Subsidios a gasolinas suman 80 mil millones de pesos este año, reporta la Secretaría de Hacienda

Impacto fiscal de los apoyos a combustibles en México

La aplicación de estímulos fiscales destinados a contener el costo de los energéticos y prevenir incrementos abruptos en el mercado nacional ha representado una erogación considerable para el erario público. Durante los primeros nueve meses del año, la inversión destinada a estos subsidios alcanzó la cifra de 80 mil millones de pesos, de acuerdo con los registros oficiales presentados por las autoridades económicas del país.

Carlos Lerma Cotera, subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda, detalló esta información al dar a conocer los resultados económicos correspondientes al tercer trimestre. El funcionario puntualizó que los recursos aplicados específicamente en las distintas modalidades de gasolinas y diésel se acumularon de manera sostenida durante dicho periodo para proteger la economía de los hogares.

El balance real en las finanzas públicas

A pesar de la magnitud de los recursos canalizados para evitar alzas desmedidas, el impacto real dentro de las arcas gubernamentales muestra una perspectiva diferente al considerar variables compensatorias. Según explicó el representante de la dependencia federal, el efecto financiero definitivo resulta menor si se toman en cuenta los ingresos adicionales generados por la mayor comercialización de energéticos y el comportamiento de las cotizaciones internacionales de los hidrocarburos.

El incremento en el volumen de combustibles vendidos en el mercado interno ha permitido recuperar una parte significativa del dinero que el Estado deja de percibir mediante la disminución temporal del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Como resultado de esta dinámica comercial y de los factores externos, el saldo negativo directo en la recaudación se calcula de manera preliminar en aproximadamente 50 mil millones de pesos.

Adicionalmente, el encarecimiento global de las materias primas petroleras ha favorecido la entrada de capitales extraordinarios al sector público. Estos elementos combinados contribuyen a amortiguar el costo total de los apoyos, lo que demuestra que la evaluación presupuestaria debe contemplar tanto el gasto directo como los beneficios económicos colaterales.

Justificación y defensa de la estrategia gubernamental

Ante las dudas sobre la sostenibilidad de esta política económica, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, justificó la permanencia de los subsidios al argumentar que su ausencia habría provocado un encarecimiento drástico en el mercado nacional. El titular de la dependencia advirtió que, “en ausencia de los estímulos fiscales, los combustibles podrían costar entre 31 y 35 pesos por litro al público”.

Bajo esta óptica, la administración federal sostiene que los apoyos actúan como un escudo protector para impedir que la volatilidad y los precios elevados del petróleo en el ámbito internacional se trasladen de golpe al consumidor final.

Los analistas económicos coinciden en que la contención en los expendios de gasolinas y diésel cumple una función fundamental para evitar un efecto dominó en sectores estratégicos. El encarecimiento de estos energéticos suele repercutir de manera inmediata en los costos operativos del transporte de carga, la cadena de distribución de mercancías y, en consecuencia, en los índices generales de inflación que afectan directamente el poder adquisitivo de la población.

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