Escalada en Medio Oriente acerca el crudo a los 100 dólares y amenaza la refinación global
Los precios internacionales del crudo se encaminan nuevamente hacia la marca de los US$100 por barril, impulsados por la persistencia de las hostilidades en Medio Oriente que continúan vulnerando las cadenas de suministro y las rutas comerciales. De acuerdo con las proyecciones de la consultora Wood Mackenzie, si las hostilidades se extienden hasta el cierre del año, las consecuencias repercutirán de forma directa en las operaciones de procesamiento a nivel internacional.
Durante la jornada del martes, el contrato de referencia Brent experimentó un repunte que lo situó muy cerca de los US$99, antes de moderar ligeramente sus ganancias. Este movimiento alcista respondió a los incidentes en instalaciones petroleras ubicadas al sur de Arabia Saudita, las cuales debieron suspender temporalmente sus actividades. Dicha coyuntura geopolítica agrava las dificultades logísticas ya existentes en el estrecho de Ormuz, a lo que se suman las acciones ofensivas perpetradas contra la infraestructura de procesamiento en territorio ruso.
Impacto directo sobre la capacidad de procesamiento
Bajo el escenario de un conflicto prolongado hasta diciembre, Wood Mackenzie estima una merma de 1,4 millones de barriles diarios en la capacidad global de refinación durante el último trimestre de 2026. La región asiática se perfila como la más afectada por estas alteraciones en las rutas de abastecimiento y la dinámica comercial de los derivados.
Al respecto, Alan Gelder, vicepresidente sénior de investigación de refinación, químicos y mercados petroleros de Wood Mackenzie, afirmó que “la magnitud de la disrupción en el procesamiento mundial de crudo no tiene precedentes en la era moderna”.
A las tensiones en Medio Oriente se acoplan los daños causados por ataques con drones en Rusia, los cuales dejaron fuera de operación unos 3,5 millones de barriles diarios en agosto. Esta situación ejerce una presión extraordinaria sobre un mercado de derivados que ya operaba con limitaciones severas.
Efectos diferenciados en los márgenes y combustibles
Como consecuencia de la menor actividad operativa, los márgenes de refinación han mostrado un fortalecimiento notable en Asia. En mercados como Estados Unidos y Europa, diversas plantas han optado por postergar sus labores de mantenimiento programado de cara a 2027. Por su parte, el gasóleo se mantiene firme debido al recorte en las exportaciones rusas, la disminución de inventarios y el incremento estacional en la demanda de calefacción.
En contraste, las proyecciones para la gasolina apuntan a una contracción estacional en sus cotizaciones. No obstante, la escasez de oferta en la cuenca atlántica contribuirá a sostener los márgenes de los refinadores durante los próximos meses.
El panorama estructural podría modificarse sustancialmente si se logra normalizar el tránsito a través del estrecho de Ormuz. Considerando que el incremento de la producción ajena a la OPEP superará al crecimiento de la demanda global entre 2027 y 2028, Wood Mackenzie anticipa que el precio del Brent descenderá hacia una franja comprendida entre los US$50 y US$60 por barril.
Gelder advirtió que “los refinadores deben tratar las ganancias extraordinarias de hoy como un pago inicial para la transformación”. Añadió que “un entorno de precios del petróleo más bajos, combinado con la proximidad del pico de demanda, expondrá rápidamente la brecha entre los activos competitivos y los no competitivos”.
Desafíos y vulnerabilidad para el mercado asiático
Las restricciones en las rutas comerciales también han alterado las previsiones de consumo en el bloque de Asia-Pacífico, donde la demanda de crudo experimentaría un retroceso de 1,24 millones de barriles diarios durante 2026, sin recuperar los niveles previos a la crisis hasta finales de 2027.
Los insumos petroquímicos, particularmente el gas licuado de petróleo y la nafta, resienten con mayor fuerza la inestabilidad en Ormuz. No obstante, los combustibles destinados al transporte terrestre muestran mayor resiliencia, siendo India el país que lideraría la reactivación regional.
En el caso de China, los análisis sugieren que su consumo interno de hidrocarburos pudo haber alcanzado su techo histórico antes del estallido de las tensiones. Paralelamente, la dependencia asiática de las compras externas de crudo trepará hasta el 82% hacia el año 2030, lo que impulsará la llegada de suministros de largo recorrido desde América y Estados Unidos en detrimento de la cuota de Medio Oriente.
Sushant Gupta, director de investigación de petróleo y refinación de Wood Mackenzie, sostuvo que “el conflicto ha acelerado la diversificación estructural de la base de suministro de crudo de Asia”.


