El panorama global de los rendimientos y su presión sobre la región
Los mercados internacionales continúan experimentando una tensión considerable en los costos de financiamiento global. Aunque recientemente se observó un leve respiro tras cotizar en máximos no registrados desde 2002, el comportamiento de la deuda norteamericana mantiene en alerta a los analistas económicos. Con la tasa del Tesoro a 10 años situada en un 5,28%, tras descender dos puntos básicos, persisten los temores inflacionarios vinculados al panorama geopolítico y a las expectativas sobre las decisiones de la Reserva Federal.
Esta coyuntura pone de relieve cómo las naciones de América Latina resienten de manera desigual la influencia de los tipos de interés de Estados Unidos. Los ministerios de finanzas y tesoros nacionales se financian tanto en moneda local como extranjera, tomando como referencia directa los movimientos de la principal economía del mundo, aunque la capacidad de transmisión varía de un territorio a otro.
Al respecto, los expertos de Citi, Ernesto Revilla y Felipe Juncal, señalaron: “El reciente aumento de los rendimientos estadounidenses a largo plazo está actuando como una fuerza diferenciadora en América Latina, en lugar de un viento en contra uniforme”.
Diferencias notables en la sensibilidad de los mercados locales
De acuerdo con el análisis de la entidad financiera, que evalúa un horizonte temporal de 24 meses, México, Colombia y Brasil muestran la conexión más directa y constante entre sus bonos soberanos a 10 años en moneda local y los referentes de Estados Unidos.
Ante un incremento de un punto porcentual en el rendimiento del Tesoro estadounidense, los papeles de deuda de estas tres naciones experimentan un incremento estimado de entre 100 y 170 puntos básicos. Este fenómeno acumula su mayor fuerza durante el primer año y mantiene relevancia estadística a lo largo del segundo.
Por el contrario, el comportamiento en otras naciones muestra mayor resiliencia. Perú exhibe una reacción más contenida gracias a su disciplina fiscal y un volumen menor de obligaciones públicas. En una línea similar se ubican Chile y Costa Rica, donde la transmisión es considerablemente más débil.
Específicamente en el caso chileno, los drivers internos predominan por encima de las referencias externas, registrando una respuesta estimada de apenas 0,1 puntos porcentuales. Asimismo, el estudio subraya que la calificación crediticia no constituye un indicador infalible de vulnerabilidad, ya que naciones con grado de inversión como México comparten altos niveles de sensibilidad con países de menor nota.
Sobre este punto, los analistas enfatizaron: “Los inversionistas y emisores no deberían tratar a la región como un solo bloque, y no deberían asumir que las agrupaciones de grado de inversión funcionan”.
Factores internos que agravan la exposición soberana
Para comprender la magnitud del impacto, la institución financiera desglosa los rendimientos locales en varios componentes: la tasa libre de riesgo de EE. UU., la prima por plazo, el riesgo soberano medido mediante los CDS y un factor residual ligado estricta y localmente a cada economía.
Mientras que la base importada desde Norteamérica aporta entre 5 y 5,5 puntos porcentuales a las tasas de la región, son los elementos domésticos los que definen el costo final. En este apartado, Colombia y Brasil sobresalen debido a un componente residual positivo que oscila entre 4 y 7 puntos porcentuales, impulsado por deterioros fiscales, presiones inflacionarias y problemas de liquidez en sus mercados domésticos.
En la vereda opuesta se sitúa Chile, cuyo factor interno se tornó negativo, permitiendo que el rendimiento de su bono decenal se ubique por debajo de lo pronosticado por los factores internacionales.
“Colombia y Brasil emergen como los más expuestos entre los países con datos confiables de sensibilidad de los rendimientos locales”, recalcaron Revilla y Juncal, añadiendo que ambos países combinan una alta sensibilidad con deudas públicas que rondan entre el 60% y el 70% del PIB, además de cuentas corrientes deficitarias y puntuaciones de vulnerabilidad de 77 y 71 sobre 100, respectivamente.
Naciones con mayor solidez frente al escenario internacional
En el extremo más favorable del análisis se encuentra Perú, consolidándose con la menor vulnerabilidad al registrar 21 puntos sobre 100, respaldado por una deuda pública equivalente al 28% del PIB —la más reducida de la muestra— y un superávit en su cuenta corriente.
Por su parte, Chile alcanza una calificación de 43 puntos gracias a su baja sensibilidad y un endeudamiento intermedio. México se posiciona en un término medio regional, donde su alta reacción frente a las tasas estadounidenses se equilibra mediante un endeudamiento gubernamental comparativamente manejable.
El caso argentino amerita un análisis diferenciado al registrar la calificación más alta de vulnerabilidad con 93 puntos, explicada fundamentalmente por restricciones severas de liquidez externa más que por la transmisión tradicional de tasas a largo plazo.
Para concluir, el informe advierte que los costos elevados del crédito global incentivan una fuga de capitales hacia activos más seguros, poniendo a prueba la estabilidad de las naciones emergentes: “El aumento de las tasas estadounidenses a largo plazo está amplificando vulnerabilidades preexistentes en países que ya tienen mayores cargas de deuda y necesidades de financiamiento”.


