Cientos de estaciones de servicio mexicanas frenan la comercialización de diésel por tensiones financieras y costos elevados

Cientos de estaciones de servicio mexicanas frenan la comercialización de diésel por tensiones financieras y costos elevados

Un total de 173 gasolineras en territorio mexicano han decidido interrumpir de manera temporal la distribución de diésel. Esta medida responde a la necesidad de prevenir pérdidas financieras ante un escenario internacional adverso, marcado fuertemente por los conflictos en Ucrania e Irán, los cuales alteran de forma directa la estabilidad en la cadena de suministro y los costos globales de los energéticos.

Impacto geográfico y razones detrás de la pausa operativa

Aunque esta cifra representa una fracción pequeña frente a las más de 13.100 estaciones operativas en la nación, evidencia los retos complejos que atraviesa el sector. De acuerdo con cifras compartidas por la consultora PetroIntelligence, más del 53% de los establecimientos que suspendieron este servicio se concentran en seis demarcaciones específicas: Estado de México, Jalisco, Guanajuato, Sonora, Puebla y Zacatecas.

Alejandro Montufar, director ejecutivo de la mencionada firma analítica, explicó en una entrevista que el problema radica en los altos precios que imponen los importadores independientes, sumado a las complicaciones logísticas y de operación.

“No están vendiendo porque le compraban al importador y actualmente está muy caro o por las presiones de reubicación de terminales en sus costos de operación, incluso el crédito a la flotilla las está presionando y han decidido dejar de vender diésel”, declaró el especialista.

El rol de Pemex y las discrepancias en el mercado

Por su parte, Petróleos Mexicanos (Pemex), responsable del 85% del abastecimiento interno, sostiene un precio mayorista con un descuento unificado de 25 pesos en sus centros de almacenamiento. Esta estrategia busca respaldar el tope de precios promovido por la administración federal, una condición económica que los competidores privados no logran replicar debido a sus propias estructuras de gastos.

El análisis de PetroIntelligence detalla que existe una brecha económica de 2,65 pesos por litro entre la empresa estatal y los comercializadores externos. Adicionalmente, aquellas estaciones situadas en regiones apartadas enfrentan incrementos considerables en el pago de fletes, agravados por un suministro irregular derivado de cambios en la ubicación de las terminales de Pemex.

Un insumo crítico para la economía y presiones fiscales

Otro factor determinante en la suspensión es el encarecimiento de los créditos que los expendios otorgan habitualmente a las flotillas de transporte pesado. Al tratarse de un recurso indispensable para la maquinaria agrícola, la industria de la construcción, la minería y el traslado masivo de mercancías, cualquier alteración en su disponibilidad repercute directamente en la inflación nacional.

Los descuentos aplicados por la petrolera nacional surgen de un acuerdo de carácter voluntario impulsado entre la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum y el sector empresarial, cuyo propósito es fijar el costo al consumidor en 27 pesos por litro y amortiguar los golpes inflacionarios sobre los bolsillos de la ciudadanía.

No obstante, la dependencia externa representa otro flanco vulnerable, ya que México adquiere cerca del 40% de su demanda interna de este combustible exclusivamente desde Estados Unidos. Dicha nación analiza restringir sus exportaciones para contener precios internos que rozan los 30 pesos por litro, mientras que Pemex lidia con retrasos prolongados en proyectos prioritarios destinados a fortalecer la refinación local.

Desafíos estructurales y finanzas públicas

El tope de tarifas ha generado fricciones con el sector privado, cuyos integrantes denuncian márgenes negativos al restar los costos operativos y logísticos del valor mayorista fijado por la petrolera estatal.

“El costo no es sólo lo que está dejando de ganar Pemex sino este riesgo estructural en una institución financieramente presionada y con falta de mantenimiento e inversión desde hace décadas”, añadió Montufar.

A finales de septiembre, la agencia Moody’s advirtió que la compañía enfrenta un boquete financiero superior a los 5.000 millones de dólares en su división de petrolíferos, lastrada por la inercia internacional y las cargas fiscales asociadas tanto a la extracción como a la importación.

En paralelo, el Gobierno federal encadena tres semanas consecutivas absorbiendo la totalidad de los ingresos fiscales correspondientes a este combustible, complementándolo con un subsidio extraordinario. Ambas herramientas superan en conjunto los 8,5 pesos por litro para blindar la economía doméstica frente a la escasez global.

Pese a las alertas del mercado, la mandataria federal ha reiterado que el respaldo económico se mantendrá vigente y confía en cerrar el ciclo anual con un suministro garantizado, bajo la premisa de que el país cuenta con autosuficiencia en la materia, a pesar de que aún no se han hecho públicos informes oficiales que respalden dicha postura.

Related Articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
0SuscriptoresSuscribirte
- Advertisement -spot_img

Latest Articles