Minerva frena su expansión y prioriza el recorte de deuda ante los altos tipos de interés en Brasil
Tras un prolongado ciclo de crecimiento inorgánico que incluyó la integración de activos de Marfrig en Sudamérica, la multinacional cárnica Minerva ha dado un giro radical en su hoja de ruta corporativa. La prioridad absoluta para los próximos cuatro ejercicios se centra en un único objetivo: reducir los pasivos de la compañía en un entorno macroeconómico complejo.
Durante un encuentro con analistas y medios de comunicación celebrado en la localidad paulista de Barretos, el director financiero de la firma, Edison Ticle, fue categórico al resumir la estrategia financiera de la corporación. “Desapalancarse, desapalancarse y desapalancarse. Y desapalancarse, para no olvidarlo”, enfatizó el ejecutivo al ser consultado sobre las metas a mediano plazo.
Un entorno de tipos de interés restrictivos
El principal motivo detrás de esta mudanza estratégica es la política monetaria en el mercado brasileño. Según la evaluación del CFO, el nivel actual de los tipos de interés resulta “abusivo” y muy elevado, lo que inhibe la posibilidad de sostener estructuras de capital con altos niveles de endeudamiento.
La directiva calcula que la tasa de referencia difícilmente descenderá por debajo del umbral de los dos dígitos en el transcurso de los próximos dos años. Bajo estas condiciones, las oportunidades de inversión capaces de generar una rentabilidad superior al costo del capital son sumamente escasas, lo que relega a un segundo plano cualquier operación corporativa de compra de plantas frigoríficas. Al respecto, Ticle sentenció que nuevas adquisiciones se encuentran actualmente “prácticamente fuera” de los planes de la organización.
Como consecuencia de esta coyuntura y de las presiones sobre el mercado accionario —cuyos títulos acumulan un retroceso del 24% en lo que va del año—, Minerva cerró el segundo trimestre con un ratio de endeudamiento de 2,9 veces el EBITDA, frente a las 2,7 veces registradas en el periodo inmediatamente anterior. La deuda neta se situaba al cierre de junio en 14.400 millones de reales, equivalentes a US$2.788 millones.
Nueva métrica de endeudamiento y contención de dividendos
Para la administración de la compañía, el diagnóstico tradicional del apalancamiento mediante la simple relación deuda-EBITDA deja de ser suficiente en el actual escenario de costo monetario. La nueva referencia interna consiste en limitar los gastos financieros de modo que no superen aproximadamente un tercio de las ganancias operativas brutas.
“Para mí, el nivel ideal no tiene que ver con el apalancamiento, sino con la parte del EBITDA que destino al pago de intereses. En términos sencillos, no se puede gastar más de un tercio del EBITDA, o el 35%, para cubrir los gastos financieros”, explicó el director financiero durante su exposición.
Dicho parámetro equivaldría en la práctica a operar con un apalancamiento cercano a 1,7 veces, una meta que la compañía proyecta alcanzar en un horizonte de entre 18 y 24 meses. Para blindar la caja, el directorio determinó además fijar el reparto de dividendos en el mínimo obligatorio del 25% de la utilidad neta.
La gestión de existencias como motor de liquidez
Para acelerar el proceso de desinflar el pasivo, la empresa ha puesto el foco en la optimización de su capital de trabajo, especialmente en el manejo de inventarios. Al concluir el segundo trimestre, la firma acumulaba existencias valuadas en 4.800 millones de reales (cerca de US$929,5 millones), cifra que ascendía hasta los 5.300 millones de reales (US$1.026 millones) si se contabilizaban las cargas en tránsito.
La acumulación de stock respondió en parte a una maniobra táctica de precaución frente a la volatilidad comercial internacional, marcada por modificaciones en los requisitos de acceso a China y variaciones arancelarias en Estados Unidos. “Creo que nunca había visto tantos cambios en tan poco tiempo en un solo sector como los que hemos tenido en la carne de res”, reconoció el consejero delegado de la firma, Fernando Galletti de Queiroz.
Pese a ello, la directiva considera que mantener inventarios elevados ya no resulta rentable dado el actual precio del dinero. “Si reducimos a cero la mitad de ese inventario, generaremos 2.700 millones de dólares (US$523 millones)”, apuntó Ticle, quien proyecta un flujo de caja libre superior a los 1.000 millones de reales (US$193,6 millones) para el conjunto del ejercicio, impulsado por una sólida generación de liquidez prevista para el segundo semestre del año.
Ventajas competitivas en Sudamérica
A pesar de la pausa en el apetito comprador, la compañía mantiene intacta su confianza en las ventajas estructurales de la ganadería sudamericana frente al resto de los competidores globales. Con una presencia consolidada en siete naciones productoras y una diversificación comercial que incluye mercados dinámicos, Brasil encabeza los ingresos por origen con un 57%, seguido por Paraguay y Uruguay con un 11% cada uno, y Argentina con un 9%, país que podría escalar posiciones de cara a 2027.
La combinación de sistemas pastoriles con el engorde en corrales, sumada a la disponibilidad de subproductos competitivos derivados de la expansión del etanol de maíz, otorga a la región una estructura de costos privilegiada en un momento en que la oferta mundial de carne bovina se mantiene bajo presión.
“Cada vez se producirá más carne de res en el hemisferio sur”, afirmó Queiroz. “La mayor competitividad se encuentra en Sudamérica”.
Esta flexibilidad operativa y geográfica le permite a Minerva sortear con mayor resiliencia los recurrentes cambios regulatorios y sanitarios en el comercio global, operando bajo una estricta política de mitigación de riesgos cambiarios y geopolíticos en un entorno sectorial altamente desafiante.


