Presión en la primera quincena de septiembre
El costo de vida en territorio mexicano experimentó un repunte durante la primera mitad de septiembre, impulsado principalmente por el encarecimiento de ciertos alimentos básicos y los gastos derivados del inicio del nuevo ciclo escolar. De acuerdo con los registros oficiales, este fenómeno rompió con la moderación observada en periodos anteriores, marcando un comportamiento al alza que llamó la atención de los mercados financieros.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer que la inflación general se ubicó en un 3,42% anual durante los primeros quince días del mes patrio. Con este resultado, el indicador acumuló tres quincenas continuas al alza, aunque se mantuvo por debajo del registro reportado en el mismo tramo del año previo, cuando alcanzó un 3,74% anual.
Pese al incremento, el dato superó el pronóstico del 3,36% anual que anticipaban los analistas encuestados por Bloomberg. No obstante, las autoridades monetarias observan que la lectura actual permanece dentro del intervalo de variabilidad fijado por el Banco de México, el cual contempla una tasa central del 3% con un margen de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.
Componentes subyacente y no subyacente
El comportamiento de los precios mostró divergencias entre sus principales categorías. Por un lado, la inflación subyacente —medida clave para el seguimiento de la política monetaria— se situó en un 3,79% anual. Este resultado cumplió con las expectativas del consenso de mercado y representó la lectura más moderada desde la segunda mitad de marzo de 2025.
En contraste, la inflación no subyacente, que agrupa los bienes y servicios con mayor volatilidad en el mercado, escaló hasta el 2,17% anual durante la primera quincena del mes, convirtiéndose en el principal motor detrás del aumento generalizado del costo de vida.
Desde la perspectiva de la firma Barclays, la variación por encima de lo previsto respondió a que «la sorpresa al alza de la inflación se debió principalmente al alza del componente no subyacente, ya que los precios agrícolas se aceleraron más rápido de lo previsto».
La institución financiera añadió un análisis sobre el panorama general al señalar: «La inflación ha sorprendido al alza, impulsada por los índices no básicos, debido a los precios del jitomate. Aunque seguimos previendo aumentos graduales en el futuro como consecuencia de El Niño, la subida del salario mínimo y los efectos diferidos de los aranceles, la dinámica actual de la inflación no debería ser motivo de preocupación para Banxico».
El impacto de la canasta básica y la educación
El encarecimiento de productos agropecuarios y pecuarios específicos generó tensiones notables en el bolsillo de los consumidores. Entre los artículos que más subieron de precio destacan el jitomate, que registró un incremento del 22,79% solo en la primera quincena de septiembre; la cebolla, con un aumento del 8,61%; y el pollo, que elevó su costo en un 1,53%.
Especialistas económicos de Banamex apuntaron que este repunte estuvo fuertemente ligado al encarecimiento de los ingredientes que componen la tradicional guarnición mexicana conocida como pico de gallo. En su reporte, detallaron que el segmento de frutas y verduras creció un 3,38% quincenal, mientras que los productos pecuarios avanzaron un 0,49% mensual.
Adicionalmente, el regreso a clases influyó de manera directa en el índice quincenal. Las colegiaturas y servicios educativos del nivel primaria experimentaron un incremento del 5,85%, los de secundaria subieron un 5,33% y los de educación superior aumentaron un 1,10%.
Ante este escenario, los analistas de Banamex advierten que, debido a las presiones persistentes en el sector agropecuario, es probable que la inflación no subyacente converja progresivamente hacia su promedio histórico estimado en 5,6%.
Antecedentes y medidas gubernamentales
No es la primera ocasión en el año que el jitomate ejerce presión sobre los indicadores económicos del país. Meses atrás, el encarecimiento de este fruto llevó al componente no subyacente a tocar umbrales cercanos al 5% anual, una situación que motivó a la administración federal a implementar estrategias de contención.
Como parte de esas acciones, el gobierno firmó a mediados de año un acuerdo con comercializadores y centrales de abasto para ordenar la producción y garantizar precios justos. Aunque en su momento la Procuraduría Federal del Consumidor reportó una estabilización por debajo de los 20 pesos por kilogramo, para septiembre los precios al consumidor se han situado en rangos que van desde los 27 pesos en tiendas de autoservicio hasta los 38 pesos por kilo en mercados tradicionales de la capital del país.


