Radiografía financiera global: citi anticipa fuertes caídas en el petróleo y un rally sostenido para los metales

Perspectivas globales para las materias primas hacia 2027

El panorama financiero internacional se prepara para un periodo de profundas transformaciones en los mercados de commodities. Recientemente, Citi ha presentado una actualización exhaustiva sobre las proyecciones para los principales recursos globales de cara al horizonte de 2027. El análisis estratégico elaborado por la entidad financiera pone el foco en variables macroeconómicas críticas, tales como la estabilidad logística en puntos geográficos clave, las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal estadounidense y el acelerado apetito tecnológico impulsado por la inteligencia artificial.

Mientras que el sector energético se encamina hacia una potencial corrección a la baja, los metales preciosos muestran un comportamiento sólidamente alcista. Por su parte, los metales industriales mantienen una postura neutral en el corto plazo, aunque respaldados por sólidos fundamentos estructurales a mediano plazo. De acuerdo con el escenario base planteado por el banco, existe una probabilidad del 60% de que los flujos logísticos globales recuperen su normalidad antes de finalizar el año, un factor determinante que modificaría las expectativas inflacionarias a escala planetaria.

“Los conflictos en Medio Oriente y Rusia/Ucrania y el fortalecimiento de El Niño se están combinando para crear choques inflacionarios a través de los precios de la energía y las materias primas agrícolas”, señalaron los analistas de la institución financiera.

El mercado petrolero y el impacto del estrecho de Ormuz

El sector de los hidrocarburos protagoniza una de las brechas más pronunciadas entre las cotizaciones actuales y las metas fijadas por la entidad. Con el barril de Brent operando en torno a los US$106, los expertos prevén un descenso hasta los US$75 en el corto plazo y una estabilización en los US$70 en un periodo de seis a doce meses. Esto representaría contracciones del 30% y 34% respectivamente. En cuanto al indicador WTI, que cotizaba cerca de los US$94, las estimaciones apuntan a objetivos de US$71 y US$66.

Este escenario bajista descansa fundamentalmente sobre la hipótesis de que la situación geopolítica en puntos críticos logísticos encontrará una solución favorable. “Vemos que el resultado final es que el estrecho de Ormuz se reabra. El camino hacia ese resultado final, y el momento en que se produzca, son por supuesto muy incertidumbres”, advirtieron desde el banco.

La magnitud del mercado energético justifica la relevancia que los analistas otorgan a esta variable. Actualmente, el gasto mundial en petróleo se ubica cerca de los US$5 billones anualizados, lo que representa aproximadamente un 4% del Producto Interno Bruto (PIB) global. Una reapertura total de las rutas comerciales en la zona podría reducir este gasto global en productos derivados en unos US$2 billones, facilitando un alivio inflacionario que permitiría a la banca central aplicar recortes significativos en las tasas de interés durante el año 2027.

Metales preciosos: el oro y la plata lideran el potencial alcista

En la vereda opuesta al petróleo se encuentran los activos de refugio. El banco mantiene proyecciones muy favorables para el oro, fijando una meta de US$4.800 por onza en el corto plazo y elevándola hasta los US$5.000 para el mediano plazo. Estas cifras suponen incrementos del 12% y 17% en comparación con los valores de referencia del informe.

El modelo predictivo de la entidad asume que la relajación en los costos energéticos y una política monetaria más flexible por parte de la Reserva Federal reactivarán la demanda de inversión institucional en lingotes. “Nos gusta el sesgo de riesgo para el oro hacia finales de año y 2027”, afirmaron los analistas, vislumbrando un escenario de alta rentabilidad si las tensiones geopolíticas regionales ceden.

Aun en un escenario de persistencia de conflictos, el riesgo a la baja se considera acotado, situando un posible piso en los US$4.000 por onza. A esto se suman factores estructurales a largo plazo, tales como el incremento sostenido de la deuda pública estadounidense, la progresiva diversificación de reservas internacionales al margen del dólar y la cobertura frente a la alta valoración de las acciones tecnológicas.

Dentro del mismo segmento, la plata destaca por exhibir el mayor margen de crecimiento porcentual del análisis. Partiendo de una base de US$64,1 por onza, la entidad proyecta alcanzar los US$75 a corto plazo y escalar hasta los US$90 en el horizonte de un año, lo que implicaría alzas de hasta el 40% impulsadas por una fuerte recuperación en la demanda de los fondos cotizados (ETF).

Demanda tecnológica y transición energética como soporte para el cobre

El mercado del cobre mantiene una aproximación prudente con una recomendación neutral en el corto plazo, fijando un precio objetivo de US$15.000 por tonelada en los próximos meses. No obstante, los riesgos a mediano plazo se inclinan claramente hacia el lado positivo, impulsados por los requerimientos de la transición energética global y la infraestructura digital.

“El cobre es clave para permitir que Estados Unidos y China avancen en su carrera por el dominio tecnológico de la inteligencia artificial”, destacaron los especialistas. La construcción masiva de centros de datos, redes eléctricas modernizadas, vehículos eléctricos y aplicaciones robóticas avanzadas exigirá un volumen de recursos metálicos sin precedentes en la historia reciente, consolidando un soporte estructural firme para los precios de los metales industriales en los próximos años.

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