Un cambio radical en la diplomacia colombiana
En el marco de una profunda transformación de su estrategia internacional, Colombia oficializó su salida del Grupo de La Haya, una alianza multilateral conformada con el propósito de exigir el cese de las acciones militares y la ocupación en territorio palestino. La decisión fue comunicada de manera formal por el canciller colombiano Omar Bula, quien argumentó que la postura de este bloque internacional respondía a una agenda diseñada específicamente para aislar y cuestionar a Israel.
Esta medida se produce tras la llegada al poder en agosto del actual mandatario conservador, el presidente Abelardo de la Espriella, quien determinó restablecer los vínculos diplomáticos bilaterales. De esta manera, la administración actual marca un contraste definitivo con la gestión de su antecesor, el progresista Gustavo Petro (2022-2026), quien había decidido interrumpir los lazos diplomáticos en 2024, posicionándose como uno de los críticos más severos del Estado de Israel en la región latinoamericana.
Desde su fundación en enero de 2025, Colombia formó parte activa de esta coalición internacional, compartiendo espacio con naciones como Bolivia, Cuba, Honduras, Malasia, Namibia, Senegal y Sudáfrica. Incluso, el territorio colombiano había albergado una cumbre ministerial a mediados del año pasado en la cual se pactó restringir el flujo de armamento y combustible hacia territorio israelí.
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— Cancillería Colombia (@CancilleriaCol) October 15, 2026
El debilitamiento del bloque y el acercamiento estratégico
El peso geopolítico del Grupo de La Haya ha ido disminuyendo progresivamente debido a la retirada de varios de sus aliados iniciales. Durante el mes de marzo, tanto Honduras, bajo la administración del presidente Nasry Asfura, como Bolivia, liderada por el mandatario Rodrigo Paz, anunciaron su salida formal de la agrupación y la reactivación de sus canales diplomáticos con el gobierno israelí.
Como muestra del fortalecimiento de estas alianzas, el gobierno colombiano inauguró recientemente su nueva embajada en Jerusalén, un paso calificado por ambas naciones como un acontecimiento histórico. Ante este movimiento, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu expresó su beneplácito al señalar de manera enfática: “Colombia está con nosotros”.
Especialistas en la materia consideran que esta serie de decisiones responden a un péndulo político previsible. Según explicó a The Associated Press Rafael Piñeros, académico de la Universidad Externado de Colombia, el viraje impulsado por la administración anterior fue de tal magnitud que provocó una reacción contraria proporcionalmente igual o incluso superior al producirse el cambio de gobierno en el ámbito interno.
🇨🇴🤝🇮🇱 “Colombia está de pie con nosotros”, afirmó el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu (@netanyahu), durante la recepción oficial por la inauguración de la Embajada de Colombia en Jerusalén, en la que participó junto al canciller @omarbula
La apertura cumple una… pic.twitter.com/DSDPkoE9H5
— Cancillería Colombia (@CancilleriaCol) October 14, 2026
Reacciones internacionales y el debate por el estatus de Jerusalén
Pese al beneplácito de Tel Aviv, la apertura de la sede diplomática en Jerusalén generó inmediatas muestras de rechazo en Medio Oriente. Desde Arabia Saudita, el Ministerio de Asuntos Exteriores emitió un comunicado en el que calificó la acción como una clara infracción al derecho internacional, advirtiendo que perjudica de forma directa el reconocimiento histórico y legal de Jerusalén Oriental.
Para los analistas, esta decisión representa también un gesto estratégico de alineación hacia Israel y hacia los intereses de Estados Unidos, buscando superar lo que consideran una etapa de excesiva confrontación partidista en la diplomacia regional. Cabe recordar que fue el mandatario estadounidense Donald Trump quien reconoció formalmente a Jerusalén como capital israelí a finales de 2017, convirtiendo a su país en el pionero de una medida que posteriormente ha sido replicada por una decena de gobiernos extranjeros, incluyendo naciones de América Latina.
La controversia geopolítica en torno a la ciudad sigue siendo uno de los puntos más sensibles del conflicto, dado que la población palestina proyecta a Jerusalén Oriental como la capital de su futuro Estado soberano, mientras que el gobierno israelí sostiene que toda la urbe constituye su capital indivisible.


