A pesar del auge digital, el dinero físico se mantiene firme en la economía cotidiana de México

A pesar del auge digital, el dinero físico se mantiene firme en la economía cotidiana de México

El sistema financiero en México experimenta una transformación acelerada hacia la digitalización y los medios electrónicos de pago; sin embargo, los hábitos de consumo de la ciudadanía revelan que el dinero en efectivo conserva un papel protagónico inquebrantable en las transacciones de todos los días. Aunque las herramientas tecnológicas ganan terreno de forma sostenida, los ciudadanos del país continúan prefiriendo los billetes y monedas para solventar sus compras más frecuentes.

Crecimiento en métodos digitales, pero con fuerte arraigo tradicional

Información publicada recientemente por el Banco de México detalla una evolución importante en la adopción de tecnologías financieras durante los últimos doce meses. Un total de 7 millones de personas recurrieron a pagos a través de SPEI al cierre del año pasado para cubrir sus adquisiciones de alimentos, bebidas, tabaco y transporte. Dicha cifra representa un salto notable frente a los 1.4 millones de usuarios registrados en el periodo anterior.

Paralelamente, el estudio titulado Resultados de estudios cuantitativos sobre efectivo 2025, elaborado por la institución monetaria, documentó un incremento sustancial en el uso de tarjetas bancarias. Los pagos mediante tarjeta de débito pasaron de 8.6 millones a 25.1 millones de usuarios, mientras que las operaciones con tarjetas de crédito escalaron de 2.3 millones a 12.3 millones de personas.

La vigencia indiscutible del dinero en efectivo

A pesar del avance tecnológico en la banca y las plataformas electrónicas, el 98 por ciento de la población indicó que acostumbra usar efectivo en sus gastos diarios. El análisis del Banco de México profundiza en los motivos detrás de esta preferencia cultural y económica profundamente arraigada entre los consumidores nacionales.

Al respecto, la autoridad central detalla textualmente: “El 66 por ciento lo usa porque es más práctico, fácil o rápido; el 15 por ciento porque es más seguro y el 13 por ciento porque solo tiene esa forma de pago”.

Asimismo, el documento señala un cambio en la conducta respecto al almacenamiento de recursos fuera del sistema formal. Durante el año pasado, 14.3 millones de personas acostumbraba guardar efectivo en algún lugar que no sea un banco o institución financiera, disminuyendo desde los 16.4 millones reportados previamente. Esta disminución ubicó el indicador en su nivel más bajo desde el año 2019.

Del segmento poblacional que opta por conservar sus recursos en resguardos particulares, el 44 por ciento prefería guardar efectivo para alguna eventualidad, en tanto que el 29 por ciento lo hacía para ahorrar. Razones de comodidad y practicidad completaron los argumentos principales de esta modalidad.

Preferencias al momento de guardar recursos

Cuando los ciudadanos deciden apartar dinero en efectivo con fines de ahorro, muestran claras inclinaciones por determinadas denominaciones de la moneda nacional. Las estadísticas del banco central indican que los billetes de 100 pesos lideran las preferencias con el 38 por ciento de los encuestados.

Le siguen de cerca los billetes de 50 pesos y las monedas de 10 pesos, ambas opciones elegidas por el 35 por ciento de la población. En las denominaciones de mayor valor, los billetes de 500 pesos concentran el 31 por ciento de la preferencia, mientras que los billetes de 200 pesos registran un 27 por ciento.

¿De dónde obtienen los recursos los consumidores?

El flujo mediante el cual la ciudadanía accede al circulante mantiene dinámicas tradicionales bien definidas. De acuerdo con el reporte oficial, el 48 por ciento de la población obtuvo efectivo de cajero automático, el 28 por ciento de la nómina que recibía en efectivo, el 15 por ciento de un familiar, y el 5 por ciento de ventanilla bancaria.

Adicionalmente, el estudio evaluó la interacción de los usuarios con las sucursales bancarias para la obtención de cambio. El 5 por ciento de las personas consultadas indicó haber ido al banco para cambiar billetes de denominaciones altas por denominaciones bajas. De este grupo, al 85 por ciento siempre le proporcionaron el servicio, al 2.0 por ciento algunas veces, y al 12 por ciento no lo atendieron como esperaba, reflejando una dinámica general de satisfacción aceptable en las ventanillas del país.

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