De La Paz a París: el recorrido de una atleta versátil
La destacada nadadora artística Glenda Inzunza dejó una huella imborrable al representar a México en los Juegos Olímpicos de París 2024, justa veraniega en la que el combinado nacional se consagró como el único representante de América Latina en alcanzar la gran final de la categoría.
Sin embargo, alcanzar la máxima justa deportiva requirió de un camino largo y poco convencional. Originaria de La Paz, Baja California Sur, su infancia estuvo marcada por la práctica simultánea de disciplinas como gimnasia y atletismo, además de acompañar constantemente a su padre a disfrutar de diversos espectáculos deportivos, entre ellos la lucha libre.
Entre albercas y llaves de la Arena México
El vínculo de Glenda con la natación artística se dio de manera fortuita, ya que el centro deportivo donde entrenaba impartía dicha disciplina justo a un costado de sus actividades habituales. Tras un año completo dividiendo su rutina diaria entre el atletismo y la natación, optó por inclinarse definitivamente hacia el medio acuático.
“Me dice mi mamá: ‘Mira, qué padre, ¿no quieres hacer eso?’. Yo lo vi y dije: ‘Okay, vamos a hacerlo’. Y, por otro lado, mi padre me dijo: ‘¿No quieres hacer atletismo?’. Y yo: ‘Okay’. Yo no tenía exactamente definido qué quería hacer. Estuve un año haciendo natación artística y atletismo al mismo tiempo, hacía dos horas y dos horas, así, toda la semana”, relató la seleccionada nacional.
A la par de su exigente carrera deportiva, la pasión por el pancracio mexicano se mantuvo intacta como un espacio de esparcimiento familiar. Durante su niñez, su máxima figura fue La Parka, mientras que en la actualidad disfruta presenciar las funciones de leyendas contemporáneas como Místico en la Arena México.
“Desde muy chiquita, mis papás me llevaban a la lucha libre, era una actividad en familia. (…). Tengo una foto con La Parka y yo chiquitita”, comparte. “Para mí ir a la lucha libre es ir a desestresarme, a pasármela bien, a gritar, a reírme. Siento que es como salir de la rutina, ver un espectáculo distinto y también algo que es como muy mexicano”.
Su afición por el deporte no se limita al medio acuático ni a las arenas de lucha libre; Inzunza sigue de cerca disciplinas como el automovilismo y el fútbol americano, declarándose fiel seguidora de la Fórmula 1 y de los Kansas City Chiefs en la NFL.
Una mudanza decisiva a los 14 años
El punto de inflexión en su carrera deportiva ocurrió tras presenciar los Juegos Panamericanos de 2011, evento que encendió en ella el deseo genuino de trascender en la disciplina y convertirse en seleccionada nacional. Tras destacar en la Olimpiada Nacional de 2014, su vida dio un giro radical.
Con apenas 14 años de edad, Inzunza tomó la difícil decisión de abandonar su hogar en Baja California Sur para instalarse en la Ciudad de México durante 2015, integrándose primero al equipo junior y posteriormente escalando a la categoría mayor en 2017.
“Mis papás siempre me han apoyado. Me dijeron: ‘Si tú quieres, adelante, te apoyamos’, con todo el dolor de su corazón, ‘está bien, vete’, y me vine sola. Mi mamá solo me vino a entregar y ya, se regresó. Estaba aquí sola, sin mi familia, pero esa generación coincidió que estábamos en el Comité Olímpico y nos metíamos en cuartos de seis niñas, entonces era una dinámica padre (…): entrenamos en la mañana y en la tarde teníamos libre”, detalló.
En su proceso formativo tuvo la oportunidad de entrenar junto a referentes generacionales como Nuria Diosdado, de quien destaca tanto su rigor profesional como su calidad humana dentro y fuera del agua.
Los desafíos del deporte en el país y la inclusión masculina
A pesar de los logros internacionales, Inzunza reconoce que la natación artística enfrenta importantes barreras estructurales en territorio nacional, principalmente debido a la escasez de infraestructura y entrenadoras especializadas en diversas regiones del país.
“En Baja California Sur es el único club (de natacón artística) en la región. En Baja California, Sonora o Sinaloa no hay. Toda la región de por allá no tiene natación artística. Hacen falta más entrenadoras, también este darle esa parte de buscar quién imparte el deporte”, señaló.
Asimismo, la atleta observa una evolución positiva en cuanto a los estereotipos de género que han catalogado históricamente a la disciplina como un deporte exclusivo para mujeres, destacando la presencia de competidores varones como Diego dentro de los selectivos nacionales.
“Poco a poco se van integrando los hombres y siento que llegará un punto en el que sea como muy normal ver a hombres y mujeres nadando juntos. Cada vez son más los atletas masculinos que están en la alberca”, puntualizó.
Mirada puesta en el ciclo olímpico rumbo a Los Ángeles 2028
Con la experiencia acumulada en París 2024, el equipo mexicano de natación artística ya traza la ruta competitiva hacia los próximos Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Antes de la justa veraniega en Estados Unidos, la sirena mexicana contempla un exigente calendario que incluye Copas del Mundo, Campeonatos Mundiales y los Juegos Panamericanos de Lima 2027.
“Y ya 2028 será un poquito más fuerte, pero ya el cierre”, concluyó la deportista, reafirmando su compromiso de mantener a México en la élite mundial de la especialidad.


