Fuerte cruce entre el Banco Central y la AGN por millonarias pérdidas en la gestión de reservas de oro
La Auditoría General de la Nación y el Banco Central de la República Argentina protagonizaron un nuevo enfrentamiento público a raíz del manejo y la administración de las reservas metálicas de la institución monetaria durante el ejercicio correspondiente al año pasado.
El informe y las acusaciones de la AGN
El conflicto escaló luego de que la presidencia del organismo de control, encabezada por Juan Manuel Olmos, difundiera un comunicado en el que cuestionó severamente las decisiones financieras adoptadas por las autoridades de la entidad financiera. Según el informe elaborado tras auditar los estados contables del período, la institución registró un incremento patrimonial impulsado exclusivamente por la valorización internacional del metal precioso, pero advirtió que las operaciones de cobertura implementadas generaron un perjuicio económico considerable.
El organismo auditor señaló que la gestión liderada por Santiago Bausili utilizó parte de las reservas físicas como respaldo para concertar derivados financieros en moneda extranjera. De acuerdo con el documento oficial, la maniobra arrojó una pérdida de ARS$1,5 billones, equivalentes a USD 1.023 millones, los cuales debieron abonarse en efectivo. La AGN calificó la estrategia como una jugada financiera fallida: durante el 2025 el BCRA realizó operaciones financieras especulando con una determinada trayectoria para el precio internacional del oro, erró el cálculo y perdió US$1.023 millones, según se desprende de los registros contables.
Asimismo, la institución de control recordó que mantiene abierta una investigación específica centrada en el traslado de los lingotes al exterior, con el objetivo de esclarecer los motivos de la decisión y determinar si reportó algún beneficio concreto para el país.
La defensa del Banco Central
Frente a estos señalamientos, la autoridad monetaria emitió una respuesta enérgica para respaldar su accionar y aseguró que el balance anual cerró con un resultado neto positivo de US$2.505 millones en su posición total del metal.
Desde la entidad explicaron que los movimientos financieros forman parte de un mecanismo de protección sistemática sobre el total de las tenencias áureas. El objetivo central de esta política consiste en blindar los activos internacionales ante posibles desplomes abruptos en las cotizaciones globales. En este sentido, las autoridades destacaron que las herramientas de cobertura funcionan como un seguro financiero que, por naturaleza, genera costos en los ciclos donde el activo subyacente incrementa su valor.
Para respaldar su postura, el Central argumentó que este tipo de prácticas se llevan a cabo de manera regular desde 2007. Incluso, subrayó que los pagos efectuados por coberturas similares entre 2007 y 2011 duplicaron, en proporción al valor de mercado, a los registrados durante el último periodo cuestionado, sin que los auditores de aquel entonces formularan observaciones al respecto.
Acusaciones de intencionalidad política
El clima de tensión institucional se profundizó cuando el directorio del Banco Central descalificó las conclusiones de la auditoría y atribuyó las denuncias a motivaciones partidarias. Según la postura oficial, la actual conducción del organismo fiscalizador busca desprestigiar a la gestión económica con fines puramente políticos, lo cual debilita la institucionalidad del sistema financiero.
Finalmente, la autoridad monetaria cuestionó la terminología utilizada en el informe oficial, al remarcar que resulta contradictorio calificar una transacción simultáneamente como instrumento de cobertura y como maniobra especulativa.


