El Gobierno vuelve a postergar la actualización impositiva que amenazaba con encarecer los combustibles
En una decisión orientada a contener la presión sobre los costos de los consumidores, la administración liderada por Javier Milei decidió una nueva prórroga en la actualización de los gravámenes que recaen sobre la nafta y el gasoil. De acuerdo con lo establecido en el Decreto 1305/2026, el cual fue difundido oficialmente en el Boletín Oficial, la aplicación de estos incrementos tributarios que debían entrar en vigor el próximo 1° de noviembre pasará a regir a partir del 1° de diciembre de 2026.
Esta medida abarca de forma directa al Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), cuyos montos nominales se actualizan de manera periódica tomando como referencia la evolución inflacionaria oficial. La disposición gubernamental comprende a la nafta sin plomo, la variante virgen y también al gasoil en todo el territorio nacional.
Los motivos detrás de la prórroga fiscal
Desde el Poder Ejecutivo explicaron que la iniciativa responde a la estrategia oficial orientada a “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. Bajo este argumento, se consideró oportuno y necesario postergar el traslado de los incrementos remanentes que corresponden tanto a las actualizaciones de los períodos 2024 y 2025, como a los tramos acumulados del primer y segundo trimestre de 2026.
El texto legal que frena la suba lleva las firmas del presidente Javier Milei, junto con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, modificando así el esquema previo establecido por sucesivas normativas anteriores.
El impacto potencial en los surtidores
Expertos en el mercado energético habían estimado previamente el peso específico que esta carga tributaria habría significado para el bolsillo de los automovilistas durante el anteúltimo mes del año. Conforme a las proyecciones difundidas por el portal especializado Surtidores y elaboradas por el especialista Leonardo Romano, de concretarse la aplicación total de los cargos pendientes durante noviembre y si las empresas del sector decidían trasladarlos por completo al valor final al público, la nafta súper habría experimentado un salto estimado del 11,16%.
Dicho incremento potencial habría significado un encarecimiento en las estaciones de servicio de la Ciudad de Buenos Aires operadas por YPF, elevando el litro desde los ARS$2.090 hasta los ARS$2.323,19. Por otro lado, en lo que respecta al segmento del gasoil premium, el reajuste calculado se ubicaba en el orden del 4,09%, situando el valor nominal por litro en los ARS$2.592,99.
Una dinámica de aplazamientos sucesivos
La estrategia de diferir los aumentos impositivos ha sido una constante implementada por el equipo económico para evitar un impacto inflacionario abrupto y simultáneo. Cabe recordar que a finales del mes de agosto, mediante el Decreto 829/2026, se había determinado que los montos pendientes comenzarían a computarse desde el 1° de octubre. Sin embargo, sobre la fecha límite, el Decreto 1126/2026 desplazó nuevamente la medida hacia noviembre. Con la reciente firma del Decreto 1305/2026, el plazo se estira un mes más.
De acuerdo con la Ley 23.966, los tributos específicos sobre los combustibles se actualizan de forma trimestral tomando como parámetro el Índice de Precios al Consumidor (IPC) medido por el INDEC. Al optar por esquemas de aplicación parcial o prórrogas consecutivas, el Estado acumula un diferencial entre los valores actualmente vigentes en el mercado y aquellos que teóricamente corresponderían si se aplicara la normativa de actualización sin restricciones.
Pese al alivio temporal que representa esta nueva postergación impositiva, los analistas recuerdan que el precio final en los surtidores no depende únicamente de la carga tributaria. Variables macroeconómicas como la cotización internacional del petróleo crudo, el ritmo de devaluación cambiaria y las propias estrategias comerciales de las compañías refinadoras continúan incidiendo de forma directa en la evolución de los precios locales. Las subas fiscales quedaron ahora formalmente calendarizadas para el 1° de diciembre, a menos que el Gobierno resuelva implementar un nuevo diferimiento antes de dicha fecha.


