El día que los agentes federales fueron recibidos con comida por la madre del narcotraficante
Tras la escandalosa fuga de Joaquín Guzmán Loera del penal de máxima seguridad conocido como ‘El Altiplano’, las fuerzas de seguridad mexicanas iniciaron una cacería implacable que los llevó hasta los rincones más inaccesibles del noroeste del país. El objetivo principal era dar con el paradero del líder criminal, quien había buscado refugio en la agreste región montañosa denominada como el ‘Triángulo Dorado’, situada en los límites de Sinaloa, Durango y Chihuahua.
Los detalles de aquella persecución han salido a la luz a través de producciones documentales como el proyecto audiovisual titulado Operación Cisne Negro. En dicho material, exmandos de la Secretaría de Marina (Semar) han revelado las complejidades tácticas que enfrentaron al intentar penetrar en los bastiones del cártel, donde sufrieron emboscadas, vehículos dañados e intentos constantes por retrasar su avance táctico en la sierra.
La incursión en la emblemática ‘Casa Rosa’ y el insólito encuentro
Las labores de inteligencia militar y policial contaron con la colaboración y tecnología de agencias extranjeras, específicamente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. Mediante el uso de aeronaves no tripuladas equipadas con sistemas de vigilancia en tiempo real, los elementos gubernamentales detectaron que el prófugo había abandonado temporalmente sus escondites habituales para trasladarse a la comunidad de La Tuna, ubicada en el municipio de Badiraguato, sitio donde se erige la tradicional residencia materna.
Ante esta pista contundente, un comando de fuerzas especiales se desplazó hasta el perímetro de la llamada ‘Casa Rosa’, la propiedad edificada para la señora Consuelo Loera. Los efectivos federales montaron un discreto cerco operativo bajo condiciones climatológicas y geográficas sumamente adversas, caracterizadas por pendientes rocosas, temperaturas extremas y escasez de recursos básicos en los al rededores, con la finalidad de confirmar la presencia del fugitivo en el interior del inmueble.
La inesperada muestra de hospitalidad en medio del operativo
Mientras los agentes realizaban labores de vigilancia y vigilancia perimetral a la espera de ordenar una incursión definitiva, se produjo un acontecimiento totalmente fuera de lo común que dejó perplejos a los elementos tácticos desplegados en la zona serrana.
Al percatarse de la presencia de los uniformados apostados en las inmediaciones de su propiedad, Consuelo Loera decidió acercarse a ellos para ofrecerles víveres y mitigar las inclemencias del clima que padecían durante la misión de vigilancia.
De acuerdo con el testimonio de un exoficial de la Armada identificado bajo el pseudónimo operativo de ‘Águila’, la madre del capo se acercó al contingente para entregarles provisiones básicas y lanzar un comentario irónico sobre la situación de seguridad en el inmueble.
“Llegó la mamá de Joaquín y nos llevó una cubeta de chocolate bien caliente y como 20 kg de tortillas para que los muchachos comieran y, a manera de broma, dice: ‘Cuídenme el rancho’”, recordó el exmandos naval en su relato sobre aquel inusual episodio en Badiraguato.
El desenlace de la persecución y el fin de la impunidad
A pesar del despliegue táctico y de las pistas recabadas en la región serrana de Sinaloa durante esos meses, el líder criminal no se encontraba en el inmueble de su madre en el momento en que las autoridades inspeccionaron el sitio. La búsqueda nacional e internacional se prolongó durante varias semanas más hasta que los servicios de inteligencia lograron ubicarlo en la zona urbana del municipio costero de Los Mochis.
El ciclo de evasión de la justicia concluyó formalmente el 8 de enero de 2016, fecha en la que elementos de élite de la Secretaría de Marina llevaron a cabo el operativo definitivo. Dicha incursión desató un fuerte enfrentamiento armado que culminó con la captura del cabecilla criminal y de su jefe de seguridad, cerrando así uno de los capítulos más complejos en la historia de la seguridad nacional en México antes de concretarse su extradición definitiva a los tribunales estadounidenses.


