La cultura sonidera en México se mantuvo en alerta recientemente tras darse a conocer que Ramón Rojo Villa, la mente maestra detrás de Sonido La Changa, atravesó por complicaciones médicas imprevistas. Esta situación obligó a los organizadores y al propio equipo del músico a cancelar de manera oficial su participación en el segundo Festival Cultural Ecatepec 2026 “El Viento Nos Une”, un evento masivo que tenía agendado su desarrollo para el próximo 2 de noviembre.
La postura oficial y el llamado a la calma de la familia
La noticia sobre la baja del famoso DJ se dio a conocer inicialmente a través de los canales digitales oficiales de la agrupación. En ese primer aviso, se informó que la suspensión obedecía a motivos de salud de su máximo representante, aunque en un principio se omitieron los pormenores clínicos de lo ocurrido. Ante la incertidumbre, sus seres más cercanos y colaboradores emitieron un pronunciamiento público solicitando el respaldo de los seguidores que han aplaudido su legado durante casi seis décadas de trayectoria ininterrumpida. “Pedimos a todo nuestro público su comprensión, empatía y oraciones para su pronta recuperación”, expresaron en el comunicado inicial.
Con el paso de las horas y ante la ola de rumores desatados en las plataformas digitales, los allegados al pionero musical decidieron romper el silencio nuevamente para calmar los ánimos. A través de un segundo mensaje, aclararon que el artista se encuentra guardando reposo absoluto por prescripción médica, disipando así los temores sobre un panorama crítico. Los familiares recalcaron la importancia de no hacer caso a versiones infundadas y solicitaron prudencia: “Agradecemos de corazón al público y a todas las personas que han preguntado y se han preocupado por su salud. Ramón Rojo Villa se encuentra en reposo por recomendaciones médicas, pedimos hacer caso omiso a la información falsa que circula en redes sociales”. Asimismo, se confirmó que el costo de las entradas para el concierto suspendido será reintegrado en su totalidad a los asistentes.
Un pilar fundamental de la historia sonidera en México
Para comprender la magnitud de la preocupación generada en torno al estado físico de Ramón Rojo Villa, es indispensable voltear a ver su aportación cultural. Originario del emblemático barrio de Tepito en la Ciudad de México, donde nació en 1948, el sonidero comenzó a forjar su camino en la industria musical desde su juventud, fascinado por la magia de los discos de vinilo y los gérmenes de los ritmos tropicales que resonaban en la capital.
Su primer acercamiento formal con la industria melómana estuvo influenciado por sus familiares, quienes operaban un establecimiento de venta de discos en el Centro Histórico de la metrópoli. Fue allí donde su oído comenzó a familiarizarse con agrupaciones legendarias como La Sonora Matancera. Su incursión en el oficio de animador musical se gestó cuando aceptó la invitación para amenizar una reunión privada, una experiencia decisiva que lo adentró de lleno en el universo de los tocadiscos y las verbenas populares.
En 1968, el artista consolidó su propio proyecto bajo el nombre de Sonido La Changa, una denominación que adoptó de un apodo de su infancia vinculado a la radionovela Chucho El Roto. Con los años, Rojo Villa revolucionó las pistas de baile al implementar un sello distintivo: intercalar saludos personalizados y dedicatorias en tiempo real mientras sonaban las canciones, una innovación que transformó radicalmente la identidad de la cultura sonidera en todo el país.


