Washington destaca la postura pragmática de México durante las negociaciones para actualizar el T-MEC
Las autoridades comerciales de Estados Unidos reconocieron la disposición y el enfoque colaborativo que ha mostrado la administración mexicana en el marco de la revisión del T-MEC. De acuerdo con el representante de Comercio estadounidense, Jamieson Greer, la relación bilateral se ha conducido mediante el entendimiento mutuo y la resolución discreta de diferendos comerciales.
Durante una entrevista concedida a Bloomberg Television, el funcionario estadounidense detalló que la nación latinoamericana ha adoptado una postura flexible frente a las demandas de su vecino del norte para modernizar el tratado comercial trilateral que comparte junto con Canadá.
“México ha sido bastante pragmático. Hemos mantenido muchas conversaciones discretas, no llevamos nuestras negociaciones en público. Han hecho muchos cambios: hoy anunciaron que van a tener un sistema de monitoreo del aluminio”, expresó Jamieson Greer al valorar los avances recientes en las mesas de trabajo.
Ajustes en las normativas comerciales y el desafío asiático
Uno de los ejes centrales en los que ambos países se encuentran trabajando corresponde a la modificación de las reglas de origen dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La finalidad de estas nuevas disposiciones radica en cerrar los resquicios que permiten la triangulación de mercancías provenientes de economías extracontinentales.
“En estos momentos estamos elaborando normas de origen con México, que es un posible punto de transbordo, para garantizar que las mercancías que circulan entre Estados Unidos y México procedan realmente de estos países y no contengan insumos chinos”, indicó el representante comercial.
Asimismo, el funcionario advirtió sobre las prácticas comerciales en las que naciones como China o Vietnam utilizan a los socios de Norteamérica como plataformas de ensamblaje superficial para burlar los aranceles vigentes en el mercado estadounidense.
“Si China o Vietnam envían mercancías a Canadá y México, las transforman en cierta medida en productos adicionales y luego las mandan a Estados Unidos aprovechando el T-MEC. Eso no es un buen resultado para nosotros, ni es el objetivo del T-MEC”, puntualizó.
El diplomático estadounidense recalcó que el transbordo de mercancías chinas constituye un obstáculo fundamental para la estabilidad económica regional, alimentado por políticas de competencia desleal y precios artificialmente bajos que socavan las bases de los mercados regulados.
El futuro de la tregua comercial con China y el panorama internacional
Más allá del acuerdo norteamericano, la agenda comercial de la Unión Americana contempla mantener abiertas las vías de diálogo con Beijing ante la inminente expiración de la tregua comercial pactada el año anterior, cuya vigencia concluirá el próximo 10 de noviembre.
Al ser cuestionado sobre una posible prórroga de dicho acuerdo, el titular de la oficina comercial anticipó un escenario de diálogo continuo, a pesar de que las condiciones actuales no garanticen una renovación automática del documento temporal.
“Nuestra impresión es que no tendremos una extensión, pero todavía queda tiempo antes de que eso ocurra. Mi expectativa es que continuaremos hablando, y creo que ambas partes lo quieren”, manifestó el funcionario.
Adicionalmente, Jamieson Greer señaló directamente al gobierno asiático de generar un clima de inestabilidad económica global, citando como ejemplo las recientes restricciones impuestas a las exportaciones de tierras raras y otros insumos tecnológicos estratégicos para la industria occidental.
“Decir que tenemos plena confianza el uno en el otro sería un poco ingenuo”, aseveró al tiempo que reconoció la comunicación directa entre las altas esferas políticas. “El presidente Xi Jinping y Donald Trump tienen una buena relación, pero necesitamos otros mecanismos graduales para asegurarnos de que se cumple lo acordado”, concluyó.


