Analistas privados advierten sobre una inminente recesión técnica en Argentina tras la fuerte caída de julio
La reciente contracción en la actividad comercial y productiva de Argentina ha generado una profunda preocupación en el ámbito financiero local. Diversos especialistas del sector privado estiman que la administración encabezada por Javier Milei se enfrentará a un escenario sumamente complejo para impedir que el país caiga en lo que técnicamente se define como una recesión durante el tercer trimestre del año. De concretarse este diagnóstico, se trataría de la novena recesión que experimenta la economía nacional a lo largo de las últimas tres décadas.
El impacto del indicador oficial y la postura oficialista
Durante la presentación de los últimos registros elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), se constató un retroceso mensual del 2,9% en el indicador general de actividad durante el séptimo mes del año. Esta cifra representa la baja más pronunciada desde el mes de abril de 2020. No obstante, el presidente Javier Milei minimizó públicamente estas señales de enfriamiento al ser entrevistado por el editor en jefe de Bloomberg News, John Micklethwait, en la ciudad de Nueva York.
“No vemos ningún problema con el crecimiento”, afirmó el mandatario, quien además añadió: “Este año vamos a crecer alrededor del 3%, tal vez un poco menos, y se espera que el próximo año sea más o menos similar”. A pesar de estas proyecciones optimistas compartidas por el Poder Ejecutivo, los analistas de mercado mantienen una postura de extrema cautela ante el retroceso observado.
Dificultades matemáticas para evitar la contracción trimestral
Para que la economía logre eludir formalmente la recesión técnica —condición que se configura al acumular dos trimestres consecutivos con variaciones negativas—, los expertos calculan que el nivel de actividad debería expandirse de manera consecutiva en torno al 6% sumando los meses de agosto y septiembre. Esta meta resulta especialmente cuesta arriba a pesar de factores favorables como el desempeño del sector agrícola y el incremento en la producción hidrocarburífera de Vaca Muerta.
Federico Filippini, economista jefe de Adcap, señaló que “la economía apunta a una recesión técnica”. Tomando como referencia la disminución del 0,6% registrada en el segundo trimestre frente al período precedente, el especialista indicó que se requerirían incrementos mensuales del 3% para cambiar la tendencia actual.
Voces del sector económico y perspectivas a corto plazo
En la misma línea de análisis, Federico González Rouco, economista jefe de Empiria, enfatizó que con el registro de julio resulta sumamente improbable que se evite el balance negativo en el tercer trimestre. Por su parte, Claudio Caprarulo, director de Analytica, calificó el resultado oficial como un dato “muy malo” que deja un margen de maniobra sumamente reducido, al tiempo que sugirió la necesidad de revisar los lineamientos de la política económica vigente.
Desde la consultora Equilibra, el analista senior Gonzalo Carrera indicó que el comportamiento irregular de la actividad dificulta notablemente el panorama trimestral y eleva de forma exponencial la probabilidad de un cierre negativo. Una visión similar manifestó Diego Piccardo, economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso, quien reconoció que si bien se aguarda un ligero rebote estadístico para agosto y septiembre, la profundidad del desplome inicial vuelve muy improbable un saldo trimestral favorable.
“Se necesitaría una recuperación muy fuerte en agosto y septiembre”, sostuvo Piccardo, concluyendo que aunque se trata de un escenario teóricamente factible, en la práctica es poco probable.


