Cuando el piloto Benito Guerra atropelló a un fan y la ambulancia terminó en un barranco

El día que una falla mecánica desató una catástrofe en el Rally de México

El automovilismo profesional está lleno de historias inverosímiles, pero pocas superan la vivida por el piloto mexicano Benito Guerra durante el Rally de México 2010. Lo que comenzó como un intento por romper un registro histórico al volante de un Mitsubishi Lancer Evo X se transformó en un accidente múltiple digno de una comedia negra televisiva.

Durante su participación en la competencia, y mientras rodaba a una velocidad estimada de 160 km/h, el bólido sufrió una falla mecánica repentina que cambió el rumbo de la jornada. Lejos de ser una simple salida de pista, el incidente involucró a un espectador que se encontraba apostado en una zona indebida.

Una secuencia de eventos desafortunados y caóticos

Recordando los momentos más tensos de su carrera deportiva en un conocido espacio de entrevistas, el conductor mexicano detalló cómo ocurrió el impacto. Al perder la suspensión delantera derecha, intentó maniobrar para evitar chocar de frente contra un poste de contención, sin percatarse de la presencia de un seguidor que tomaba fotografías metros atrás.

“Iba a 160 km/h en el Evo X. Dice ‘izquierda 6, intenta a fondo’ y, cuando me dice eso, escucho que se revienta la delantera derecha, giro y nada más veo que no vaya a entrar, veo un poste y dije ‘más’ para no tragarme el poste de frente porque íbamos muy fuerte. Alcancé a frenar y pasé del poste, pero, cuando iba a pegar, alcanzo a ver una cabecita con una cámara atrás del poste”, relató el deportista.

El golpe provocó que el vehículo volcara en el aire. Mientras su copiloto le urgía a continuar la marcha para no perder tiempo en el cronómetro, el conductor se dio cuenta de la gravedad de la situación al observar los daños en el parabrisas y la distancia a la que había salido proyectado el aficionado.

“Le digo: ‘Javi, matamos a alguien’. ‘¿No puedes arrancar?’. Le digo: ‘No, no tengo llanta o dos’”, explicó sobre el tenso intercambio con su compañero de equipo.

La insólita odisea médica del aficionado lesionado

Si el atropello ya representaba un escenario crítico, la cadena de desgracias continuó para la víctima. Según el testimonio del piloto, el rescate médico acumuló una serie de fallas técnicas y accidentes en cadena que parecían imposibles de creer.

“A este cuate le fue muy mal. Llega la ambulancia por él, se va por el camino de tierra (…) y va al barranco. Lo sacan y llega un helicóptero por él y a mí me llevan en una camioneta. Vamos en la camioneta bajando, ‘¡H2, H2, emergencia emergencia emergencia!’ (se corta). Se cayó el helicóptero, sobrevive, y mandaron a otro, que perdió algún instrumento y no sabía para dónde tenía que dirígirse. Yo venía escuchando en el radio en la camioneta”, narró.

Posteriormente, al tomar contacto con el personal de seguros del evento deportivo, se reveló un detalle peculiar sobre el asistente: había faltado a sus obligaciones laborales y engañado a su pareja sentimental para poder presenciar la carrera.

A pesar del difícil inicio, el piloto acudió al centro médico para visitar al lesionado y entregarle una prenda autografiada como gesto de apoyo. El seguidor sufrió la fractura de una pierna que requirió intervención quirúrgica.

A pesar de este aparatoso tropiezo en la etapa Alfaro 2, el equipo técnico logró reparar el vehículo durante la noche, lo que permitió al mexicano reincorporarse a la competencia y finalizar el certamen en el lugar 15 general, consolidando una de las anécdotas más insólitas del deporte motor nacional.

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