El impacto económico de las justas deportivas mundialistas suele medirse en asistencia a estadios y audiencias televisivas, pero la derrama financiera penetra de manera profunda en la vida cotidiana de los ciudadanos. Durante las semanas que duró el torneo internacional celebrado del 11 de junio al 19 de julio, la actividad económica en territorio nacional experimentó un dinamismo extraordinario que quedó registrado en las redes de procesamiento de pagos.
Radiografía de las transacciones financieras
De acuerdo con estadísticas difundidas por BBVA México y retomadas por el diario El Economista, la institución bancaria procesó 492.5 millones de operaciones por un monto de 251,000 millones de pesos a lo largo del evento deportivo. Esta cifra engloba los pagos efectuados en establecimientos adheridos a su red adquirente, sin importar la institución financiera emisora del plástico utilizado.
El análisis del comportamiento de compra revela que la facturación tuvo fluctuaciones estrechamente vinculadas con el calendario de los encuentros futbolísticos. El punto más alto de consumo se registró durante la fase de dieciseisavos de final, coincidiendo con el partido en el que la selección mexicana se enfrentó al combinado de Ecuador.
En cuanto a la participación de las marcas procesadoras, Visa abarcó 60.3% de las transacciones totales, mientras que Mastercard se situó en el segundo puesto con un 36.7%. El porcentaje restante, equivalente al 2.8%, se distribuyó entre otras redes de pago operantes en el país.
La consolidación de los pagos digitales y sin contacto
Uno de los aspectos más notables que dejó el torneo fue la transformación en los hábitos de pago de los consumidores. Aunque las tarjetas físicas tradicionales mantuvieron una presencia relevante, las alternativas tecnológicas ganaron un terreno sustancial durante el desarrollo de la justa deportiva.
Del volumen total de operaciones analizado por la institución bancaria, el 36.6% se efectuó con tarjeta física, el 26.5% se canalizó mediante plataformas de comercio electrónico y el 21.1% correspondió a tecnologías de pagos sin contacto.
Al sumar las transacciones de comercio electrónico y las modalidades contactless, estas alternativas tecnológicas representaron casi 48% del monto facturado, evidenciando una preferencia cada vez mayor de los usuarios mexicanos por métodos de pago más ágiles y digitales.
Por otro lado, los plásticos emitidos por BBVA mostraron un comportamiento al alza. El banco reportó 10 millones de operaciones con crédito, lo que representa un repunte del 10% en comparación con un periodo similar previo, y 20 millones con tarjeta de débito, mostrando un crecimiento del 5%. Además, la facturación diaria promedio en créditos escaló hasta los 2,694 millones de pesos, marcando un incremento del 18% más que en el mismo periodo de 2025.
Distribución geográfica y sectores más beneficiados
El dinamismo económico no se distribuyó de manera homogénea en todo el país, concentrándose fuertemente en las zonas urbanas de mayor densidad poblacional. La Ciudad de México lideró la estadística con 124 millones de operaciones que sumaron 79,000 millones de pesos. En contraste, la zona metropolitana de Monterrey acumuló 12 millones de transacciones equivalentes a 5,800 millones de pesos, seguida por Guadalajara con 7 millones de operaciones por un valor de 4,100 millones de pesos.
En el desglose por rubros comerciales, los supermercados concentraron 9.2% del gasto total. Muy de cerca se ubicaron los comercios locales independientes con un 7.3%, el sector transporte con un 7% y los establecimientos de conveniencia o formato de 24 horas con un 5.7%.
Asimismo, los datos demográficos mostraron diferencias notables en los montos erogados según la edad de los compradores. El sector poblacional de 41 a 50 años encabezó la lista con el mayor desembolso promedio, alcanzando los 18,400 pesos. Le siguieron los adultos de 31 a 40 años con 16,800 pesos, el grupo de mayores de 51 años con 16,400 pesos, y finalmente los jóvenes de 20 a 30 años con un promedio de 11,400 pesos.
Un panorama más amplio de la economía nacional
Si bien los registros de la red bancaria ofrecen una perspectiva detallada sobre el flujo de dinero electrónico, estos datos representan solo una fracción del impacto financiero total generado por el torneo. Estimaciones de la consultora Deloitte apuntan a que la justa deportiva dejó en México un impacto económico de 2,543 millones de dólares, cifra que representa el 0.12% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
Adicionalmente, el evento propició la creación de 101,255 empleos temporales y atrajo a aproximadamente 494,000 turistas, demostrando que la derrama económica trascendió las pantallas de televisión y las terminales bancarias para permear en múltiples sectores productivos del país.


