Alerta en Colombia por el freno en la tendencia positiva del empleo y el repunte de la desocupación

Alerta en Colombia por el freno en la tendencia positiva del empleo y el repunte de la desocupación

El mercado laboral colombiano sufrió un revés significativo durante el octavo mes del año, rompiendo la trayectoria de descenso que venía experimentando el indicador de desocupación. De acuerdo con los registros oficiales, la tasa nacional escaló hasta el 9,4%, un incremento que se vuelve aún más evidente al analizar la serie desestacionalizada, la cual aísla las variaciones propias de cada temporada del año.

Bajo este enfoque depurado, la cifra saltó desde el 8,3% observado en julio hasta el 9,7% en agosto. Este movimiento representa un incremento de 1,4 puntos porcentuales en el transcurso de un solo mes, constituyéndose en el salto mensual más pronunciado desde el año 2021.

Disparidad territorial y el comportamiento de las ciudades

Pese a la lectura generalizada del país, los expertos señalan que el promedio nacional oculta realidades muy diversas según la región. Como indicó la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales), “El dato nacional no cuenta por sí solo lo que está ocurriendo en los territorios”.

Al evaluar el trimestre móvil comprendido entre junio y agosto, se observa que 9 de las 23 ciudades y áreas metropolitanas analizadas lograron disminuir sus índices de desocupación en comparación con el mismo periodo del año anterior. Entre ellas, Riohacha encabezó las bajas, seguida por los mercados de Bucaramanga e Ibagué. Al respecto, la Asociación destacó que “El dato es importante porque muestra que una misma coyuntura nacional puede expresarse de manera diferente entre los mercados laborales urbanos”.

Menor ocupación y crecimiento de la población inactiva

El informe divulgado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) refleja un retroceso en múltiples dimensiones del mercado de trabajo. Durante el mes de agosto, el número de personas con un empleo se situó en 23,685 millones, lo que representa una reducción interanual de 126.000 puestos de trabajo. Paralelamente, la tasa de ocupación se redujo del 58,4% al 57,4%, mientras que la tasa global de participación descendió del 63,9% al 63,3%.

Este comportamiento estadístico revela que el aumento en la desocupación no obedeció a una mayor presión de personas saliendo a buscar trabajo activamente, sino a la destrucción de puestos combinada con un incremento en la ciudadanía que optó por abandonar la fuerza laboral. En cifras concretas, las personas fuera del mercado de trabajo aumentaron a 15,158 millones, superando en 468.000 el registro de agosto del año previo.

Este incremento de inactivos se concentró primordialmente en el rubro de “otros”, que sumó 291.000 personas —un segmento que abarca a pensionados, rentistas, personas con incapacidades permanentes y ciudadanos que consideran infructuoso buscar empleo—, seguido por las labores del hogar, que aumentaron en 183.000 personas.

Sectores económicos más golpeados y diferencias ocupacionales

Al desglosar el impacto por ramas de actividad, la industria manufacturera se posicionó como el sector más rezagado, destruyendo 240.000 puestos y restando un punto porcentual a la variación de la ocupación total. Asimismo, se contrajeron las actividades artísticas, de entretenimiento y otros servicios con 102.000 empleos menos, y el sector agropecuario con una pérdida de 91.000 puestos.

En la vereda opuesta, el comercio logró incorporar a 150.000 ocupados, la rama de administración pública, educación y salud sumó 96.000, y el sector constructor aportó 80.000 nuevos empleos. En cuanto a las categorías ocupacionales, los jornaleros sufrieron una caída de 154.000 personas y los empleados domésticos retrocedieron en 118.000, evidenciando la vulnerabilidad de estos colectivos. Por el contrario, los trabajadores vinculados al gobierno aumentaron en 124.000.

El factor del terremoto y el debate sobre la gestión económica

La coyuntura estadística de este periodo estuvo marcada además por un evento extraordinario: el terremoto registrado el 10 de agosto. Debido a los daños materiales y a la inhabitabilidad de viviendas en algunos municipios de la muestra, el Dane debió reajustar los factores de expansión para mantener la rigurosidad de la encuesta, logrando una cobertura de hogares del 97,6% a nivel nacional, aunque con limitaciones en zonas puntuales como Cali, donde la cobertura llegó al 90,3%.

Esta combinación de factores desató discusiones en el ámbito político y económico. Ante los cuestionamientos sobre la política económica del nuevo gobierno, el exviceministro de Hacienda, Andrés Pardo, desestimó que la administración en turno tuviera responsabilidad sobre el incremento mensual. Recordando de forma irónica declaraciones pasadas del expresidente Gustavo Petro, Pardo enfatizó: “lo estúpido es pensar que” las medidas gubernamentales de menos de un mes pudieran disparar el desempleo de tal forma. Asimismo, el exfuncionario sentenció: “Es evidente que el terremoto tuvo un impacto importante sobre las cifras de desempleo de ese mes”.

En el balance del trimestre junio-agosto, la tasa de desocupación nacional se ubicó en el 8,5%, mostrando una leve mejora frente al 8,7% del año anterior, mientras que el panorama urbano de las 13 principales ciudades reflejó un incremento trimestral del 8,2% al 8,6%, con marcadas disparidades donde Quibdó, Cartagena y Sincelejo lideran las tasas más altas de desocupación.

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