Apagones y tarifas altas: así sortean las empresas en México el reto energético del nearshoring
La llegada de nuevas inversiones extranjeras a territorio mexicano bajo la tendencia del nearshoring se topa de forma constante con un obstáculo crítico: la falta de una infraestructura eléctrica sólida, confiable y económica. Ante este escenario complejo, diversas compañías manufactureras han comenzado a implementar sistemas de generación fotovoltaica y almacenamiento con baterías, convirtiendo esta tecnología en una salvavidas operativa y en una sólida estrategia financiera para capear los constantes apagones y los elevados costos de operación.
Soluciones innovadoras ante las limitaciones de la red
Desde el campus Ox Horn, el principal centro de investigación y desarrollo que la firma tecnológica Huawei posee en China, Alejandro Sánchez, quien se desempeña como director comercial de Ventura Energy, dio a conocer un caso de éxito que ilustra perfectamente esta transformación. Un importante fabricante del sector automotriz de origen chino, cuya identidad se mantiene bajo estricta confidencialidad, logró expandir con éxito sus operaciones en México a pesar de las severas limitaciones del suministro eléctrico tradicional.
Frente a la imposibilidad de solicitar una mayor asignación de energía en el nodo industrial donde opera su planta, la corporación asiática decidió apostar por un sistema de autoconsumo interconectado que cuenta con una capacidad de 18.2 Megavatios pico en generación solar, complementado con 10 MWh de almacenamiento en baterías del tipo BESS.
Los resultados financieros y operativos no tardaron en reflejarse, logrando un ahorro de entre el 70 y 75 por ciento en el gasto energético total del cliente, lo cual además se alinea de manera perfecta con sus metas corporativas ambientales y de gobernanza bajo criterios ESG.
“El reto no es nada más decir que vamos a poner paneles y baterías, es una ingeniería compleja para poder encontrar cuál va a ser el mejor costo para ellos”, señaló el directivo durante su intervención en el evento especializado 7th Global Installer Summit.
Sánchez detalló asimismo que, aunque la primera alternativa evaluada por la compañía fue la instalación de una planta de gas, los elevados costos iniciales de inversión y su posterior mantenimiento decantaron la decisión final hacia el uso de energía limpia. Todo el proceso de construcción y puesta en marcha requirió un periodo de 10 meses, desde el levantamiento de la primera estructura hasta su operación comercial.
Este esquema energético funciona bajo la modalidad de un sistema cerrado: la totalidad de la electricidad producida se dirige de forma directa al consumo de la fábrica, evitando la exportación de excedentes a la red general, mientras que los remanentes se canalizan para cargar los acumuladores de energía.
Huawei expande su presencia solar en América Latina
Por otro lado, la multinacional china Huawei ha logrado rebasar la barrera de los 150 millones de dólares en ingresos dentro de su división de energía solar fotovoltaica en América Latina, operando a través de su red de socios comerciales. La corporación busca ahora replicar en este sector el dominio y el éxito que construyó durante más de dos décadas en la industria de las telecomunicaciones regional.
La visión de la empresa apunta a que la modernización de los sistemas eléctricos latinoamericanos generará oportunidades de negocio durante los próximos 30 a 50 años, un fenómeno impulsado por la acelerada demanda de electricidad, la urgencia de blindar la seguridad energética y la renovación de las redes de distribución.
Zhou Jianjun, vicepresidente de Huawei y máximo responsable global de Marketing, Ventas y Servicios en la división Digital Power, recordó que la compañía inició sus operaciones de telecomunicaciones en Latinoamérica hacia el año 2000, en una época marcada por importantes rezagos en términos de conectividad e infraestructura básica.
Bajo la óptica de la empresa, hoy en día se observan condiciones muy similares en el mercado eléctrico, particularmente en naciones como México y Brasil. En estos países, la necesidad imperiosa de electrificación, la estabilidad en el suministro y la seguridad energética abren un abanico propicio para el desarrollo de nuevos nichos de mercado.
“Comenzamos nuestro negocio de telecomunicaciones alrededor del año 2000. En aquel momento, la infraestructura de telecomunicaciones era débil”, recordó el alto ejecutivo al contextualizar los retos actuales.
El directivo advirtió que uno de los mayores desafíos será asegurar un abasto eléctrico constante tanto para las grandes industrias como para los usuarios finales, especialmente ante el despliegue masivo de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, las cuales exigen redes energéticas sumamente robustas y confiables.
Esta estrategia comercial ya rinde frutos tangibles en la región. Andrew Ding, director de Canales de Distribución de Huawei Digital Power para América Latina y el Caribe, especificó que los ingresos fotovoltaicos gestionados mediante sus aliados comerciales superaron la cifra mencionada, al tiempo que las ganancias provenientes de sus socios de categoría VIP experimentaron un crecimiento anual del 61 por ciento.
Para los directivos de la firma, el principal motor de esta expansión será la adopción generalizada de tecnologías híbridas que combinen paneles solares y sistemas de almacenamiento mediante baterías, una alternativa idónea para complejos industriales, desarrollos hoteleros, centros de datos y operaciones mineras que tradicionalmente han dependido de generadores diésel ante las fallas del suministro público.
De acuerdo con las estimaciones de Ding, en mercados tan dinámicos como México, Chile, Brasil, Colombia y Centroamérica, la integración de estas tecnologías renovables permite amortizar la inversión inicial en menos de cuatro años, dependiendo de las particularidades financieras y técnicas de cada proyecto.


