El conmovedor testimonio del intérprete mexicano sobre su crisis de salud
El reconocido artista Manuel Masalva, recordado por su destacada participación en producciones televisivas de alto perfil, decidió compartir públicamente los momentos más difíciles de su vida tras enfrentar una emergencia médica extrema que lo mantuvo al borde de la muerte durante un viaje internacional.
A más de un año de haber superado el episodio crítico que paralizó a sus seguidores y colegas, el intérprete mexicano abrió su corazón para narrar los estragos que dejó en su anatomía una agresiva afección bacteriana contraída en el extranjero, la cual desencadenó complicaciones severas en todo su organismo.
Una travesía que terminó en el quirófano en Dubái
Los problemas de salud del artista comenzaron de manera repentina mientras realizaba un recorrido recreativo por Filipinas, el cual incluía una escala en territorio emiratí. Fue precisamente en Dubái donde los síntomas escalaron con rapidez, obligando a su internamiento urgente en un centro médico debido a que el agente patógeno invadió su torrente sanguíneo.
La gravedad del cuadro clínico fue tal que los especialistas médicos decidieron someterlo a más de 100 días en coma inducido con el propósito de salvar su vida. Durante ese prolongado lapso de incertidumbre, círculos cercanos al actor y diversas figuras del entretenimiento nacional e internacional unieron fuerzas para solicitar solidaridad económica y espiritual que permitiera solventar los costosos procedimientos en el extranjero.
Al recuperar la consciencia, el panorama cambió drásticamente para el histrión, quien enfrentó el impacto emocional de ver las secuelas físicas provocadas por el padecimiento. “Cuando despierto del coma, nunca volví a ver mis pies igual”, declaró a través de una grabación compartida recientemente en sus perfiles oficiales.
El diagnóstico de necrosis y la decisión de la amputación
Explicando con detalle el origen de la intervención quirúrgica, el protagonista de la serie basada en hechos reales indicó que la infección bloqueó de manera severa su circulación periférica. Esto provocó que sus extremidades inferiores adquirieran una tonalidad oscura durante semanas, un fenómeno que él mismo comparó visualmente con el aspecto de tejido quemado.
El personal médico determinó que se trataba de un cuadro avanzado de necrosis o gangrena. Tras mes y medio de intensos esfuerzos farmacológicos y clínicos por frenar el daño sin resultados favorables sobre el tejido afectado, los profesionales de la salud le comunicaron la necesidad inminente de realizar una amputación parcial en los pies.
Lejos de caer en el pánico, el actor procesó la noticia con serenidad. “Yo lo acepté. No sé cómo sucedió, sin pensarlo tanto como usualmente lo hago, nunca sentí miedo”, confesó al rememorar aquel instante determinante.
Posteriormente a la operación para extirpar la zona dañada, el proceso hospitalario se extendió durante varios meses más hasta garantizar su estabilidad clínica. “Unos días después ya estaba yo de nuevo de camino al quirófano y salí una vez más de ahí con éxito. Sin una pequeña parte de mi cuerpo pero con vida”, añadió al recordar el triunfo sobre la enfermedad.
Un largo camino hacia la rehabilitación y la nueva movilidad
El impacto físico de la enfermedad también se reflejó en una drástica pérdida de peso que alcanzó los 28 kilos, obligando al artista a someterse a terapias de rehabilitación física exhaustivas para recuperar el tono muscular, la estabilidad general y la capacidad de desplazamiento.
Tras recibir el alta médica en el extranjero, continuó su proceso de recuperación en territorio mexicano, donde uno de los mayores retos consistió en reaprender los patrones básicos de locomoción. Para superar esta limitación, actualmente recurre al uso de soportes ortopédicos especializados.
“Tengo un par de muestras de uso con prótesis para caminar, para recuperar mi movilidad, y eso me ha devuelto mucha vida”, detalló al referirse a la tecnología que le ha permitido retomar paulatinamente sus actividades cotidianas.
Asimismo, reconoció que el soporte emocional de su núcleo familiar y sus creencias espirituales jugaron un papel fundamental para sostenerlo durante los momentos más oscuros. “Más allá del dolor de mi familia, que estaban ahí conmigo, yo todo el tiempo me sentía acompañado por Dios”, reflexionó.
Finalmente, Masalva hizo un llamado a valorar la resiliencia humana frente a las adversidades imprevistas, agradeciendo profundamente las muestras de afecto y solidaridad emitidas por su comunidad de seguidores y colegas durante el tiempo que permaneció internado.
“Me ha puesto en un lugar nuevo, un poco diferente, pero lleno de esperanza para seguir aprendiendo y continuar aquí”, concluyó, reiterando que la prioridad actual se centra en la autoconfianza y la solidaridad con el prójimo.


