El Banco Central confirma contracción económica trimestral pero proyecta un repunte relevante para el cierre de año

Contexto macroeconómico y factores detrás de la desaceleración

El Banco Central de la República Argentina ha dado a conocer su Informe de Política Monetaria correspondiente al tercer trimestre, en el cual admitió que la economía local experimentó una merma en su nivel de actividad durante dicho periodo. No obstante, la máxima entidad monetaria confía en que se avecina una reactivación importante en los últimos tres meses del año. La presentación oficial de este documento estuvo a cargo del presidente de la institución, Santiago Bausili, acompañado por el vicepresidente Vladimir Werning.

De acuerdo con el diagnóstico oficial, la moderación en el ritmo de expansión interanual registrada en el segundo trimestre respondió fundamentalmente a un escenario internacional menos propicio. Entre los obstáculos externos, el organismo destacó el incremento de la inflación a nivel global, la pérdida de dinamismo en las economías de los principales socios comerciales del país y el encarecimiento de las fuentes de financiamiento en los mercados internacionales.

Asimismo, el informe puntualizó que incidió negativamente la normalización de la actividad agropecuaria tras las cosechas récord de trigo, maíz y girasol, un fenómeno que ya había sido advertido en ediciones anteriores del documento. Como resultado de estas dinámicas, el Producto Interno Bruto experimentó una retracción desestacionalizada del 0,6% en el segundo trimestre en comparación con el periodo previo.

Impacto de eventos temporales y perspectivas para el cuarto trimestre

Pese a la contracción observada, el Central recordó que dicha caída se materializó después de encadenar siete trimestres consecutivos de crecimiento, ciclo en el cual acumuló un avance del 8,8% sin estacionalidad. En la medición interanual, el PIB mostró un incremento del 2%, situándose ligeramente por debajo del registro anterior.

Durante el tercer trimestre, la desaceleración se acentuó debido a la conjunción de la menor actividad agrícola y una serie de inconvenientes transitorios que golpearon de lleno a rubros clave como la industria, la construcción y el comercio. Entre estos episodios coyunturales sobresalieron los cortes en el suministro de gas a fábricas a causa del pico de consumo residencial por bajas temperaturas, así como temporales de lluvia y nieve en distintas zonas del territorio nacional.

A pesar de la incidencia negativa que estos factores provocaron durante julio, las proyecciones para septiembre apuntan a un punto de inflexión en los sectores cíclicos. En este sentido, el reporte sostiene que “para el cuarto trimestre se prevé una recuperación del PIB luego de la caída del tercer trimestre”, lo que permitiría a la economía superar el episodio recesivo y cerrar el año con un balance positivo por segundo periodo consecutivo, acumulando un alza del 1,2% en los primeros ocho meses frente al ejercicio previo.

Reconversión industrial y riesgos globales latentes

Al examinar el comportamiento de los distintos sectores productivos, el informe remarcó que las actividades vinculadas al comercio exterior mantuvieron un dinamismo favorable, mientras que la construcción y el comercio operan en niveles estables o ligeramente inferiores a los de un año atrás. Por el contrario, la industria manufacturera se perfila como el único segmento privado con una disminución interanual marcada, derivada de una transición hacia mayores niveles de competitividad.

El documento oficial detalla que este proceso de transformación responde a la nueva orientación económica basada en la apertura comercial y la desregulación. De este modo, los rubros industriales con mayor dependencia de protecciones estatales sufrieron descensos pronunciados, con una baja del 9,0% interanual en agosto para sectores como el textil, la electrónica de consumo, calzado y equipos informáticos.

En la vereda opuesta, los complejos industriales con perfil exportador avanzaron un 3,2% interanual hasta alcanzar marcas históricas, destacándose la molienda de oleaginosas, el refinado de petróleo y la industria farmacéutica. Adicionalmente, los rubros de químicos e insumos intermedios lograron dejar atrás las caídas de años anteriores para repuntar un 4,8% interanual.

De cara al futuro, el Banco Central advirtió sobre la persistencia de riesgos externos que podrían condicionar la recuperación, tales como el agravamiento de tensiones geopolíticas, restricciones financieras internacionales o una menor demanda desde el exterior. Sin embargo, la institución mantiene el optimismo en que el impulso exportador del agro, la minería, la energía y la industria competitiva terminará por irradiar dinamismo al conjunto de la economía nacional.

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