El encarecimiento de los alimentos golpea la economía nacional
El costo de la Canasta Básica Alimentaria registró un incremento de 13.34 pesos en el transcurso del último mes, lo que elevó su precio promedio hasta los 2 mil 141 pesos. Esta situación encendió las alertas de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, organismo que proyecta un cierre de año sumamente complejo para las finanzas de las familias mexicanas.
Diversos factores estructurales convergen en esta problemática económica. Entre los elementos que presionan el costo de la vida destacan la inflación generalizada, el encarecimiento constante de los combustibles, las fallas en el suministro eléctrico, los recientes desastres naturales y los problemas de seguridad que afectan las rutas comerciales del país.
“Hay algunos productos e insumos que se encuentran cada vez bajo mayor presión: maíz, cacao, huevo, café, trigo, arroz, azúcar y aceites vegetales son algunos ejemplos de esto. Retos que se avecinan para los consumidores mexicanos; cuando estos productos se encarecen, tarde o temprano, el golpe termina llegando al bolsillo de la gente de a pie”, señaló Cuauhtémoc Rivera, presidente de la ANPEC.
¿Qué productos encabezaron las alzas de precio?
El reporte del organismo detalla cuáles fueron los artículos que mostraron las variaciones más drásticas durante el periodo evaluado, afectando de manera directa el gasto cotidiano en los hogares:
- Cebolla: registró un repunte de 38.56 por ciento.
- Naranja: aumentó 8.74 por ciento.
- Manzana: se encareció un 8.47 por ciento.
- Chiles en escabeche: incrementaron su valor en 5.78 por ciento.
- Avena: subió un 5.49 por ciento.
Estas variaciones ocurren en un entorno donde la ciudadanía ha optado por modificar sus hábitos de consumo, administrando con extrema cautela cada peso destinado a la alimentación básica.
El impacto de los energéticos y los problemas logísticos
Otro de los componentes que determinan el rumbo de la economía cotidiana es el comportamiento en el costo de los energéticos. Ante este panorama de volatilidad, el gobierno federal se ha visto en la necesidad de aplicar estímulos fiscales para amortiguar el golpe en el sector de los combustibles.
Durante el periodo del 12 al 18 de septiembre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público fijó un subsidio del 51.43 por ciento para la gasolina regular, mientras que el apoyo para el diésel alcanzó el 100 por ciento con el propósito de contener mayores afectaciones en las cadenas de distribución.
“Esta acción refleja la inestabilidad que tienen los precios de los energéticos y, consecuentemente, los costos del transporte en las cadenas de abasto y suministro; cuando sube el costo de mover mercancías, aumenta la presión sobre los precios finales de los productos”, advirtió Rivera.
Asimismo, el representante del comercio detallado enfatizó que las fallas en el suministro eléctrico y los apagones recurrentes en distintas regiones del territorio nacional generan pérdidas operativas significativas, dañan las cadenas de frío y encarecen los procesos para los establecimientos comerciales y los consumidores.
Entidades con mayores incrementos y cautela en los hogares
El análisis de la organización señala que las alzas no se distribuyeron de manera homogénea en todo el país. Los estados de Baja California Sur, Campeche, Puebla, Coahuila y Querétaro concentraron las variaciones más elevadas en los montos necesarios para adquirir los productos esenciales.
Este fenómeno inflacionario coincide con una contracción en el presupuesto destinado por las familias mexicanas al consumo diario, una tendencia que los especialistas anticipan se mantendrá vigente durante los próximos meses.
“En la economía de última milla se percibe un consumidor cada vez más cauteloso, que administra, recorta y prioriza sus compras”, advirtió la ANPEC.


