El inusual método de contrabando internacional
La reconocida cantante mexicana María José sorprendió al público y al entrevistador Oso Trava al revelar una anécdota hasta ahora desconocida de su vida personal. La exintegrante de Kabah admitió que transportó de forma ilícita los restos de su tía Margarita hacia Europa para cumplir con su última voluntad en la capital francesa.
Ante la falta de tiempo material para gestionar los permisos burocráticos correspondientes antes de abordar su vuelo, la intérprete ideó una estrategia poco convencional para burlar los controles aeroportuarios internacionales.
Un vínculo maternal y un viaje inolvidable
La relación entre la artista y su tía se gestó desde su infancia, cuando sus padres temporalmente radicaron en el extranjero por motivos académicos y ella quedó bajo el resguardo de su familiar. La cercanía emocional se fortaleció con los años, consolidándose mediante la música, ya que fue precisamente Margarita quien le inculcó las primeras nociones para tocar el piano.
Con el paso del tiempo y ya consolidada como una exitosa solista con los recursos económicos necesarios, María José invitó a su tía a cumplir un sueño largamente postergado. Ambas emprendieron un viaje exclusivo rumbo a Europa. “Pasa el tiempo, ya tenía mi dinero, mi carrera de solista y le dije que fuéramos a París, ella y yo solas. Aterrizamos, se para en el avión y empieza a cantar, todos se nos quedaron viéndonos. Nos la pasamos increíble, me dijo que cuando ella muriera tirara las cenizas allá”, relató la vocalista durante la conversación digital.
El fallecimiento y la carrera contra el tiempo
La promesa adquirió un carácter definitivo tras el deceso de Margarita ocurrido un 22 de octubre en Monterrey. Con un viaje previamente agendado hacia el viejo continente, la intérprete intentó realizar el procedimiento reglamentario ante la embajada respectiva para trasladar legalmente la urna.
Sin embargo, la respuesta institucional le advirtió que el proceso administrativo demoraría aproximadamente una semana, un plazo incompatible con su itinerario de vuelo fijado para el día siguiente. Ante esta encrucijada logística, la artista optó por una solución drástica y clandestina.
“Esto a nadie se lo he contado, mi hermana me dijo que podían acusarme por tráfico de humanos. Tenía que aprovechar el viaje, abrí la caja, vi la bolsa, lo corté, abrí, eran como piedritas, no estaba hecha polvo. Me llevé un poco de ella, la empecé a cernir. La metí en mi maquillaje y encima le puse rubor”, detalló la famosa sobre la manera en que logró ocultar el remanente funerario.
El cumplimiento de la promesa en París
Ya en territorio francés, la estrella musical eligió puntos icónicos de la ciudad para esparcir los restos, tales como el Jardín de las Tullerías en las inmediaciones del Museo del Louvre y las corrientes del río Sena.
A pesar de la emotividad del suceso, la documentación visual del acto quedó frustrada debido a fallas técnicas en la grabación que su pareja intentó realizar. Actualmente, la fracción restante de las cenizas reposa resguardada junto al piano, el instrumento que simboliza el origen de su profunda complicidad afectiva.
Una trayectoria consolidada en la escena musical
María José Loyola Anaya, ampliamente identificada en la industria del entretenimiento como ‘La Josa’, construyó una sólida carrera artística que despegó en los años noventa como integrante fundamental de la agrupación pop Kabah.
Tras la separación del grupo, su faceta como solista la afianzó firmemente en los escenarios nacionales gracias a éxitos radiales como ‘No soy una señora’, ‘Adelante corazón’ y ‘Prefiero ser su amante’, además de su incursión en la televisión como jueza y su reciente celebración de más de treinta años de trayectoria artística ininterrumpida.


