda de cara a la campaña 2026/27, donde la distancia comercial entre dos de los mayores productores del planeta se redujo a su mínima expresión. De acuerdo con las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el volumen exportador de Argentina se ubicará en 45 millones de toneladas, mientras que los cálculos de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) de Brasil sitúan sus ventas externas en hasta 46 millones de toneladas.
Esta estrecha diferencia de un millón de toneladas configura un escenario de competencia directa por el segundo peldaño en el podio de los exportadores mundiales. El fenómeno responde a dos dinámicas contrastantes: por un lado, la nación austral potencia sus envíos gracias a una oferta abundante, valores competitivos y una logística acelerada; por el otro, el gigante vecino destina una proporción cada vez mayor de su cosecha al consumo interno, impulsado de manera notable por la industria del etanol a base de cereal.
Cosecha abundante y una competitividad internacional sin precedentes
Los indicadores productivos locales reflejan un dinamismo excepcional. La BCR calculó la producción del ciclo 2025/26 en 70,5 millones de toneladas, un volumen que vino acompañado de un ritmo de despachos sin precedentes. Durante el mes de julio, los puertos nacionales canalizaron la salida de 5,14 millones de toneladas, marcando el registro mensual más alto en la historia comercial del producto.
Por su parte, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires mantuvo una perspectiva prudente al ubicar la cosecha en 64 millones de toneladas, aunque confirmó la culminación casi total de las labores de recolección al alcanzar el 98,2% del área apta. En paralelo, la nueva campaña 2026/27 ya puso primera marcha con un avance de siembra del 11,1% sobre una superficie estimada en 8,4 millones de hectáreas.
A esta robusta oferta se sumó una ventaja decisiva en materia de precios. Informes de la BCR detallan que el grano argentino logró posicionarse como la alternativa más económica del planeta, ofreciendo descuentos de entre US$5 y US$11 por tonelada frente al material brasileño en plazas clave del sudeste asiático, lo que destrabó una cifra récord de compromisos externos durante los primeros meses del ciclo.
El impacto estratégico en la economía nacional y las cuentas externas
El peso del grano en la estructura macroeconómica argentina se consolidó de forma notable durante el primer tramo del año. Entre enero y julio, el complejo maicero generó US$5.276 millones, aportando el 9% del total de las ventas externas del país y consolidándose como el segundo generador de divisas por detrás del petróleo.
De cumplirse las proyecciones para el ciclo 2026/27, el cereal recuperará el liderazgo absoluto en volumen exportado dentro de la oferta agrícola local, superando a la soja y al trigo. La monetización de esos 45 millones de toneladas proyectadas representaría un ingreso estimado en US$10.100 millones, la cifra más elevada de todos los tiempos para esta cadena de valor. Asimismo, la agroindustria en su conjunto podría alcanzar un hito histórico de US$42.200 millones en exportaciones.
El factor interno brasileño y el nuevo mapa geopolítico agrícola
La clave principal detrás de este acercamiento comercial radica en el mercado doméstico de Brasil. Aunque la producción brasileña proyectada para 2026/27 trepará hasta los 148 millones de toneladas —impulsada principalmente por su segunda cosecha o safrinha con 113,2 millones de toneladas—, la creciente demanda de la industria cárnica y la expansión sostenida de las destilerías de etanol limitan el volumen disponible para colocar en el exterior.
Aunque las metodologías de medición entre la BCR argentina y la Conab brasileña presentan matices que impiden una comparación lineal, la convergencia en las cifras finales evidencia un cambio estructural en el comercio internacional de granos. Con una cotización favorable y una capacidad productiva plenamente demostrada, Argentina se consolida firmemente en la pelea por la vanguardia exportadora del hemisferio.


