Analistas advierten que la cotización del dólar podría presionar la inflación colombiana hacia 2027

Durante los últimos meses, el comportamiento de la divisa estadounidense ha jugado un papel fundamental para amortiguar el costo de vida en el territorio nacional. Sin embargo, diversos expertos económicos advierten que un giro prolongado en la dirección del mercado cambiario podría transformar este alivio en un factor de presión inflacionaria a lo largo de 2027. Los especialistas coinciden en que el impacto real sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) no dependerá únicamente de los movimientos diarios de la moneda, sino de la magnitud, el momento en que se produzca el repunte y su permanencia en el tiempo.

El comportamiento de la tasa de cambio y la base de comparación

Felipe Campos, gerente de Estrategia e Inversión de Alianza Valores, enfatiza que las repercusiones del tipo de cambio deben analizarse en perspectiva anual y no de forma aislada. Según el experto, el billete verde se mantuvo cotizando por encima de los COP$3.600 hasta mediados de 2026. Bajo este escenario, si la divisa logra mantenerse por debajo de dicho umbral durante la primera mitad de 2027, la economía nacional conservará parte de los beneficios asociados a la apreciación del peso.

“Mientras no vuelva a subir a niveles cercanos a los COP$3.500 o superiores, no veo un choque inflacionario importante derivado de la tasa de cambio”, afirmó Campos. Pese a esta lectura favorable para los primeros meses del año, el analista advierte que el panorama se tornará complejo durante el segundo semestre, periodo en el cual la comparación se medirá frente a bases mucho más bajas, ubicadas entre los COP$3.100 y COP$3.200 registrados en 2026. En ese sentido, puntualizó: “Una cotización cercana a los COP$3.500 sí podría generar una presión inflacionaria importante”. Adicionalmente, el experto recalcó que las compañías suelen trasladar estas variaciones a los consumidores con mayor celeridad cuando los movimientos cambiarios superan un incremento del 10%.

Proyecciones para el costo de vida y factores determinantes

Por su parte, Daniel Velandia, director de Investigaciones Económicas de Credicorp Capital, calcula que la inflación en el país cerrará 2026 alrededor del 7%, aunque alertó que podría escalar transitoriamente a un rango de entre 7,2% y 7,5% hacia el mes de marzo de 2027. Esta perspectiva contempla las presiones asociadas a los precios de la energía por cuenta del Fenómeno de El Niño, las fluctuaciones en el sector de alimentos y, con una incidencia menor, el comportamiento de la tasa de cambio.

“El dólar ha contribuido a que la inflación no sea más alta”, aseguró Velandia, quien también destacó la importancia de observar la dinámica de la divisa frente a los registros previos. Cabe recordar que la moneda extranjera cerró 2025 en las inmediaciones de los COP$3.820 y marcó promedios cercanos a los COP$3.600 en la primera mitad del año siguiente, lo que amortigua el golpe inmediato de cualquier repunte moderado.

Necesidades de financiación estatal y estabilidad de precios

Desde la perspectiva de Juan David Ballén, director de Estudios Económicos de Aval Asset Management, la moneda estadounidense podría conservar una cotización relativamente estable durante lo que resta de 2026 y gran parte de 2027. Esta proyección se sustenta en los requerimientos de financiación externa que posee el Gobierno nacional, los cuales obligarían a monetizar parte de dichos recursos para honrar compromisos fiscales, inyectando así una oferta favorable de divisas al mercado local.

No obstante, Ballén alertó que una valorización sostenida del dólar erosionaría las ventajas actuales sobre los bienes importados, disparando el valor de los combustibles frente a sus referencias internacionales. Ante tal eventualidad, el Ejecutivo se vería en la encrucijada de modificar las tarifas internas o asumir un déficit mayor en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Asimismo, sugirió que el emisor nacional debería valorar la pausa en su estrategia de acumulación de reservas si la divisa acelera su cotización de forma permanente. “Más que un nivel puntual de la tasa de cambio, lo importante será determinar si estamos ante un rebote temporal o un cambio sostenido de tendencia”, afirmó Ballén.

Disminución en la transmisión del tipo de cambio al consumidor

En paralelo, el analista financiero independiente Andrés Langebaek explicó que el fenómeno conocido como pass-through —la velocidad y magnitud con la que los movimientos del dólar se trasladan al consumidor final— ha venido perdiendo fuerza dentro de la economía colombiana durante los últimos años.

Este fenómeno responde a una mayor participación de los servicios dentro de la canasta del IPC, tales como el costo de la vivienda y los servicios públicos, rubros que no guardan una relación directa con el mercado cambiario. Pese a esta moderación estructural, Langebaek recordó que la divisa continúa ejerciendo un peso determinante sobre segmentos específicos de la economía, particularmente en lo que concierne a los combustibles y determinados bienes transables, incluidos ciertos productos alimenticios de origen importado.

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