Un panorama laboral que enciende las alarmas
El escenario ocupacional en territorio chileno atravesó por una fase de marcada debilidad al concluir el trimestre analizado entre los meses de mayo y julio, periodo caracterizado por una desaceleración en la creación de puestos, un incremento en la falta de ocupación y un retroceso generalizado en los estándares de bienestar laboral.
De acuerdo con las estadísticas difundidas por el centro de estudios Horizontal, el país registró una contracción interanual de 16.292 empleos. Este fenómeno adquiere relevancia dentro de la serie estadística local puesto que, al prescindir del lapso temporal condicionado por las restricciones sanitarias de la pandemia, marca un hito negativo al no registrarse una destrucción neta de puestos en los últimos 15 años.
Por primera vez en 15 años –y sin considerar la pandemia– se destruyó más empleo del que se creó: 16.292 puestos de trabajo en el último año.
📌 Tenemos menos ocupación y más precarizada: la caída del sector formal superó la creación de empleo informal. pic.twitter.com/EhwEgeo5zA
— Horizontal (@horizontalchile) September 2, 2026
Retroceso en tasas de ocupación y calidad del trabajo
La dinámica de los indicadores muestra un panorama complejo. La proporción de habitantes ocupados en relación con la masa etaria apta para laborar experimentó una contracción de 0,59 puntos porcentuales en el transcurso de doce meses, situándose en un 55,9%. En paralelo, la tasa de desocupación escaló hasta el 9,5%, lo que representa un incremento de 0,83 puntos porcentuales, mientras que el índice de participación se mantuvo prácticamente estable en el 61,7%.
La problemática no se constriñe exclusivamente a la cantidad de vacantes disponibles, sino también a la merma en las condiciones de quienes conservan una ocupación. El Indicador de Calidad del Empleo (ICE) elaborado por la entidad descendió al 68,4%, experimentando una caída de 1,2 puntos porcentuales frente al ejercicio anterior. Esto se traduce en que 127.800 trabajadores perdieron alguna de las condiciones esenciales que garantizan un estándar óptimo de estabilidad y seguridad.
Entre los detonantes de este fenómeno destaca la creciente urgencia de los ciudadanos por conseguir una fuente secundaria de ingresos debido a la insuficiencia de la principal. Asimismo, el retroceso afectó a ambos géneros de manera transversal, aunque con mayor intensidad en el sector femenino, donde el índice respectivo disminuyó 2,2 puntos porcentuales en contraste con la baja de 0,5 puntos experimentada por los hombres.
Aumento de la informalidad y presión sobre la fuerza laboral
La estructura del mercado de trabajo evidenció una mutación desfavorable. En el lapso de un año, la cantidad de dependientes bajo la formalidad se redujo en 54.100 personas, al tiempo que la ocupación informal incorporó a 37.800 individuos. De este modo, la destrucción de plazas se concentró estrictamente en el sector regulado, mientras que la informalidad amortiguó de manera precaria la caída general de la ocupación.
Adicionalmente, el índice de subutilización de la fuerza de trabajo trepó hasta el 23,1%, impulsado principalmente por el repunte de la desocupación, que creció un 10,4%. Esto se traduce en un contingente adicional de 92.071 personas que se encuentran activamente en la búsqueda de una oportunidad laboral.
Propuestas y llamados a la acción estructural
Frente a esta coyuntura adversa, los especialistas del centro de análisis enfatizaron la urgencia de implementar transformaciones profundas. Mediante una publicación en la plataforma X, manifestaron textualmente: “Los datos muestran que necesitamos medidas estructurales para enfrentar esta crisis. Tenemos un sistema laboral que se debe adaptar a las nuevas formas de trabajo del siglo XXI”.
Asimismo, la organización planteó un conjunto de iniciativas prioritarias para dinamizar la contratación y salvaguardar a la ciudadanía, destacando que es necesario “aprobar el proyecto de sala cuna universal y avanzar en políticas de cuidados para el ciclo de vida de hijos; promover la adaptabilidad laboral, protegiendo los derechos de los trabajadores; modernizar la indemnización por años de servicio; y promover la inserción temprana de jóvenes”.


