Defensa familiar y exigencia de pruebas formales
El secretario de Gobierno de Tabasco, José Ramiro López Obrador, salió al paso para respaldar públicamente a su sobrino Andrés Manuel López Beltrán, conocido en el ámbito político como «Andy». El funcionario estatal desestimó tajantemente las recientes imputaciones que vinculan al dirigente con presuntos actos de huachicol fiscal, transacciones comerciales irregulares y otros supuestos ilícitos ventilados en la esfera pública.
Durante sus declaraciones ante los medios, el representante de la administración tabasqueña enfatizó que los señalamientos formulados por diversas fuerzas de oposición carecen por completo de sustento probatorio. Asimismo, pronosticó que la intensidad de los ataques contra el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador se incrementará de forma paulatina conforme se acerque el proceso electoral de 2027.
Ante este panorama, el funcionario exhortó a los críticos a dejar de lado los posicionamientos mediáticos y acudir directamente ante las instancias ministeriales correspondientes en caso de contar con elementos reales que ameriten una investigación formal por la vía jurídica.
“Son falsas, hombre. ¿Para qué te digo más? (…) pero es que no hay pruebas. No hay pruebas. Y no es ante los medios: es, si tienen elementos, que lo presenten ante las instancias, ante las fiscalías”, expresó el servidor público al cuestionar la actuación de aquellos detractores que simultáneamente descalifican el trabajo de las instituciones de procuración de justicia.
El secretario de Gobierno de Tabasco, José Ramiro López Obrador, aseguró estar listo para comparecer ante el Congreso del Estado el próximo 17 de noviembre, como parte de la glosa del Segundo Informe de Gobierno de Javier May Rodríguez. pic.twitter.com/3d39WbDvu8
— Quadratín Tabasco (@QuadratinTa) November 6, 2026
Proyección de un escenario político más ríspido
Al ser cuestionado sobre las posibles repercusiones políticas que estas tensiones podrían generar al interior de Morena, el funcionario descartó que la confrontación haya tocado techo, utilizando una peculiar referencia literaria y religiosa para anticipar lo que vendrá en los próximos meses dentro del escenario nacional.
“¡No, si todavía estamos empezando! ¡No, no, no, no, no, todavía estamos empezando! Claro que esperamos más cosas —¿Ven que esto puede perjudicar a Morena?— ¡Y peores cosas se verán, dicen las sagradas escrituras!”, respondió con firmeza.
Estas reacciones ocurren a pocos días de que Andrés Manuel López Beltrán utilizara sus cuentas oficiales para emitir un videomensaje en el que rechazó categóricamente cualquier nexo comercial con el empresario Amílcar Olán. Dicho personaje ha sido señalado en múltiples investigaciones periodísticas y expedientes por presuntas operaciones financieras dudosas y la adjudicación de contratos gubernamentales.
En su pronunciamiento digital, el exsecretario de Organización de Morena desmintió tener cualquier tipo de complicidad mercantil o haber operado influencias para beneficiar al empresario mencionado. En su defensa, López Beltrán apuntó directamente hacia figuras como el empresario Ricardo Salinas Pliego y el comunicador Carlos Loret de Mola, a quienes acusó de coordinar una estrategia deliberada de difamación en su contra.
Este distanciamiento público ocurre en un momento clave para la trayectoria del político, quien busca consolidar su presencia y sus aspiraciones rumbo a una diputación federal por el cuarto distrito en Tabasco, enfrentando un entorno donde los cuestionamientos hacia su círculo cercano se han intensificado notablemente.


