Reflexiones tras la presentación de mi primer libro dedicado a la urgencia climática

El inicio de un viaje compartido hacia la sostenibilidad

Existen encuentros que perduran en la memoria colectiva no solo por lo acontecido, sino por la profundidad de las emociones y enseñanzas que generan. La semana pasada tuve la fortuna de vivir una de ellas durante la presentación oficial de mi obra inaugural, titulada Travesía hacia un mundo sostenible: Un llamado urgente a la acción para salvar el planeta.

En el instante en que un texto se independiza de su autor, la obra comienza a adquirir nuevos significados a través de los ojos de quienes la leen. Ante este escenario, resulta imperativo evolucionar nuestra concepción sobre la responsabilidad social empresarial, entendiendo que el crecimiento económico y sostenibilidad son dos dimensiones que pueden y deben avanzar de la mano.

Para lograr este equilibrio, la fórmula debe integrar tres pilares fundamentales: valor económico + valor social + valor ambiental. Como bien recuerda el principio básico de esta obra, el planeta que recibimos es prestado, por lo que la verdadera incógnita radica en determinar en qué condiciones lo devolveremos a las futuras generaciones.

Un panel de análisis centrado en el humanismo y la acción

Durante la velada, desarrollada en un ambiente cálido y participativo, se llevó a cabo un enriquecedor conversatorio. El reconocido escritor, guionista y director cinematográfico mexicano, Guillermo Arriaga, aportó una perspectiva genuinamente humanista al plantear la interrogante sobre cuál es el manifiesto profundo que sostiene nuestras acciones. Arriaga enfatizó que cualquier iniciativa sin una brújula ética pierde el rumbo, identificando a la familia como ese eje rector, y subrayó que las pequeñas acciones individuales sí suman a una transformación mayor.

Por su parte, Naike Hechem fue reconocida como una pieza fundamental en este proyecto por su liderazgo y compromiso a través de The C Class, demostrando cómo las buenas acciones corporativas pueden convertirse en una poderosa fuerza de cambio. En la misma línea, Francisco Chahuán, embajador de Chile en México, aportó su experiencia legislativa y de servicio público al afirmar que “los futuros no llegan, los construimos todos los días”. Chahuán destacó que necesitamos pasar de la conciencia a la acción y, lo que es aún más complejo, mantener la consistencia.

Asimismo, Erica Valencia, fundadora y directora general de Ectagono, hizo hincapié en que necesitamos volver a conectarnos con la naturaleza para edificar ciudades capaces de recuperar los vínculos perdidos con los ecosistemas. Esto requiere, según indicó, construir redes de colaboración para funcionar colectivamente como auténticos ecosistemas de sostenibilidad.

La voz de las nuevas generaciones

Uno de los momentos más significativos de la noche provino de la participación de mis hijos, Pancho, Alex y David, quienes representan para mí algo mucho más poderoso que cualquier indicador climático: representan el futuro.

Francisco Suárez Armenta, en su calidad de coautor invitado, aportó la visión de una generación que rechaza ser simple espectadora de las decisiones sobre su entorno, introduciendo el concepto de deep listening para incorporar las voces juveniles del territorio. Por su parte, Alejandro Suárez Armenta nos invitó a adoptar y sembrar árboles involucrando a las familias, haciendo referencia a la iniciativa global de un trillón de árboles del World Economic Forum. Aunque un solo ejemplar parezca menor frente a la crisis climática, las pequeñas acciones sostenibles suman cuando millones de personas se involucran en la restauración ambiental.

El evento contó también con la valiosa participación de Darío García Montes de Oca como maestro de ceremonias, Diego Violante como moderador, y el respaldo del equipo de The C-Class. El brindis estuvo a cargo de Eder Echeverria, Ana Luisa Suárez y Mauricio Lamadrid, complementado por las palabras de mi madre, Ana Luisa Hernández. Asimismo, expreso mi agradecimiento a José Antonio Fernández Carbajal, presidente del consejo de FEMSA, por su prólogo y su ejemplo constante de que es posible generar valor económico, social y ambiental de manera simultánea.

Un punto de partida y no una meta

La presentación de este volumen no constituye un punto final, sino el verdadero comienzo de un compromiso. El verdadero objetivo no es solo terminar de leerlo, es comenzar a actuar. La sostenibilidad no es un destino, es una travesía que todos debemos recorrer juntos, transformando las páginas impresas en hábitos cotidianos.

Conciencia. Acción. Transformación. Esas tres palabras resumen la ruta propuesta. Si bien un autor inicia un proyecto creyendo que tiene un mensaje que impartir, el mayor regalo de publicarlo es descubrir todo lo que aún queda por escuchar y aprender.

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