Gira internacional de Claudia Sheinbaum: rumbo confirmado a China y Estados Unidos mientras Madrid pierde fuerza
La administración federal mexicana avanza en la estructuración de su proyección exterior para el cierre de este año. Tras oficializar su participación en suelo asiático, en el equipo de gobierno dan por prácticamente segura la asistencia de la mandataria al cónclave del G20 que se llevará a cabo en territorio estadounidense, aunque el anuncio formal todavía se mantiene en proceso de evaluación.
La relevancia de la cumbre en Norteamérica y el equilibrio diplomático
El encuentro del G20 está programado para desarrollarse los días 14 y 15 de diciembre en la ciudad de Miami, bajo la condición de anfitrión del mandatario estadounidense, Donald Trump. Hacia finales del mes de agosto, la propia jefa de Estado mexicana advirtió sobre la importancia de mantener la presencia del país en este foro de discusión global, aclarando que la resolución definitiva sobre su desplazamiento se tomaría conforme se acercara la fecha.
Fuentes diplomáticas de la Secretaría de Relaciones Exteriores estiman que, tras haberse asegurado la visita a territorio asiático, la ausencia de la representante mexicana en la cita norteamericana resulta poco probable. Desde la perspectiva oficial, ambos desplazamientos responden a una estrategia de equilibrio en los vínculos externos, priorizando de manera muy particular la relación comercial y diplomática con Washington.
Negociaciones del T-MEC y el foco en el comercio bilateral
Este movimiento en la diplomacia mexicana coincide directamente con el periodo de revisión del tratado comercial de Norteamérica, el T-MEC. La presidenta ya ha adelantado que la estrategia nacional contempla incrementar las adquisiciones de productos provenientes de Estados Unidos y disminuir ciertas internaciones originadas en otras naciones, una propuesta que se analiza minuciosamente dentro de la mesa de negociaciones comerciales.
Por otro lado, representantes de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en México (AmCham) señalaron recientemente que existe una expectativa real de lograr un consenso en la revisión del capítulo bilateral antes de que concluya el año. Las mesas técnicas de trabajo siguen operando de manera constante y mantienen un flujo de comunicación permanente entre ambas administraciones.
El viaje a España se debilita y la agenda interna gana peso
En contraparte a los desplazamientos ya mencionados, la visita institucional a Madrid comienza a diluirse dentro de la planeación presidencial. La jefa del Ejecutivo federal recibió una invitación para asistir a la XXX Cumbre Iberoamericana, pactada para los días 4 y 5 de noviembre. No obstante, en los círculos cercanos a Palacio Nacional cobra fuerza la postura de limitar los viajes internacionales del periodo exclusivamente a las cumbres de China y Norteamérica, descartando así un tercer vuelo hacia el continente europeo.
Además de los factores de política exterior, la decisión gubernamental contempla la coyuntura política nacional. El partido oficialista, Morena, entra en una fase clave de definiciones internas de cara a los comicios intermedios, lo que demanda una atención estrecha por parte del Ejecutivo federal sobre los asuntos internos del país.
Una estrategia de viajes selectivos y acotados
La selección de estos destinos sigue el criterio que la mandataria estableció desde el inicio de su gestión, caracterizado por una agenda exterior reducida y enfocada estrictamente en metas concretas. Un reflejo de esta directriz fue su decisión de no acudir a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.
Al ser cuestionada sobre su inasistencia a dicho foro multilateral, la funcionaria justificó su postura al señalar: «Hay momentos y momentos donde uno decide si ir o no ir, consideré que este no era un momento de asistir a la asamblea».


