El general Audomaro Martínez bajo la lupa de Washington
Reportes procedentes de los servicios de inteligencia de Estados Unidos señalan directamente al general Audomaro Martínez, exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), como el segundo al mando dentro de una presunta estructura criminal tejida durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Informes diplomáticos y de seguridad apuntan a que el mando militar, vinculado desde la década de 1980 con el exmandatario, construyó un sistema de operaciones de alto impacto político y criminal.
Las tensiones bilaterales no son recientes. Durante la gestión del embajador Christopher Landau, la representación diplomática estadounidense protestó formalmente luego de que se denunciara la presunta entrega de identidades de agentes de Estados Unidos en territorio mexicano a la embajada de Rusia. Las quejas sobre la sobredimensión del personal diplomático ruso en México, señalado por Washington de realizar tareas de espionaje, han persistido hasta la actual administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Testigos cooperantes y el contrabando de combustible
Información delicada transmitida recientemente a Washington por canales diplomáticos y de seguridad detalla que testigos cooperantes —algunos de ellos incluidos entre los 92 ciudadanos mexicanos deportados de manera irregular hacia Estados Unidos— han implicado de forma directa al general Martínez en esquemas de contrabando de combustible, una modalidad sofisticada de extracción ilegal que cobró fuerza durante el primer año del gobierno anterior.
El general había logrado mantenerse al margen del escrutinio público nacional durante años, operando con un perfil hermético. Incluso, ante temores de una posible acción legal en su contra por parte de agencias extranjeras, regresó el año pasado de un periodo de residencia en Vancouver para instalarse en el sur del país, confiando en el respaldo institucional que entonces le brindaba la Presidencia.
Estructura de mando y tensiones políticas internas
De acuerdo con las evaluaciones de inteligencia norteamericanas, la cúspide de esta supuesta red ubica al expresidente López Obrador como el Número 1, seguido por el general Martínez como el Número 2. En los peldaños subsecuentes se identifica al senador Adán Augusto López Hernández como el Número 3 y al subsecretario de Agricultura, Leonel Cota, como el Número 4, acompañados por diversos secretarios de Estado, gobernadores y legisladores.
En el plano político nacional, este escenario coincide con fricciones al interior de Morena. Recientes movimientos orientados a posicionar al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, de cara a procesos electorales futuros han sido interpretados por analistas como intentos de desgaste político impulsados por sectores duros del movimiento, lo que podría desviar la atención de las crecientes presiones externas.
Vínculos con redes de hidrocarburos y cárteles
Funcionarios de seguridad en México estiman que la nueva información proporcionada por las autoridades estadounidenses podría estar relacionada con los nexos del general con el empresario tamaulipeco Sergio Carmona, asesinado a fines de 2021. Investigaciones de inteligencia sugieren que Carmona fungió como un enlace operativo entre el exdirector del CNI y diversas organizaciones criminales, incluyendo reuniones de alto nivel con operadores del Cártel Jalisco Nueva Generación.
De confirmarse el alcance de estas declaraciones, las pesquisas podrían ampliarse hacia otras figuras clave de la política nacional, abarcando a exfuncionarios de aduanas, legisladores y dirigentes partidistas involucrados en la gestión de recursos de campañas anteriores. El señalamiento específico sobre el general Martínez representa un punto de inflexión en las investigaciones internacionales sobre las redes de protección institucional al narcotráfico y al espionaje extranjero en territorio mexicano.


