El dilema de la consolidación fiscal frente a las calificadoras
La presentación del Paquete Económico para 2027 ha encendido las alertas en el sector financiero mexicano. Si bien el proyecto presupuestario contempla mantener una trayectoria estable en las obligaciones financieras y disminuir de manera paulatina el déficit público, persisten profundas dudas entre los analistas sobre si estas medidas serán suficientes para blindar la calificación soberana del país. Las principales agencias internacionales vigilan de cerca cada movimiento del Gobierno federal, especialmente en un contexto donde algunas de estas instituciones ya han situado a la nación en el último escalón antes de perder el codiciado estatus de inversión.
Especialistas en finanzas públicas coinciden en que la lupa de los mercados estará puesta sobre las metas de gasto y recaudación estipuladas por la Secretaría de Hacienda. En este escenario, Héctor Villareal, director de la Iniciativa para la Transición Económica y Demográfica (ITED), apuntó: “El Paquete es más realista que el del año pasado, creo que calificadoras lo van a tomar bien”. No obstante, el experto advirtió que la estrategia podría interpretarse como una medida temporal: “Hacienda manda mensajes más creíbles, pero quizá sea patear el balón un rato antes de que el próximo año las calificadoras no nos la perdonen”.
Trayectoria de la deuda y advertencias internacionales
Por su parte, Adriana Hernández Hortiales, consultora y exfuncionaria de la dependencia hacendaria, subrayó que el plan promete una reducción del desequilibrio presupuestario, pero mantiene una proyección preocupante. “Esto es lo que van a estar observando las calificadoras y hay que estar atentos”, afirmó la experta al recordar que dos de las grandes agencias calificadoras tienen a México en el último escalón del grado de inversión.
Actualmente, el país opera con este estatus ante S&P Global, Moody’s y Fitch Ratings. Sin embargo, la advertencia es clara: Fitch advirtió que México perdería grado de inversión si no consolida su estrategia fiscal, mientras que Moody’s rebajó la calificación crediticia del país por debilitamiento de la solidez fiscal.
Villarreal añadió que el futuro de la nota soberana dependerá de la lectura que realicen las agencias sobre el calendario político y económico. Según su perspectiva, las instituciones evaluadoras podrían considerar que el Gobierno ha optado por la prudencia antes de las elecciones intermedias, o bien podrían endurecer su postura al analizar el mediano plazo: “Quizá las calificadoras digan: es un Paquete de ‘por mientras’ esperando un buen replanteamiento en el 2027. Creo que las agencias pueden aguantar a ver si las metas fiscales se están cumpliendo, darán seguimiento al gasto público, la recaudación y con eso se estaría comprando un poco de oxígeno”.
Márgenes estrechos y riesgos en el gasto público
Para el año 2027, la Secretaría de Hacienda ha proyectado un presupuesto de MXN$10,6 billones frente a unos ingresos estimados en MXN$9,16 billones, lo que generará un déficit que requerirá un endeudamiento neto de MXN$1,7 billones. En cuanto a los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), se prevé que cierren en un 4,1% del PIB durante 2026 y desciendan moderadamente a un 3,9% del PIB en 2027, una cifra superior al 3,5% que se había estimado inicialmente para ese periodo.
Hernández Hortiales advirtió que este objetivo posee un margen de error sumamente reducido. Ante imprevistos como una menor recaudación o la necesidad de inyectar mayores recursos a Petróleos Mexicanos (Pemex), el déficit podría dispararse y complicar su compensación en un año electoral. Además, las proyecciones indican que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) cerrará este año en el 54% del PIB y escalará hasta el 55% del PIB en 2027, con una tendencia alcista que alcanzaría el 56,4% del PIB hacia el término de la administración actual en 2030.
Ante este panorama, la especialista concluyó: “El dato realmente importante del Paquete no solo es que el déficit fiscal se ponga en 3,9% del PIB para 2027, sino que Hacienda está prometiendo una consolidación fiscal y que, aun cumpliendo esa trayectoria del déficit, la deuda seguirá creciendo”.
Por su parte, José Luis Clavellina, economista en jefe del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), reconoció que el proyecto presupuestario realiza un esfuerzo inicial valioso para contener el desequilibrio financiero. No obstante, enfatizó que gran parte de la estabilidad crediticia dependerá de la ejecución estricta de los planes económicos y de la confianza de los mercados: “Gran parte de lo que ocurra con la calificación crediticia de México va a depender de que efectivamente se cumpla con las metas fiscales y de cómo se comporte el crecimiento económico y de la confianza de los inversionistas en la economía”.


